<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
    <channel>
        <title>Computer Hoy - Lo último</title>
        <description>Últimas noticias en Computer Hoy</description>
        <image>
            <url>https://computerhoy.20minutos.es/</url>
            <title>Computer Hoy - Lo último</title>
            <link>https://computerhoy.20minutos.es/images/logo-computerhoy.png</link>
            <description>Últimas noticias en Computer Hoy</description>
        </image>
        <link>https://computerhoy.20minutos.es/</link>
        <atom:link rel="self" type="application/rss+xml" href="https://computerhoy.20minutos.es/rss/tag/el-usuario-inconforme/"/>
            <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/timeline-es-nuevo-reloj-marcar-tu-ritmo-vida-36701</guid>
    <title>
        <![CDATA[ El Timeline es el nuevo reloj para marcar tu ritmo de vida ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Olvídate de vestir un sofisticado smartwatch o un reloj sincronizado con Greenwich. Ya no importa, ahora nos guiamos por la hora que marca nuestro Timeline. ]]></description>
    <pubDate>Wed, 11 Nov 2015 14:02:19 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/timeline-es-nuevo-reloj-marcar-tu-ritmo-vida-36701</link>
    <enclosure type="image/webp" length="49100" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e54ad39447a.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-11-11T14:02:19+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Greenwich, ¿Qué Greenwich? Ya nadie pone su reloj en hora mirando al famoso meridiano. La línea temporal <strong>(Timeline)</strong> del Facebook, de Twitter, de cualquier <strong>red social</strong> en la que tengamos cuenta y sigamos de forma activa. Esa es la verdadera referencia que marca nuestro día.</p><p>Ahí es donde encontramos, desde primera hora de la jornada, aquello que debemos hacer –felicitar cumpleaños, repartir unos cuantos Me Gusta, ver las acciones y reacciones de nuestros amigos, sus viajes, opiniones, homenajes sentidos al último personaje famoso o actor fallecido... lo que antes era desayunarse con el per iódico, vaya.</p><p>Venga, empecemos con un ejercicio de sinceridad. Si nos llega una noticia trascendente y queremos obtener más información de forma inmediata, acudimos a los medios informativos online. Vale, en eso estamos de acuerdo.</p><h1>La línea temporal de cualquier red social es la que marca nuestra jornada</h1><p>Pero si escuchamos en el trabajo un comentario de que el reparto de Juego de Tronos ha pillado una gastroenteritis, que ha fallecido un actor secundario entrañable o que Miley Cyrus ha cantado una canción completa mientras tenía puesta toda su ropa... ¿Dónde acudimos para saber más? A las <strong>redes sociales</strong> por las que paramos. A nuestro <span>Timeline</span>.</p><p>Porque, para según qué noticias, el rigor, los datos o el análisis de su contexto pasa a un segundo plano. Queremos la noticia, sí, pero también las emociones que la acompañan.</p><p>Lo que sienten nuestros amigos al respecto, lo que opinan sus amigos, las ocurrencias de tres o cuatro twitteros ingeniosos y el vídeo o fotografía que viene a colación para completar la noticia y que siempre endosa alguno con alma de documentalista y/o memoria envidiable.</p><p>Y todo eso, y más, aparece en nuestro Timeline cada vez que nos conectamos y sincronizamos.</p><p>Claro que nuestra línea temporal no siempre coincide con la del resto del planeta. En el Timeline de cada uno, los acontecimientos se reflejan cuando el seguidor de alguien que nos sigue ha leído que un contacto ha escrito su reacción ante una noticia que ha visto. Y entonces, sólo entonces, eso ha ocurrido.</p><h1>Queremos la noticia, sí, pero también las emociones que la acompañan</h1><p>El Timeline tiene su propio tiempo y ritmo. A veces inmediato, otras muy lento y desactualizado. Lo que opine Greenwich sobre la hora en la que Rihanna tropieza en un escenario y deja al aire una nalga poco importa, importa desde que la noticia aparece en nuestro Timeline. Bueno, ni siquiera entonces.</p><p>El caso es que el <strong>Timeline</strong> es el nuevo horario a seguir, la nueva referencia para las noticias y acontecimientos de mediana trascendencia. Cuesta adaptarse, claro. En mi casa, la abuela sigue su propia línea temporal y comenta los post de meses atrás, devolviéndolos a la actualidad y felicitando a sus amigas que han sido abuelas el año pasado.</p><p>Pero es que el Timeline, el nuevo “smartwatch”, no entiende de fechas ni horarios. Sólo depende de emociones, acciones y reacciones. Y de que estemos debidamente sincronizados, claro.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e54ad39447a.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/me-gusta-pero-realidad-no-me-gusta-35529</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Me gusta, pero en realidad no me gusta ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ La facilidad con la que le damos al Me Gusta o declaramos nuestras filias y fobias ha conseguido que nuestros perfiles de redes sociales pierdan credibilidad. ]]></description>
    <pubDate>Fri, 16 Oct 2015 13:34:26 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/me-gusta-pero-realidad-no-me-gusta-35529</link>
    <enclosure type="image/webp" length="130190" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6260caf7ca.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-10-16T13:34:26+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Me gusta, pero no. Estoy de acuerdo, pero no. Yo también <span>pertenezco al grupo, pero ni me importa ni lo sigo</span>. Yo digo blanco, pero es gris. Yo soy así, pero en realidad... no lo soy.</p><p>¿Cuánto de verdad hay en nuestros <strong>perfiles sociales</strong>? Por vergüenza, por comodidad, por ser el más “cool”, por una falsa concepción de la amistad o, simplemente, porque en realidad no nos parece que refleje la realidad o tenga importancia alguna.</p><p>Por eso, <span>le damos al Me Gusta con facilidad</span>, muchas veces al día. O retuiteamos. O convertimos en favorita una ocurrencia sin leerla dos veces. Clic. Clic. Clic. Todo fluye en la red, constantemente, de un lado a otro. Nuestras opiniones también, y muy rápido. ¿De verdad que te gusta?</p><p>Hay, como en tantas otras cosas, una suerte de corrección en las redes sociales. Por eso, es de bien nacidos accionar el Me Gusta en cuanto vemos una reivindicación que lo merezca. Maltrato animal. Libertad de expresión. Violencia machista. Clic. Clic. Clic.</p><p>No hay duda en que nuestro pulgar debe estar allí donde se combatan esas lacras. Pero quizás al hacerlo una y otra vez, sin reflexión ni calentamiento previo, el botón del ratón permanece tan endiabladamente engrasado y en forma que es inevitable cliquear unas cuantas veces de más.</p><p>A mi amigo Bernardo le chifla el folclore lombardo. Clic. Mi prima Laura me invita a decir que me gusta su grupo “Orgullo de menopausia”. Clic. Mi vecino es fan de Conservas Metiche. Pues clic, hombre, faltaría más. Si a mi vecino le gusta, a mi también. A ver si caen un par de latas gratis...</p><p>Y, después de todo, la primera reflexión rápida que nos viene a la cabeza es, ¿qué daño hago yo con mis clics? Daño, daño, ninguno. Pero <span>el interés de un perfil personal es precisamente esto último, que sea personal</span>. Que refleje gustos, opiniones, actitudes... y no promociones publicitarias, empresas de los amigos de nuestros amigos o asistencias a eventos a los que jamás hemos acudido.</p><h1>Piénsatelo mejor la próxima vez. ¿De verdad que te gusta?</h1><p>Echa un vistazo a tu perfil. ¿Son todos los grupos que están? ¿Verdaderamente son esos tus intereses? ¿Realmente eres tú? La exactitud y veracidad de nuestros perfiles debería ser algo importante, especialmente en ámbitos que traspasan lo meramente social.</p><p>Un ejemplo cercano, LinkedIn. ¿Queda alguien a estas alturas que <span>no tenga ya validada la aptitud de Redes Sociales</span>? Quieras o no quieras, algún amigo te la ha validado, pensando “Caray, si se ha creado una cuenta en Twitter es que sabe cómo va esto”.</p><p>Por eso en mi casa, la abuela es la que tiene el perfil más atractivo en LinkedIn. Sus colegas del Centro de Día se pasan todo el ídem <span>validándose aptitudes entre ellos</span>, de forma que ella luce en su currículum Cirugía Bariátrica, Afinación de clavicémbalos y Labores Punto de Cruz Nivel Nativo.</p><p>Pero es un signo de los tiempos. No somos como nos mostramos, o viceversa. Las redes sociales son demasiado públicas y nuestros perfiles tienen más conocidos que amigos. Más compromisos y favores que sentimientos, afinidades y opiniones.</p><p>Piénsatelo mejor la próxima vez <span>¿De verdad que Te Gusta?</span></p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6260caf7ca.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/cualquier-dia-nos-van-cerrar-internet-usarlo-tan-mal-35051</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Cualquier día nos van a cerrar Internet por usarlo tan mal ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Como sigamos utilizando así de mal Internet, van a venir a cerrárnosla. Somos unos manazas y vamos a estropearla por no tener cuidado o leer las instrucciones. ]]></description>
    <pubDate>Mon, 05 Oct 2015 14:03:16 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/cualquier-dia-nos-van-cerrar-internet-usarlo-tan-mal-35051</link>
    <enclosure type="image/webp" length="24236" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e51bcff2e3a.jpeg"/>
    <category>Internet</category>
    <dcterms:modified>2015-10-05T14:03:16+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hace ya un tiempito que lo de <strong>la Red</strong><strong>de redes</strong> se nos está yendo de madre. Creo que porque el invento fue concebido para que cuatro gatos –tres de ellos con bata blanca– se comunicaran entre sí y echaran unos ratos entre risas y observaciones científicas.</p><p>Pero años después, unos señores muy amables añadieron tres letras w y la liaron muy gorda. Convirtieron una red experimental en un <span>fenómeno social</span>, cada vez más masivo, más abierto, más fácil de utilizar... en definitiva: la abrieron para todos los públicos.</p><p>Eso no indica que, a partir de entonces, <strong>Internet</strong> ya no tenga nada bueno, sino que al ir llenándose las estanterías más y más a cada instante, se impone rebuscar para encontrarlo. Y a medida que el tiempo pasa la situación, lejos de mejorar, empeora.</p><p><strong>La Red</strong> se convierte en un establecimiento de medio pelo en rebajas, con enormes cajones entre los que debemos sumergirnos y revolver mientras esquivamos los codazos de quienes buscan a nuestro lado hasta dar con el pijama de nuestra talla. Y encima, no siempre la etiqueta es clara al indicar las medidas.</p><p>En muchas ocasiones se ha comparado <strong>Internet</strong> con un gran escaparate. Y es una comparación acertada, pero no del todo positiva. A diferencia de los comercios de categoría, lo que Internet muestra entre maniquíes suele ser la morralla.</p><p>Para encontrar las ofertas de interés, el género de calidad, los pantalones que te sientan bien, hay que entrar en la tienda y hacer caso omiso de lo que se ve tras el cristal. ¿O alguien en su sano juicio piensa que los mejores vídeos de YouTube están en su portada?</p><p>No, no, en el escaparate están los grandes e inexplicables éxitos, los vídeos con millones de visitas y títulos como “La Gallina Pichirola rap trash metal trance”, “Una lata de guisantes le juega una mala pasada a Madonna en la entrega de los Grammy” o “Versión de Juego de Tronos con garbanzos en lugar de actores”.</p><p>Debes superar tus ganas de salir corriendo y rebuscar, siempre rebuscar hasta dar con las gangas. Por lo menos, esto no es como las rebajas que vas a buscar un jersey rojo talla 34 y vuelves con uno azul de la talla 38 porque no quedaba otra cosa. Aquí, el género siempre está en el estante. Pero, ¿en cuál de todos? </p><h1>Las <a href="https://computerhoy.20minutos.es/listas/internet/7-grandes-mentiras-internet-que-te-creiste-31555"> 7 grandes mentiras de Internet</a> que te creíste</h1><p>Para los compradores avezados, tanto estante y tanta percha con ofertas mediocres no es un gran problema, tan sólo paja que cribar hasta encontrar algo que merezca la pena. Es incluso una estupenda forma de pasar la tarde, similar a darse una vuelta por el centro comercial. </p><p>El problema es cuando la gente mayor, los más pequeños o los menos experimentados se van de compras sin un personal shopper que les tire del brazo para que pasen de largo ante los escaparates y los letreros luminosos.</p><p>Resultado: se utiliza mal Internet y se pagan las consecuencias. Se compra género vistoso pero cutre, se consume contenido muy popular pero que aunque pensamos que es de calidad hace bolitas tras el primer lavado y se hace caso de fuentes dudosas que tomamos por serias. Y entonces, <span>Internet se estropea</span>.</p><p>Por no andar con cuidado, usar el sentido común o leer el manual de instrucciones. Aunque venga en PDF, hombre.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e51bcff2e3a.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/cuidado-otras-redes-sociales-andan-caza-tus-hijos-34555</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Cuidado: otras redes sociales andan a la caza de tus hijos ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Las redes sociales van detrás del usuario infantil y están dispuestas a todo para captarlo, incluso vender productos para adultos hábilmente camuflados. ]]></description>
    <pubDate>Wed, 23 Sep 2015 13:16:27 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/cuidado-otras-redes-sociales-andan-caza-tus-hijos-34555</link>
    <enclosure type="image/webp" length="122206" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5b2001f512.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-09-23T13:16:27+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las compañías más avispadas abren mercados y buscan renovar sus clientelas: con adolescentes y jubilados ya enganchados a las redes sociales, solo les queda una presa que hasta ahora se resistía: <strong>los niños</strong>.</p><p>No hablo de <strong>software educativo</strong>, ni de apps infantiles o <strong>cuentos interactivos</strong>. Tampoco de adaptaciones más o menos acertadas de las series, programas televisivos y personajes infantiles icónicos para la chavalería: Dora la exploradora, Mickey Mouse, La Princesa Sofía, Belén Esteban...</p><p>Lo que veo últimamente y me asusta, es la diabólica estrategia de muchas compañías que pasa por desarrollar <strong>versiones para niños</strong> de su software social para adultos. Versiones seguras, sí, sin lenguaje malsonante, sin imágenes subidas de tono... pero sin pensar en que esos no son los únicos inconvenientes del uso y el abuso de las redes sociales.</p><p>Empezó con la televisión. Ellos fueron los primeros, ellos empezaron adaptando los concursos y programas que cautivaban a sus papás. La televisión, agotada de ideas, sustituyó cuatro decorados y un par de presentadores para reciclar fórmulas de éxito y presentarlas de una forma atractiva para los más jóvenes.</p><p>Y así nació <span>MasterChef Junior</span>, <span>La Voz Kids</span>, <span>Tu cara me suena Mini</span>... y yo apuesto a que tenemos en camino otras adaptaciones como Telediario Baby, La Santa Misa Junior... El filón puede ser inagotable. Y un suplicio, al mismo tiempo.</p><p>Así que, visto lo visto, era cuestión de tiempo que, por ejemplo, Twitter decidiera poner en el mercado una <span>versión infantil de Vine</span>, la red para compartir vídeos breves.</p><p>Con <a href="http://blog.vine.co/post/109591575386/say-hello-to-vine-kids" rel="nofollow" target="_blank"><strong>Vine Kids</strong></a>, los niños pueden sentirse igual de importantes que sus papás perdiendo el tiempo con la reproducción de vídeos de un perrito comiendo pasta de dientes, el trompazo de una octogenaria tras resbalar sobre suelo fregado, un niño imitando a Michael Jackson frente al espejo o cualquier otra escenita simpática pero, en el mejor de los casos, intrascendente. En el mejor de los casos.</p><h1>Consejos para una vuelta de vacaciones <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/consejos-vuelta-vacaciones-segura-hijos-33527"> segura para los hijos</a></h1><p>Y, eso sí, provenientes de una selección de <span>escenas limpias y filtradas</span> para evitar cualquier objeción que apele a la moral, madurez o educación de los infantes usuarios. Todo muy blanco, todo muy inocente.</p><p>Si incluso puede ser algo edificante, como los <span>juegos sociales para niños</span> que enseñan valores, desarrollan talentos e invitan a que el niño se haga amiguitos virtuales hasta en Brunei. Todo ventajas y beneficios.</p><p>Pero el problema es, por resumirlo en una frase, que no es el momento. No podemos querer que nuestros hijos jueguen al pilla-pilla o lean un cuento por la mañana y por la tarde participen en interacciones sociales con <span>música, diversión fácil de masticar y muchos colores</span>.</p><p>Y si resulta que sí que lo queremos, muy pronto comprobaremos que dejará de interesarles la mañana y contarán las horas que faltan para la tarde. Porque no pueden distinguir aún –al igual que muchos adultos tampoco somos capaces– entre la diversión conveniente y la diversión intrascendente. </p><p>Porque <span>son pequeños</span> para tener un móvil, un avatar, una vida social en la Red y amigos en Brunei. Porque si lo tienen, no juegan en la calle, no hablan con sus amigos, no comparten con sus padres, no pegan patadas a las piedras y tan sólo cuentan las horas que falta para volver a situarse delante de una pantalla, sea cual sea el tamaño o el contenido.</p><p>Porque la tecnología puede -y debe- ser parte de la vida de un niño, pero no serlo todo. Porque debe vivir CON la tecnología, no PARA la tecnología. </p><p>Porque es solamente un niño, caray.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5b2001f512.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/apps/minecraft-otros-exitos-dificiles-explicar-33955</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Minecraft y otros éxitos difíciles de explicar ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ ¿Qué clase de chalado apostaría por el éxito de un juego protagonizado por bloques pixelados? ¿Quién podría pensar que Minecraft vendería 20 millones de copias? ]]></description>
    <pubDate>Wed, 09 Sep 2015 14:51:29 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/apps/minecraft-otros-exitos-dificiles-explicar-33955</link>
    <enclosure type="image/webp" length="83854" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5337399a2b.jpeg"/>
    <category>Gaming</category>
    <dcterms:modified>2015-09-09T14:51:29+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Imaginemos la conversación que Markus Persson, preclaro creador de <a href="https://minecraft.net/" rel="nofollow" target="_blank">Minecraft</a>, tuvo con sus colegas en un garito cualquiera hace seis años: “Tíos, estoy terminando un juego que será la bomba."</p><p>"¡Qué bueno! Cuéntanos, Markus, tío. Pues se trata de un personaje compuesto por una veintena de <span>cubos MUY pixelados</span> que se mueve por un mundo de cubos MUY pixelados entre ovejas, cerdos y alguna que otra criatura malencarada. MUY pixeladas." </p><p>"<span>Sin argumento, ni final, ni objetivos</span> que vayan más allá de construirte una casita resultona donde esconderte por las noches de los píxeles con malas intenciones. ¿Qué os parece?”. "Esto... er... muy interesante, Markus, seguro que lo petas", le dijeron los colegas aguantando la risa como podían.</p><p>Y mira, resulta que lo petó. Hace unos meses, <a href="https://www.microsoft.com/es-es/store/games/minecraft-pocket-edition/9wzdncrdzsbb" rel="nofollow" target="_blank">el estreno de Minecraft para Windows Phone</a>, una de las pocas plataformas que aún esperaban por una versión, me hizo volver a saborear el juego en su versión Pocket. Y, contra todo pronóstico, volví a disfrutarlo.</p><p>Años después, <span>el tiempo y las actualizaciones han añadido mil posibilidades al sandbox de cubos de Markus</span> junto a mayores resoluciones, nuevos modos de juego y, sobre todo, millones de jugadores entusiastas de este curioso y aparentemente aburrido –pero terriblemente adictivo si te descuidas una tarde tonta– LEGO.</p><p>Un buen puñado de horas después y miles de cubos tras de mi, me doy cuenta de que la genialidad de Minecraft ha radicado en presentar un juego poco hecho, apenas pasado por la sartén. Listo para que cualquier cocinillas le agregue sus especias, le dé el punto de cocción y lo emplate como si fuera la receta estrella de la familia.</p><p>Y como en el mundo de los videojuegos <span>sobra creatividad, entusiasmo y tiempo libre</span> –jugadores solteros y estudiantes ociosos, yo os maldigo– lo que empezó como un juego en versión Alpha a medio hacer, se convirtió en un superventas que acabó por <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/apps/microsoft-compra-minecraft-2500-millones-dolares-18523" rel="nofollow" target="_blank">desembocar en la insaciable buchaca de Microsoft</a>.</p><p>Así que finalmente sí he conseguido entender el éxito de este mundo de bloques feo pero infinitamente maleable, que recibió con los brazos abiertos oleadas de modificaciones y creaciones de una comunidad que, aún hoy, no para de apilar cubos e ideas. Quién lo hubiera dicho.</p><h1>Conoce Minecraft a fondo con su <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/guia-definitiva-minecraft-ya-esta-venta-31565"> guía definitiva</a></h1><p>El ser humano medio es veleidoso, impredecible y -por lo general- de naturaleza bovina. Por eso hace tiempo que resolví <span>no profetizar ni emitir juicios precoces</span> sobre el éxito o el fracaso de un producto tecnológico.</p><p>Tal vez la puntilla que me haya proporcionado una revelación de este calibre sea ver <span>las redes sociales y sus tendencias</span>. Francamente, no entiendo nada y, a estas alturas, tampoco intento entender dónde radica el éxito de un post, un vídeo de YouTube o un meme.</p><p>No sé <span>qué pasa por la mente de los usuarios de la Red</span>. Me encantaría conocer la naturaleza humana como demostró en su día Joseph Conrad y otros grandes novelistas. Así podría separar de entre los trillones de petabytes de bobadas que pueblan Internet los megabytes que merecen la pena. </p><p>Pero soy incapaz. Paseo por el ciberespacio y me encuentro con fenómenos y <strong>éxitos inexplicables</strong>. Cuentas que no comprendo por qué son tan populares, megustas que no me explico, contenidos auspiciados por legiones de entusiastas preparados para compartir los últimos memes con las últimas memeces. </p><p>Desde los virales “Este señor se iba a sacar un moco pero jamás olvidará lo que salió de su nariz” hasta <span>los selfies más vergonzantes</span>, las postalitas rubricadas con filosofía de baratillo o las iniciativas demagógicas... todos son <span>auténticos enigmas</span> para mi. Además de majaderías, eso sí que lo tengo claro.  </p><p>Por eso, la gran mayoría de las criaturas y bloques que habitan el mundo de las redes sociales me parecen <span>más feas que los bloques de mi mundo de Minecraft</span>. Y eso que mis bloques siguen pixelados, los malditos.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5337399a2b.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/teclado-corre-lapiz-no-31133</guid>
    <title>
        <![CDATA[ El teclado corre, el lápiz no ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Los gerifaltes educativos de Finlandia dicen que para qué enseñar caligrafía a los niños, si ya está el teclado, pero ¿No es muy pronto para quemar bolígrafos? ]]></description>
    <pubDate>Thu, 09 Jul 2015 14:41:45 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/teclado-corre-lapiz-no-31133</link>
    <enclosure type="image/webp" length="136888" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e606a638074.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-07-09T14:41:45+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>También es que nos lo estábamos buscando. Tanto teclear, tanto tirar de pulgar y abreviaturas... hasta que un avispado educador finés observó que para escribir un “ola k haces”, tener a los críos en las aulas <span>practicando caligrafía era una pérdida de tiempo</span>.</p><p>Así que el Ministerio de Educación del país <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/ninos-finlandeses-aprenderan-teclear-antes-que-escribir-21427"> ha determinado</a> que es mucho más práctico aprender a mecanografiar que a escribir de puño y letra. Y, ya decididos, el curso escolar 2015-2016 pondrá en marcha los cambios necesarios para que los peques <span>hagan callo con el pulgar</span> en lugar de trazar espirales y cursivas barrocas.</p><p>Así, según los expertos del mapa de por allá arriba, los muchachos fineses serán mucho más competitivos.</p><p>Entiendo entonces que no es nada personal, sino <span>algo mucho más práctico</span>. O sea, que esto no se trata de un puñado de caligrófobos aún resentidos porque cuando pasaron por la clase de la Srta. Hämäläinen, en Primaria, nunca pudieron trazar una M pintona o una Z convincente.</p><h1>Piensan que es mucho más práctico aprender mecanografía que escribir de puño y letra</h1><p>Lo que le pasa a estos expertos es que, en un ejercicio de <span>pragmatismo extremo</span>, pretenden quitar lo más superfluo de la educación y dejar lo único que realmente sirve, lo del tecleo.</p><p>Y supongo que no terminarán ahí. Tras la caligrafía, <span>los latinajos seguirán el mismo camino</span>. Y la Historia, el Arte, la Literatura, la Filosofía... Eso de las Humanidades son tonterías que están bien para perder el tiempo, no para educar a jóvenes cachorros dispuestos a comerse el mundo con su bagaje de conocimientos prácticos y útiles.</p><p>Matemáticas, programación, ingeniería... el resto sobra. ¿Eso significa <span>adelantarse a los tiempos o pasarse de vueltas</span>? </p><p>Visionarios siempre ha habido. Julio Verne supo imaginar lo que el hombre inventaría en el futuro. Steve Jobs supo imaginar lo que el hombre compraría en el futuro. El inventor del Frigo Pie supo imaginar lo que el hombre comería en el futuro.</p><p>Pero la historia también nos ha dejado ejemplos de <span>visionarios pasados de vueltas</span>. Aquellos que idearon algo para lo que ni el hombre estaba preparado ni le daba la gana de prepararse. O aquellos que dieron por muertas tecnologías, usos, aficiones, tradiciones, a las que aún quedaban siglos por delante.</p><h1>¿Significa adelantarse a los tiempos o pasarse de vueltas?</h1><p>Los que pensaron que, tras el nacimiento de la televisión, la radio ya no tenía sentido. Que con el desarrollo de la aviación comercial, los trenes sobraban . Que con el uso habitual del teclado, el bolígrafo estaba fuera de lugar. </p><p>A todos nos gusta avanzar, y <span>nos gustan los avances</span>. Pero al ritmo adecuado. Puede que los niños finlandeses del futuro sean los reyes del WhatsApp y posteen y retuiteen más rápido que nadie, pero también puede que crezcan con carencias importantes, pensando que sus casas sólo tienen tejado y que los cimientos no importan. Por listos.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e606a638074.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/eres-que-creen-que-tecnologia-es-cosa-hombres-30299</guid>
    <title>
        <![CDATA[ ¿Eres de los que creen que la tecnología es cosa de hombres? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Hombres y mujeres son capaces de aprovechar o desaprovechar la tecnología por igual. ¿O es que lo dudabas? ]]></description>
    <pubDate>Wed, 24 Jun 2015 15:39:59 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/eres-que-creen-que-tecnologia-es-cosa-hombres-30299</link>
    <enclosure type="image/webp" length="80708" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e67f8722d20.jpeg"/>
    <category>Life</category>
    <dcterms:modified>2015-06-24T15:39:59+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Tengo un gran interés en dejar claro que <span>hombres y mujeres son iguales ante la tecnología</span>. A ver si así dejan de pedirme en casa que arregle los enchufes. Más que nada, porque no sé arreglarlos. Aunque debo apuntar en mi defensa que alguna vez intenté asumir el papel para el que, al ser hombre, supuestamente he nacido.</p><p>Recuerdo una tarde que cambié el fluorescente de la cocina –no sin poner en riesgo mi vida– y, qué demonios, <span>tras cuarenta minutos de forcejeo en el techo</span>, me sentía realmente bien. Esa sensación de proveer para tu familia, de ejercer de macho alfa de la manada...</p><h1>A ver si dejan de pedirme que <strong>arregle los enchufes</strong>...</h1><p>Salpicando de testosterona las paredes del pasillo con cada uno de mis pasos, me dirigí al salón donde <span>mi esposa leía el periódico</span> y, apoyado sobre el quicio de la puerta e impostando mi voz anuncié: ¡Mujer!... ya tienes luz. Ahá, dijo ella y, sin duda orgullosa de su varón, añadió: ¿y <span>no habrás colocado el fluorescente antiguo otra vez</span>, ya que el nuevo se encuentra a mi vera?</p><p>No me duelen prendas a la hora de reconocerlo. <span>La lista de talentos tecnológicos de mi mujer es extensa</span> y, por suerte, vivimos sumergidos en una eficaz relación de simbiosis en la que ella aporta sus habilidades y yo las mías. Y <span>ninguno nos avergonzamos por ser superados por la otra parte</span>.</p><p>Si, de repente, ella se encuentra con que el software o el sistema operativo con el que está trabajando le hace algo extraño, suelta el ratón y <span>no tarda ni un segundo en pedir mi ayuda</span>. Y cuando yo no tengo claro si alguien que me ha añadido ha publicado lo que a mi me gusta que él ha incluido en la lista de las 10 bañeras en las que no debes dejar de bañarte antes de morir, pues yo le pregunto a mi mujer, porque <span>ella se conoce todos los recovecos de las redes sociales</span> y su críptico modus operandi.</p><p>Así funcionamos muy bien, <span>nadie intenta lo que no sabe o cree no saber</span> y en los casos en los que el conocimiento no basta... tercia mi suegra. Ella, como muchas otras de su edad y condición, se criaron con la extraña idea de que los hombres nacemos con <span>un talento natural en algunas cosas</span>.</p><p>Por ejemplo, saber lo que es mejor para que un equipo de fútbol que está perdiendo remonte, <span>distinguir a simple vista qué número de llave Allen hay que utilizar</span> llegado el momento... ese tipo de <strong>poderes sobrenaturales</strong> que, inexplicablemente, a mi no me han suministrado.</p><p>Y cuesta explicarle a mi suegra que, si hay que arreglar un enchufe en casa, <span>mejor se lo pide a mi mujer</span>. Y si hay que hacer una bechamel fina, mejor me lo pide a mi. Pero ella tiene muy repartidos los roles y <span>es una batalla perdida</span>.</p><p>Cuando falla el ratón de su ordenador, rápidamente dice: “Hija, dáselo a tu marido, que él sabrá lo que hay que hacer”. Y yo, que efectivamente sé lo que hay que hacer, lo golpeo un par de veces contra mi muslo derecho, lo vuelvo a probar y, <span>si sigue en sus trece, se lo devuelvo a mi mujer</span>.</p><h1>Mi suegra tiene <span>muy repartidos los roles</span> y es una batalla perdida</h1><p>Porque ella sí que sabrá lo que hay que hacer, para eso <span>se le da tan bien la tecnología</span>. Con decir que tenía razón cuando me lo dijo aquella tarde, que yo <span>había puesto otra vez el fluorescente antiguo...</span></p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e67f8722d20.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/que-antes-decia-footing-ahora-dice-running-28639</guid>
    <title>
        <![CDATA[ ¿Por qué antes se decía footing y ahora se dice running? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Los tiempos cambian, sí. Mucho. En cuanto consigo aprenderme un par neologismos... los cambian y me quedo atrás, hablando con términos que ya no son tendencia. ]]></description>
    <pubDate>Tue, 19 May 2015 14:24:01 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/que-antes-decia-footing-ahora-dice-running-28639</link>
    <enclosure type="image/webp" length="105072" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e68ef961c2a.jpeg"/>
    <category>Life</category>
    <dcterms:modified>2015-05-19T14:24:01+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>El lenguaje está vivo. Vivísimo. Se caen palabras, llegan otras nuevas, los humoristas y populares televisivos ponen de moda algunas y, sobre todo, <span>la tecnología y las redes sociales crean, modifican y activan términos</span> que son firmes candidatos a habitar de por vida las páginas del todopoderoso DRAE.</p><p>El problema es que esta actividad, amén de una sanísima y enriquecedora <span>renovación del lenguaje</span>, es a la vez un terreno abonado para que la estupidez humana se instale y haga crecer algunas de sus plantitas, que van creciendo y creciendo con cada cosecha a base de esnobismo hasta que dan sus frutos en forma de palabros que terminarán por ser nuestros.</p><p>Verbigracia, antes salíamos a correr. De forma improvisada, casi vestidos de calle, envalentonados e inconscientes, sin consultar antes con el médico no fuera que se nos salieran los intestinos en una cuesta. Pero vino un listillo y nos dijo que lo que nosotros hacíamos <span>no era correr, era “footing”</span>.</p><h1>La tecnología crea palabras que nacen, crecen, se reproducen... y mueren</h1><p>Desde entonces, para hacer lo mismo teníamos que consultar con un cardiólogo, comprarnos un chándal de poliéster y unas deportivas. Lo de antes, no era más que correr. Hasta que otro tipo, aún más listillo, vino y nos dijo que lo que nosotros hacíamos <span>no era “footing”, sino “running”</span>.</p><p>Y si antes te bastaba con salir a la batalla deportiva con chándal y camiseta, ahora eres un loco descerebrado si inicias tu traqueteo aeróbico sin <span>gastar 300 euros en unas “zapas”</span> que protegen tu columna, corrigen malas posturas, salvan tu alma y regulan tu nivel de colesterol. </p><p>Desde entonces, ya nadie sale a correr. Ni siquiera hacen “footing”. <span>Todos practican “running”.</span> Que es lo mismo, vaya.</p><p>También ocurre, incluso más aún, en el campo de la tecnología, especialmente inclinada a crear términos Lo hace continuamente. Unos terminan por ser de uso diario y se niegan a salir de nuestras conversaciones. Otros no acaban de cuajar y unos cuantos, dubitativos, habitan en un limbo esperando que la autoridad competente termine de decidir <span>si finalmente diremos tablet o tableta</span>.</p><p>Pero nacer nuevos términos, nacen. Y al hacerlo entierran a otras palabras, sin piedad alguna. Pero es lo que tiene <span>la tecnología: cabalga rápido</span>, sin mirar atrás ni sentir pena por todo lo que pisotea con su galope. No sólo palabras, sino prejuicios, conceptos, costumbres...</p><h1>Ya nadie sale a correr, ni hace footing. Ahora practica running. Que es lo mismo, vaya.</h1><p>Antes, tu madre tenía <span>la certeza de que tu Spectrum rompía la tele</span>. Ahora la ves introduciendo comandos unix en la consola de su Ubuntu. Antes, sacarse una foto a sí mismo con los amigos era una tontería de borrachuzo y, si lo hacías, te cuidabas muy mucho de esconderla por vergüenza. Ahora, <span>se llama selfie, se muestra con orgullo en las redes sociales</span> y hasta los teléfonos vienen preparados para facilitar la tontuna.</p><p><span>La tecnología, que todo lo cambia.</span> Y nosotros también, que antes recelábamos de ella y ahora nos dejamos moldear a su gusto. Todo con tal de no quedarse por detras del "trending topic". Y si para ello hace falta dejar de correr o de hacer footing y practicar running, pues se hace. <span>Que es lo mismo, vaya.</span></p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e68ef961c2a.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/correo-basura-es-mejor-red-quiero-mas-spam-28053</guid>
    <title>
        <![CDATA[ El correo basura es lo mejor de la Red. ¡Quiero más spam! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Poco me importa lo que digan otros: lo mejor de la Red, lo más divertido, estimulante y original que recibo cada día es, con diferencia, el bendito spam ]]></description>
    <pubDate>Thu, 07 May 2015 09:28:35 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/life/correo-basura-es-mejor-red-quiero-mas-spam-28053</link>
    <enclosure type="image/webp" length="76430" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4dd62772ae.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-05-07T09:28:35+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo repito: lo más interesante que circula por la Red, para mi, <strong>es el spam, el correo basura</strong>. Me explico. En general, el usuario medio de Internet recibe cada mañana un puñado de emails que van de lo aburrido a lo instrascendente.</p><p>Pocos son los te que cuentan algo que vaya más allá de las <span>oportunidades comerciales, los boletines de novedades, las tendencias del día</span>... y pocos son realmente personales, menos aún de gente que te conoce.</p><p>Así que, con ese material, no puedo hacer mucho para pasar el rato. Hace tiempo que habría perdido el placer de desayunar leyendo el correo si no fuera porque aún –y por mucho tiempo– <span>recibo mi tonelada matutina de spam</span>. </p><p>He tenido que defenderlo a capa y espada, es verdad. Hay <span>servicios que intentan exterminarlo por todos los medios</span>. O confinarlo en una carpeta que podríamos llamar “Apestados”. Pero yo insisto en derivar mi spam a la carpeta Principal, desde donde lo disfruto como se merece.</p><h1>¡Deja de acosar a mi correo basura, lo quiero en la bandeja de entrada!</h1><p>Ya es hora de que los <span>amantes del spam, de los hoaxes, del phishing</span>, se organicen y reclamen el lugar que todas estas comunicaciones se merecen. El spam nos alegra la existencia, consigue que nos falte tiempo para responder mensajes de esculturales mujeres que han visto nuestra foto y nos encuentran de lo más sexy, implorándonos que les prestemos atención.</p><p>Gracias al spam, nos llueven oportunidades únicas: las viudas quieren que les ayudemos a sacar de su país <span>auténticas fortunas en diamantes</span>, los bancos se equivocan y nos ingresan importantes sumas de dinero por errores informáticos o <span>ganamos cuantiosos premios de lotería</span> para los que -¡doble golpe de fortuna!- ni siquiera hemos tenido que comprar participación alguna. ¿A que es genial?</p><p><span>El spam me da la vida</span>. Tras leer mi dosis diaria, mi autoestima está por las nubes y me creo el tipo más afortunado del planeta. Me siento importante, querido... algo bueno tendré cuando hasta los millonarios nigerianos confían en mi para ayudarles a trasladar de país su patrimonio.</p><p>Sin el spam, jamás me hubiera enterado de la agresiva -y generosa- <span>campaña de marketing mediante la que Microsoft regala tablets</span> a cambio de reenviar el mensaje a unos cuantos amigos –yo ya estoy esperando el mío, ojalá me venga la edición especial en color rojo–.</p><h1>Adoro el spam y todas sus variantes.</h1><p>Me resulta variado, siempre sorprendente, con ingeniosos giros léxicos y nuevos usos del idioma que jamás hubiera pensado posibles... y es el único lugar en el que <span>me escriben mensajes con el saludo: “Hey, sexy”</span>.</p><p>Me fastidia que mi lector de correo electrónico lo esconda, que advierta que tras 30 días de almacenármelo lo va a borrar todo o me salude con un <span>“enhorabuena, no tienes spam”</span>, como si fuera algo bueno.</p><p>Y luego veo mi buzón de entrada con <span>toda la porquería que no consideramos spam</span> y me pregunto... ¿por qué no se dirigen a mi como “Hey, sexy”?</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4dd62772ae.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/no-me-gusta-informatica-ni-tecnologia-dejadme-vivir-27015</guid>
    <title>
        <![CDATA[ No me gusta la informática ni la tecnología. ¡Dejadme vivir! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ A mi primo Ismael no se le da bien la informática. Ni bien ni mal, no se le da. Es un torpe con los ordenadores, no los entiende. Y pide que le dejen en paz. ]]></description>
    <pubDate>Thu, 16 Apr 2015 12:51:51 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/no-me-gusta-informatica-ni-tecnologia-dejadme-vivir-27015</link>
    <enclosure type="image/webp" length="94226" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4ef55e88d2.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-04-16T12:51:51+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>A mi primo Ismael <span>no se le da bien la informática</span>. Ni bien ni mal, no se le da. El bueno de mi primo siempre fue así, pobrecito mío. Cuando los colegas <span>nos juntábamos en torno a un CPC 464</span> para jugarnos unas partidas al Aliens, él prefería abrir un comic.</p><p>Cuando <span>arrancamos por primera vez, temblando por la emoción, un Amiga 500 y nos dio un vuelco el corazón</span> al escuchar la increíble música del Shadow of the Beast, él bostezaba visiblemente y preguntaba que <span>cuándo íbamos a bajar a la calle a tirarnos unas piedras</span>.</p><p>Pronto nos dimos cuenta de que <span>era un caso imposible</span>. Fue el último de la familia en comprarse un móvil, no tiene un Smart TV y <span>la única vez que entró en una Apple Store fue para preguntar si iba bien para coger el bus que va hasta Cuatro Caminos</span>.</p><p>No es que no le guste la tecnología. Es que le importa un pepino, así de claro. <span>Es un torpe con los ordenadores, no los entiende, no le gustan</span>, no los ve útiles ni divertidos. <span>Y quiere reclamar algo</span>, especialmente a los tecnófilos proselitistas: <span>que le dejen el alma en paz</span>.</p><p>En principio, <span>su marcada tecnofobia no tendría que ser un problema</span>. Es decir, mi primo puede llevar una vida normal sin que la más reciente tecnología tenga por qué invadir su vida. <span>Él no se mete con la tecnología y ella tampoco le provoca</span>. Es, lo que se dice, un pacto entre caballeros.</p><h1>Él no quiere practicar el doble clic, ni cree que la felicidad se mida en gigaherzios</h1><p>Pero los tecnoacólitos más radicales no lo entienden así. <span>Insisten una y otra vez para que mi primo se una a la marea tecnófila</span>. Le llaman, le invitan, le regalan gadgets... y, sobre todo, <span>le conminan una y otra vez a que aprenda a manejarla</span>.</p><p><span>Ellos creen que conocerla es amarla</span>, así que mantienen la teoría de que, a poco que mueva el ratón con soltura, eso será un no parar y ya no habrá quien le despegue del monitor. Pero Ismael no quiere practicar el doble clic, <span>ni cree que la felicidad se mida en gigaherzios</span>.</p><p>Lo que nos pasa a los tecnófilos es que <span>nos ponemos un tanto pesados con el tema</span>. Creemos que no sólo estamos en posesión de la verdad, sino que <span>nuestra verdad es la más guay y la que más píxeles tiene</span>.</p><p>Pero Ismael piensa de otro modo. Él cree que, <span>si la tecnología no se le da, el problema no es suyo sino de la propia tecnología</span>. Mi primo mantiene la teoría de que su smartphone tiene que doblegarse a él y no al revés.</p><p>Por eso, cuando se ve inevitablemente abocado a comprarse un gadget, <span>se niega a leer manual alguno</span>. Dedica, rezongando y de mala gana, dos minutos al dispositivo, toca aleatoriamente cada botón y, si no averigua su funcionamiento general, lo coloca encima de un mueble sentenciando: <span>“problema del cacharro este, que no se sabe explicar”</span>.</p><h1>Cree que su smartphone tiene que doblegarse a él y no al revés</h1><p>Y ahí sigue el mueble en cuestión, <span>todo un cementerio repleto de cachivaches fallidos que no han querido, o no han sabido, explicarse</span>. Y cuando algún amigo tecnófilo se empeña en convencerle de las bondades de un gadget y sigue erre que erre, pese a cosechar bostezos y bufidos como respuesta, mi primo le sitúa mentalmente en su mueble-cementerio metafórico y piensa: “problema del pesado este, que sigue queriendo explicarse”. <span>Así es mi primo Ismael</span>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4ef55e88d2.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/mi-internet-yo-no-voy-ninguna-parte-24549</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Sin mi Internet, yo no voy a ninguna parte ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Cuando me mudo, sólo una cosa necesito cuanto antes en la nueva casa: ni calcetines limpios, ni comida en la nevera, ni colchón sobre el somier: solo Internet ]]></description>
    <pubDate>Fri, 20 Feb 2015 10:13:06 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/mi-internet-yo-no-voy-ninguna-parte-24549</link>
    <enclosure type="image/webp" length="56346" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e71b304f081.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2015-02-20T10:13:06+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p><span>Mudarse de casa es un suplicio.</span> Hay que meter todo en cajas, hay que salvar lo realmente importante -que, curiosamente, es lo que a tu familia le parece inútil y pretende bajar al contenedor- y hay que vivir durante unos días caminando en pasitos cortos por los pasillos, de puntillas y efectuando giros imposibles para esquivar torres de cajas que pueden desmoronarse (de hecho, están deseando hacerlo) sobre ti. Y, claro, también hay que <strong>trasladar tu conexión a Internet</strong>.</p><p>La semana pasada me he cambiado de casa. Y como decía, <span>lo primero que se me pasó por la cabeza fue planificar el traslado del ADSL</span>. Así que, armado de lápiz, papel, cojines cómodos y un garrafón de tila, <span>procedí a llamar al proveedor de turno</span>. Y como la experiencia es un grado, puse lo mejor de mi bagaje al servicio del proceso.</p><p><span>Veterano en mil guerras telefónicas</span> y tras haber participado en míticas contiendas como la "Batalla de la Facturación Errónea" o misiones suicidas del calado de la "Operación Darse de Baja", sé muy bien cómo debo ir al frente.</p><p>Un consejo para los nuevos reclutas: <span>no esperes entender o que te entiendan en la primera llamada</span>. Probablemente, tampoco en la segunda. La clave está en ir probando hasta <span>dar con el operador que sabe de lo que habla</span> y tiene sus neuronas en activo.</p><p><span>Es una mera cuestión de proporciones</span>: las compañías contratan -no sé bien por qué- ejércitos completos de ineptos de toda condición, género y procedencia, pero afortunadamente se les cuela también un puñado de tipos con sentido común. <span>Sigue llamando y, antes o después, te encontrarás con uno de ellos.</span></p><p>Sospecho que la legislación les obliga a <span>contratar a algún empleado competente</span>, aunque sea uno de cada cuatro, por <span>cumplir con algún tipo de cuota paritaria</span> o recomendación europea. </p><h1>Quedarse sin Internet no es una broma</h1><p>Así que, cortés pero firme, <span>le expliqué al primer operador las necesidades de mi traslado</span>. El contraatacó, curtido en estas lides, con una ráfaga de demoledoras frases hechas: "Disculpe, Don Tomás, pero...", "Nosotros no podemos...", "No le garantizamos...", "Habitualmente le viene tardando..."Sólo mis lacónicas y sumisas respuestas lograron neutralizar su ataque. <span>Muchas gracias, ya vuelvo a llamar</span>, le dije.</p><p>Y repito el proceso. Me defiendo de un segundo ataque. Y un tercero. <span>En la cuarta llamada se atisba un asomo de razón y saber hacer</span>. Rápidamente me aferro a ella a la vez que a la sensata operadora, a la que no dejaré escapar hasta finalizar con ella el proceso. ¡Victoria!</p><p>También es justo reconocer que el poderoso ejército de teleoperadores de estos proveedores <span>son muchas veces enviados a luchar al frente con un armamento en estado calamitoso</span>. Hasta el más hábil operador puede frustrarse al ver como se encasquilla su arma con <span>los terribles errores informáticos de la base de datos que maneja</span>: "Me sale que su domicilio no existe", "Aquí dice que Ud. se llama Fátima y que le gustan las cumbias y salir con sus amigos", "Lo siento, Don Tomás, entiendo que lleve siete años con nosotros, pero aquí no figura como cliente nuestro"...</p><p><span>Quedarse sin Internet, a día de hoy, no es una broma</span>. Cuando se me corta la conexión media hora, terribles prúritos me asaltan y repentinamente <span>me entran unas ganas locas de googlear términos que jamás me produjeron el más mínimo interés</span> o responder mensajes que nunca pretendí atender. Terrible.</p><p>No jueguen con mis adicciones, señores. <span>Si yo me voy, Internet se viene conmigo.</span> Antes que la nevera, que la cama, que mi ropa interior, que la familia misma. <span>Yo me mudo, sí, pero no sin mi Internet. </span></p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e71b304f081.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/ya-estan-sincronizados-tus-wearables-todo-tu-cuerpo-19697</guid>
    <title>
        <![CDATA[ ¿Ya están sincronizados tus wearables con todo tu cuerpo? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Un wearable es un producto muy cool que se pega a tu cuerpo como una rémora. Desde entonces, se chivará de todo lo que te pase o haga tu cuerpo. Te encantará. ]]></description>
    <pubDate>Thu, 16 Oct 2014 11:24:58 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/ya-estan-sincronizados-tus-wearables-todo-tu-cuerpo-19697</link>
    <enclosure type="image/webp" length="97414" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6caafa8a47.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-10-16T11:24:58+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Vaya por delante que <strong>no tengo nada contra los “wearables”</strong>. Me parece fantástico que los parroquianos con un mayor espíritu “early adopter” llenen su cuerpo de dispositivos atrevidos como si fueran adolescentes en plena fase tatuajera.</p><p>Está bien que luzcan relojes, brazaletes, muñequeras, hombreras, tobilleras, orejeras... en realidad, <strong>cualquier pedazo de cuerpo es susceptible de alojar un dispositivo</strong> de diseño espectacular y características avanzadas. Pero la utilidad, ay, eso no lo veo tan claro. Aún.</p><p><strong>Sé muy bien que estos dispositivos nos facilitan información</strong>. Mucha. Hora, minutos y segundos. Tiempo en Cádiz y en Massachusetts. Cotización de Cementos Vicálvaro en Bolsa. Pulsaciones por minuto. Niveles de oxígeno en sangre, odio en vesícula biliar, cerumen en los oídos... y actividad física, claro.</p><h1>Cualquier pedazo de tu cuerpo es susceptible de alojar un dispositivo</h1><p>Los pasos que has dado, los que te hubiera gustado dar si la flojera no te hubiera invadido y los que sí han dado tus amigos y que te restriegan por la pantalla. Las calorías quemadas, calorías ingeridas, relación entre las mismas (si la hubiere)... o sea, <strong>todo tu deporteo cotidiano, al detalle y al minuto</strong>.</p><p>Así que utilidad, sobre el papel, no le falta. Pero... ¿para todos? Para mi no. <strong>Mi universo deportivo no va más allá de alguna esporádica carrera hacia el frigorífico</strong> para arrebatar a mis hijos las últimas natillas: no necesito un dispositivo que me diga el ejercicio que no hago.</p><p>Y si yo fuera alguien importante, <strong>recibiría con los brazos abiertos el chorro incesante de información</strong> de un smartwatch, una smartband o un smarthat, lo que fuere. Viviría intensos y continuos momentos OLED que dejarían clara mi necesidad de recibir notificaciones al minuto: “Tienes una llamada perdida”. “Tienes un mensaje nuevo”. “Aún no has escuchado tu buzón de voz, merluzo”. Pero no es el caso.</p><h1>Todo está previsto para que nos vistamos con atractivos cachivaches que recojan, sincronicen y compartan información</h1><p>Aún así, los avances siguen, aunque yo no los haya pedido. Ahora basta con tenerlo todo en un dispositivo, pero <strong>en el futuro próximo tus movimientos, los de tus contactos... serán notificados en tiempo real</strong> y se sincronizarán con tus wearables.</p><p>La llamada que hagas se registrará en tu anillo, que enviará la información a la pulsera, <span>que subirá el dato a un espacio virtual y a tres redes sociales de moda</span>, las cuales la compartirán con los demás: “Raquel_ Jerez acaba de cortar con su novio. Raquel_Jerez actualiza su estado. Raquel_Jerez tiene 19 llamadas perdidas de sus contactos más avispados.”</p><p>Todo está previsto para que nos vistamos con atractivos cachivaches que recojan, sincronicen y compartan información. Si no lo necesitas ahora, no importa. <strong>Primero es el deseo, luego vendrá la necesidad. Yo ya lo deseo... y casi, casi, lo necesito. Dadme seis meses</strong>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6caafa8a47.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/descargar-fichero-deporte-riesgo-mas-audaces-19289</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Descargar un fichero, deporte de riesgo para los más audaces ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ No sé qué deporte extremo practicar: puenting o downloading. Desde luego, en el segundo no faltan las emociones fuertes. ¿Te atreves a descargar un fichero? ]]></description>
    <pubDate>Tue, 07 Oct 2014 09:21:40 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/descargar-fichero-deporte-riesgo-mas-audaces-19289</link>
    <enclosure type="image/webp" length="108430" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6bedeeb7fd.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-10-07T09:21:40+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Aún recuerdo cómo era antes descargar un fichero. <strong>Los buenos tiempos</strong>. Cuando Internet era todo campo, <strong>cuando nos conocíamos todos los cibernautas y nos dábamos los buenos días</strong>, cuando no habían construido hasta en el último dominio.</p><p>En el Internet de antes, yo seleccionaba una descarga, cliqueaba sobre el correspondiente enlace y... oye, mira, resulta que aquello bajaba. Lento, pero bajaba. Pero ahora, <strong>cada vez que quiero descargar un fichero</strong> –hablo, claro, de descargas legales– <span>me veo obligado a vestirme de negro, morder una linterna y ponerme la mítica música de Misión Imposible</span> a toda pastilla para meterme en ambiente.</p><p>Porque, amigos, <strong>dar con el enlace verdadero de la dichosa descarga se asemeja cada vez más a una aventura de Indiana Jones o del agente Ethan Hunt.</strong> Ya os podéis imaginar a servidor, con su cuerpazo de élite contoneándose con la gracia felina que le caracteriza para <span>esquivar recuadros que se abren y cierran ofreciendo descargas rápidas, descargas directas, descargas de sabores, ejecutables que alegrarán mi existencia...</span> todo menos lo que necesito: un enlace, sencillo, honesto, de los de toda la vida, de pulsar y descargar a velocidad reducida pero segura y eficaz.</p><p>No confío en nadie. Así que me desgañito diciendo: no, gracias, no quiero registrarme. No, son ustedes muy amables, <strong>no necesito un año de membresía gratuita en su exclusivo club de descargas rápidas</strong>. Lo siento, no tengo previsto instalarme ni un gestor, ni un acelerador, ni un programita que me haga la descarga más fácil. Déjenme en paz.</p><h1>En los buenos tiempos, yo seleccionaba una descarga y aquello bajaba. Lento, pero bajaba.</h1><p>Acabemos de una vez. <span>Ustedes y yo sabemos que nada de esto es cierto ni mucho menos inofensivo</span>, así que déjenlo estar y pídanme el código captcha de una maldita vez. Yo esperaré el minutito establecido y tras obtener mi descarga, me iré de aquí rapidito, sin molestar, y todos tan amigos.</p><p><span>Nadie está a salvo de estas argucias</span>. Nadie. Y no solo al descargar ficheros, también cuando pretendes instalar un software. <span>Ya puedes olvidarte de las instalaciones de antaño en las que pulsabas</span><span> sobre Siguiente en modo automático</span>: ¿Instalación por defecto? Siguiente. ¿Un acceso directo? Siguiente. ¿Le corto las patillas? Siguiente. Y así hasta el final.</p><p>Ya no puedes sumirte en ese agradable sopor y confiar en el fabricante diciendo que sí a todo. <span>Te arriesgas a llenar el ordenador con barras de búsqueda, optimizadores de disco</span>... cualquier cosa que se instalará a traición en cuanto mires para otro lado.</p><h1>Ya puedes olvidarte de las instalaciones de antaño, en las que pulsabas sobre Siguiente en modo automático.</h1><p><span>Yo ya no voy al baño durante las instalaciones</span>, me coloco al lado la bacinilla y aguanto hasta que los ojos escuecen. Y ya no me fío ni de mi abuela. Es más, ni siquiera creo que sea mi auténtica abuela, es raro que últimamente <span>me pida reconocer un código captcha antes de dejarse estampar un beso en su mejilla</span>...</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6bedeeb7fd.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/tus-jueguecitos-free-play-ya-estan-agotando-mi-paciencia-17553</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Tus jueguecitos Free-to-play ya están agotando mi paciencia ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Todos los días recibo invitaciones de amigos, conocidos y demás ralea que pretenden que juegue a sus pasatiempos favoritos. Me están amargando la existencia... ]]></description>
    <pubDate>Mon, 25 Aug 2014 11:29:31 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/tus-jueguecitos-free-play-ya-estan-agotando-mi-paciencia-17553</link>
    <enclosure type="image/webp" length="52998" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e62271df113.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-08-25T11:29:31+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>No hace tanto tiempo que <strong>el término “free-to-play”</strong> sonaba a un lema de camiseta friki y no a una forma lúdica de arruinar tu vida. Pero en esas llegaron unos tipos avispados y levantaron un tinglado, aparentemente inofensivo, con unos juegos bastante resultones. Nos decían: “no te preocupes, tú te descargas nuestro juego, <strong>empiezas con tu personajes sin que tengas que pagar nada</strong> y luego ya vamos hablando”. Qué gente tan maja, te decías. ¿Serán de una ONG de nuevo cuño?</p><p>Hasta que empezabas a cruzarte a personajes con armaduras que brillaban más que la tuya, hechizos más devastadores y sobre todo, armas que vencían sin despeinarse a los enemigos que a ti te daban la del pulpo cada vez que te acercabas a pedirles la hora. Pero es que ellos habían pagado. Y <strong>así descubriste cómo el “free-to-play” se convertía en “pay-to-win”</strong>.</p><h1>El apocalipsis se desata cuando el "free-to-play" llega a las redes sociales</h1><p>Pero, ante todo, seamos justos. No estamos hablando todavía del peor <strong>“free-to-play”</strong>. Los juegos que iniciaron la fórmula no tenían mayor pecado que dividir a sus parroquianos entre jugadores suprahabilidosos, capaces de <strong>conseguir lo mismo que el resto pero sin gastar dinero</strong>, y jugadores mediocres, que no pueden o no quieren permitirse decapitar al dragón rojo empleando veinte horas de su vida en entrenarse aplastando goblins, así que optan por <strong>gastarse tres euros en una espada que le pone las cosas más fáciles</strong> en lugar de dejar de lado durante semanas a su familia, sus amigos y su cepillo de dientes.</p><p>Pero todo lo que puede empeorar terminará por hacerlo, y así ocurrió que <strong>los juegos free-to-play se hicieron sociales</strong> y desarrollaron niveles de crueldad y perfidia sin precedentes en el mundo lúdico. Y llegó el apocalipsis del free-to-play. Más y más juegos “gratuitos” fueron apareciendo al tiempo que <strong>sus maniobras de marketing se volvían más agresivas y feroces</strong>.</p><h1>He cambiado el "free-to-play" por el "hate-to-play"</h1><p>Primero <strong>te informaban puntualmente de los logros de tus amigos</strong>, conocidos, gente que podrías conocer y gente que a ti te importa un pito pero que ellos creen que te conocen. “Pedrito se ha sacado un moco en Dirty World”. “Sara se ha hecho seppuku tras una indigestión de sushi en Samurai Adventure”. El tono siguió subiendo y el mundo del “free-to-play” social continuó convirtiéndose en algo oscuro y tenebroso. <strong>Cada jugador conectaba, invitaba y acosaba a sus contactos</strong> para ganar un corazón, un bonus o un poder que no se puede conseguir si no es agobiando a tus amigos.</p><p>Y yo, muchachote de sensibilidad extrema, tanto me agobié que <strong>cambié el “free-to-play” por el “hate-to-play”</strong> y cerré el quiosco. Del todo. Así que, ahora, no quiero saber si has obtenido una vida extra, ganado una liga o completado un panel de hortalizas. <strong>No me invites, no me cuentes, no me ofrezcas</strong>. Y tampoco tengas en cuenta mi mala actitud. Es culpa del cochino “free-to-play”.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e62271df113.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/veranito-toalla-playa-bronceador-mucho-hielo-wifi-16315</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Veranito de toalla, playa, bronceador, mucho hielo y... WiFi ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Cuando llega el momento de dejarlo todo y largarnos a veranear, nos encontramos con el dilema: ¿Llevamos nuestros dispositivos? ¿Cuáles? ¿Cuánto los usaremos? ]]></description>
    <pubDate>Fri, 25 Jul 2014 12:29:35 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/veranito-toalla-playa-bronceador-mucho-hielo-wifi-16315</link>
    <enclosure type="image/webp" length="121884" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6673ff2a04.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-07-25T12:29:35+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Recientemente, una app para conectarse remotamente al ordenador doméstico o de la oficina se postulaba en una nota de prensa como la mejor forma de desconectar en tus vacaciones de verano. Es decir, <strong>consideraba imposible que nadie pudiera estar en la playa sin aperos tecnológicos</strong>, así que apostaba por facilitar al tecnófilo un acceso a su equipo para que la cosa no fuera a peor.</p><p>No será lo mismo, pero le saca del apuro y evita que se ponga borde con su familia por el síndrome de abstinencia. O sea, un mal menor.</p><p>Es curioso ver <strong>cómo ha cambiado el equipaje playero en los últimos años</strong>. No hace tanto que nuestras maletas salían de veraneo hinchadas con los gruesos bestsellers que no habíamos podido leer en todo el año, el juego de cartas con el que crujir a nuestro cuñado en la terraza y la habitual ropa escasa en medidas y gusto.</p><p>Pero en la actualidad, salvo la ropa, apenas hay nada en común con aquel equipaje. Sí podemos encontrar un tablet, un e-book reader, un portátil, una consola, tal vez un disco duro de tamaño asequible para reproducir nuestro contenido multimedia... y un rosario de cargadores, adaptadores y baterías de reemplazo. ¿<strong>Hasta qué punto puedes desconectar de la rutina cotidiana –cada vez más llena de conexiones y dispositivos– en tu veraneo</strong>? ¿Y hasta qué punto quieres hacerlo?</p><p>Al igual que hace unos años los fumadores viajaban con un par de cartones de su marca de tabaco si se desplazaban a un destino de dudosa variedad tabaquil, ahora muchos empiezan por <strong>comprobar si el WiFi del hotel es gratis</strong> antes de hacer la reserva. Sí, servidor también lo hace.</p><p>Y no es que ya no leamos el best-seller de antes, es que ahora lo hacemos en una pantalla. Y no es que hayamos dejado de crujir a nuestro cuñado en las partidas de terraza –para este año se ha entrenado mucho el maldito, el nivel está muy alto– sino que <span>lo hacemos con una consola, un tablet o un portátil</span>.</p><p>Es desconectar, sí, en el sentido de que hacemos otras cosas. Pero <span>no es desconectar del todo</span>, no, porque las hacemos de una forma y en <span>un ambiente cada vez más parecido al de nuestra vida durante el resto del año</span>. Es veraneo, pero otro veraneo diferente. ¿Mejor o peor?</p><h1>Hemos pasado de llenar la maleta de best-sellers a ocuparla con un montón de cargadores y cables</h1><p>Los expertos dicen que, para que las vacaciones surtan el efecto debido, <strong>debemos cambiar radicalmente el escenario y las condiciones</strong>. Y bastante malo es ya que algunos se vean obligados a veranear en casa por falta de recursos, como para no intentar que sea un poquito más radical ese giro veraniego.</p><p>Lo necesitamos todos. Tal vez <strong>volviendo a llevar en la maleta un libro, un juego de mesa, o yendo a un hotel sin WiFi en la habitación</strong>. Y a ver qué tal. ¿Lo intentamos? Venga, voy a crear un grupo de WhatsApp y nos lo vamos contando. También iré tuiteando. Y... y... bueno, mejor pensado, <span>lo que haré será relatarlo a la vuelta</span>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6673ff2a04.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/ratos-odio-tecnologia-esa-maldita-impertinente-14531</guid>
    <title>
        <![CDATA[ A ratos, odio a la tecnología, esa maldita impertinente... ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Limpia por nosotros, cocina y hace la compra, nos comunica, nos informa, nos aconseja qué ver según nuestros hábitos... ¿Quedará algo para que hagamos nosotros? ]]></description>
    <pubDate>Sat, 05 Jul 2014 09:05:32 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/ratos-odio-tecnologia-esa-maldita-impertinente-14531</link>
    <enclosure type="image/webp" length="121482" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4faa140317.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-07-05T09:05:32+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Me está cayendo gorda. La tecnología, digo. <strong>Empezó su relación con el ser humano</strong> un buen día, hace ya muchos años, <strong>con la excusa de facilitarnos las cosas</strong>: “deja, no vayas andando, ya te llevo yo en un automóvil”. “No, no sumes con el lápiz y el papel, ya te digo yo cuánto es el total con la calculadora”. Y nosotros, claro, encantados.</p><p>Pero poco a poco, <strong>el papel de la tecnología ha ido creciendo</strong>, como era lógico, en nuestras vidas. Se ha ido adueñando de las tareas más sucias, farragosas, agotadoras o exigentes, tanto mental como físicamente. Nada que decir en contra, ése era el plan, y yo <strong>soy de los que están agradecidos y enamorados de sus gadgets</strong>, ordenadores, dispositivos...</p><p>Lo que ocurre es que ahora estamos en una escalada que nos lleva <strong>del mencionado “deja que te ayude” al escalofriante “siéntate, que ya me encargo yo de todo”</strong>. Y de lo que me quejo, en realidad, es de <strong>la intromisión constante y, hasta cierto punto agresiva, en nuestras vidas</strong>. De su empeño en abrir la puerta por nosotros, atender y discriminar nuestras llamadas, decidir qué vemos en la televisión, conducir por nosotros...</p><h1>La intromisión constante y, hasta cierto punto agresiva, de la tecnología en nuestras vidas</h1><p>Actualmente, los programas nos consultan cómo y cuándo hacerlo para que pensemos que tenemos el control: “Siri, si me ves temblequear, es hora de encender la calefacción”. Pero, más pronto o más tarde, las máquinas tomarán sus propias decisiones. A mi no me la dan. Sé que <strong>llegará el día en que mi asistente personal me habrá hecho la compra y llenado mi nevera</strong>, pero comprando yogures light porque, tal y como me explicará con voz robótica y burlona: últimamente te veo más gordito, es hora de reducir peso. </p><p>Cochina máquina, pensaré. Saldré de mi casa para gritarlo –no sea que ella me oiga– pero <strong>uno de los drones que sobrevuelan mi barrio me escuchará maldecir contra ella</strong> y, como son máquinas compañeras de promoción (ambas posan juntas en el anuario de Google, 2019) se chivará. Entonces mi asistente, a modo de castigo ejemplar y rencorosa como el peor de los humanos, eliminará la sobrasada de mi próxima lista de la compra. <strong>Estoy en sus manos</strong>.</p><p>Cuando el mundo esté dominado por máquinas que, a modo de madres sobreprotectoras, decidirán por nosotros lo que nos conviene y lo que no, <strong>la sociedad se dividirá entre tecnófilos y tecnófobos</strong>. No hablo de simples tendencias, sino de una escisión radical. Enfrentamientos, soflamas, actos de sabotaje... todo eso.</p><p>Los tecnófilos defenderán que la tecnología les pueda escoger a diario qué calcetines ponerse, y <strong>los tecnófobos abogarán por la libertad de pensamiento</strong> y se tirarán diez minutos cada mañana combinando, indecisos, calcetines y zapatos. La HBO, siempre al quite, creará una serie televisiva de éxito, guionizada y rodada por máquinas que, ahora sí, dominarán el mundo. <strong>Yo creo que ya hemos perdido la batalla</strong>. Solo queda esperar a que pase.</p><p><strong>Me pregunto qué SO usarán las máquinas regentes:</strong> ¿Linux o Mac OS? De lo que estoy seguro es que, antes o después, <strong>recibirán la visita de alguien de Microsoft</strong> que querrá venderles paquetes de licencias con precios millonarios pero muy ventajosos, pero no tendrán éxito. Las máquinas son listas, muy listas.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4faa140317.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/amigos-facebook-te-estan-mintiendo-sabes-219631</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Tus amigos de Facebook te están mintiendo... y tú lo sabes ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ ¿Aún no te ha parecido sospechoso que, hagas lo que hagas y digas lo que digas en tu cuenta de Facebook, a todo el mundo le parezca fenomenal? ]]></description>
    <pubDate>Fri, 06 Jun 2014 13:48:43 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/amigos-facebook-te-estan-mintiendo-sabes-219631</link>
    <enclosure type="image/webp" length="74366" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6f2cebb5f2.jpeg"/>
    <category>Redes Sociales</category>
    <dcterms:modified>2014-06-06T13:48:43+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Sorprendido? Seguro que no del todo. Piensa un poquito, hombre. ¿No te resulta sospechoso que cada cosa que hagas, pienses o digas en tu <a href="http://www.facebook.com" rel="nofollow" target="_blank"><strong>Facebook</strong></a>, <strong>le parezca fenomenal a todo el mundo</strong>? ¿Nunca despertaron recelo en ti todos esos amigos de la pulsación fácil que te colocaban un pulgar arriba a cada una de las fotos de tu muro, ya fuera un nuevo peinado poco acertado, un selfie en los baños del Vaticano, un escrache espontáneo a la Duquesa de Alba o una campaña que reclame créditos blandos para monjas de clausura?</p><p>Ya sé que he descargado mi mejor inquina hacia Facebook <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/te-odio-facebook-tu-dichosa-privacidad-me-vuelve-loco-11029" target="_self">en otras ocasiones</a>, pero hazme caso: la gente allí es falsa y <strong>te regala el oído</strong>. Las redes sociales en general, y <strong>Facebook</strong> en particular, tienen una inquietante capacidad de crear alrededor de tu perfil <strong>una burbuja en la que tu vida social es resplandeciente</strong> y ningún nubarrón sería capaz de oscurecer el fulgor del buen rollo que impera entre tus contactos y tú.</p><p>Una burbuja en la que <strong>se comenta cada pensamiento por intrascendente que pueda ser</strong> y se muestran mil acciones cotidianas tan tontas y carentes de interés que, en la vida real y frente a frente, jamás comentarías con tus amigos. Y lo peor de todo es que, en lugar de recibir a cambio un didáctico capón de alguien que te pone “pues vaya una tontería” lo que obtienes es la recompensa de los cinco, diez o más pulgarcitos hacia arriba. <strong>Todo gusta. Todo mola. Todo.</strong></p><h1>Facebook está lleno de pulgares arriba, pero casi todos están de sobra</h1><p>Así que <strong>es totalmente imposible tener una idea certera de cómo es tu vida social en las redes,</strong> ya que esta no se mide con los mismos parámetros que la vida social presencial. Si ya es difícil en esta última evaluar tu amistad con una persona, no hablemos de hacerlo en nuestra cuenta de Facebook, donde el método más preciso consiste en publicar “Estoy limpiando mi Facebook. Si eres realmente mi amigo-a, pon una imagen de mariposas borrachas durante las próximas 24 horas y así sabré que puedo contar con tu amistad.”. Demoledor.</p><p>¿Quieres <strong>más pruebas concluyentes de que en Facebook nada es real</strong>? Fácil: convoca el evento “Jugar a las palas en la playa del Sardinero el 23 de diciembre a las 11 de la noche” y anota minuciosamente a quienes hayan pulsado con inconsciente alegría prepúber <strong>el famoso “Asistiré”</strong>. Espera con paciencia la fecha señalada y, una vez en el escenario escogido y al borde de la hipotermia, entra en calor tachando de tu lista con rencor y odio justificado a todos los pulsadores que no han asistido. Que serán todos los que aseguraron hacerlo.</p><p>Ya en casa y mientras secas tus ropas, publica en tu perfil un contundente “Sois una pandilla de miserables. No os trago. Iros a freír espárragos para siempre”. Espera unos minutos y <strong>verás cómo todos, sin excepción, empiezan a pulsar “Me Gusta” debajo de tu comentario</strong>. Miserables...</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6f2cebb5f2.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/vive-multitarea-acabo-hacer-sola-cosa-vez-13357</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Vive en multitarea. ¡Se acabó hacer una sola cosa a la vez! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Por fin hemos desarrollado el talento de hacer varias cosas a la vez. Y lo mejor es que de algunas de ellas nos enteramos y todo. ]]></description>
    <pubDate>Fri, 23 May 2014 16:25:01 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/vive-multitarea-acabo-hacer-sola-cosa-vez-13357</link>
    <enclosure type="image/webp" length="116694" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6090e9697f.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-05-23T16:25:01+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Menos mal que los tiempos avanzan a una velocidad aún más vertiginosa que las sacudidas de estómago que sufro en las atracciones del Parque Warner. <strong>No hace tanto tiempo, teníamos que escoger</strong>. Si queríamos ver la tele, a ver la tele. Si queríamos leer, pues a leer. ¿Y qué hay de hacer las dos cosas al mismo tiempo? Difícil, casi imposible. El mundo no estaba entonces preparado para ello. <strong>La televisión pretendía que le dedicáramos atención plena y constante</strong>, los libros otro tanto, lo mismo para los periódicos, la radio, el cine... ¡qué pesadez!</p><p><strong>La culpa es de mi madre</strong>. Bueno, a ver, extrapolando. No es que mi madre sea la culpable de todo, tampoco el resto de madres. Pero puestos a depurar responsabilidades, ellas siempre han sido las primeras en sermonear con soltura a legiones de adolescentes <strong>esperando que estos escucharan atentamente</strong>, sin perder una coma. Y no, es imposible. </p><p>No puedes escuchar dedicando todas y cada una de tus neuronas al respetable pero persistente discurso de tu madre -o padre- cuando <strong>en tu cabeza conviven tantas otras cosas</strong> esperando una oportunidad para ocupar tu atención. Así que era <span>cuestión de tiempo que salieran a flote</span> y demandaran un espacio, si no propio, sí compartido con el resto de intereses.</p><p>Por suerte, como decía, <strong>los nuevos tiempos, adecuadamente envueltos en nuevos hábitos, llegaron en nuestra ayuda</strong>. A algún cerebrazo importante se le ocurrió que, si escuchar a nuestra madre era imprescindible -él también tenía madre, y a ver cómo iba a explicarle otra cosa a la buena señora- lo que había que modificar era el discurso de nuestra madre. Más breve. Más directo. <span>Un discurso mascadito, sencillo...</span> y por fin, ya lo tenemos. </p><p>Ahora volvamos a extrapolar. <strong>¿Cuándo fue la última vez que viste la televisión sin hacer ninguna otra cosa al mismo tiempo?</strong> Con tu móvil apagado o fuera de tu alcance, sin estar comiendo o picoteando algo, sin realizar una tabla de gimnasia para poner en forma tus pómulos, sin el tablet... tú y la televisión, solos el uno frente al otro. ¿Qué aburrido, no?</p><h1>El futuro es de la multitarea, olvídate de hacer una sola cosa a la vez</h1><p>Simplemente, <strong>los contenidos se han adaptado a los nuevos tiempos y nosotros hemos ido detrás</strong>. Los medios de comunicación se llenan de noticias ligeras, intrascendentes, fáciles de leer y digerir. <strong>La televisión se inunda con programas tan tontos</strong> que es indiferente verlos mientras te cortas las uñas, navegas por Internet o te realizas a ti mismo una panendoscopia para pasar el rato. </p><p>Y los periódicos, Internet... allí nadie cuestiona las fuentes, nadie valora la documentación tras la información o la objetividad de la misma, nadie quiere profundizar más allá de los titulares, las fotos y los datos curiosos. <strong>Queremos información rápida, facilona y constante.</strong> Y mientras la consumimos, hacemos otra cosa para entretenernos.</p><p>De ahí a pasear por el monte mientras tecleamos en el móvil a nuestros amigos: "Oye, no veas que bonito es esto, estoy desconectando como nunca" sólo hay un paso. Muchos, ya lo han dado. <strong>Mientras hacían otra cosa para entretenerse.</strong></p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6090e9697f.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/bueno-si-ademas-es-gratis-doblemente-sospechoso-12741</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Lo bueno, si además es gratis... doblemente sospechoso ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Google hace de todo, casi todo gratis y casi todo bueno. Y parece que con sus ingresos basados en el negocio de la publicidad les sobra para seguir regalando... ]]></description>
    <pubDate>Fri, 09 May 2014 11:12:51 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/bueno-si-ademas-es-gratis-doblemente-sospechoso-12741</link>
    <enclosure type="image/webp" length="76592" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6090ba643a.jpeg"/>
    <category>Google</category>
    <dcterms:modified>2014-05-09T11:12:51+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si mi abuela, sagaz y sensata, <strong>hu­biera conocido a Google en sus tiempos</strong>, sus actividades le hubie­ran escamado mucho. “Que qué dices que te regalan?”. Una cuenta de correo, abue­la. Y calendario. Y mapas de todo el mun­do. Y buscan las cosas por ti. También te regalan un espacio chiquito para guar­dar tus trastos virtuales, otro para tus fo­tos, videollamadas con tus amigos, te tra­ducen los textos... y todo gratis, abuela, créame. “<strong>Tú lo que eres es un pardillo</strong>”, hubiera sentenciado ella, negando con su cabeza, del todo escéptica.</p><p>La teoría dice que <strong>Google vive de la publi­cidad</strong>, principalmente. AdSense, Google Ads... y, sobre todo, <strong>AdWords, esos que destacan por chivatos y acusicas</strong>. Todos los conocemos, esa columnita a la derecha con anuncios relacionados con nuestras búsquedas y ese destacado en la parte su­perior que, pese a ser poco intrusivos en su forma, son impertinentes en su con­tenido. <span>Porque son eficaces, los malditos</span>.</p><h1>Google Adwords son unos anuncios de lo más chivato y acusica</h1><p>Google, como diría mi abuela en sus sapientísimas conclusiones, <strong>“no da puntada sin hilo”</strong>. Busca por ti, sí, pero a cambio monitori­za tus búsquedas, se queda con tus hábi­tos, tu localización, tus gustos, tus proce­sos digestivos... todo. <span>Y te lo devuelve en forma de anuncios</span> que, con un porcen­taje alarmante, dan en la diana.</p><p>Esto tiene el agravante, además, que días después te­cleas inocentemente “rock and roll” en tu buscador teniendo a un amigo al lado y <a href="http://www.google.es/adwords/start/?channel=ha&amp;sourceid=awo&amp;subid=es-es-ha-aw-bkhp0~38626177495&amp;gclid=COzPpa28nr4CFaQIwwodKykAPg" rel="nofollow" target="_blank"><strong>Google AdWords</strong></a><strong>te lista una serie de intereses vergonzantes</strong> que ha relaciona­do repentinamente con quién sabe qué otras búsquedas que realizaste a escondidas en una noche de debilidades. “Esto... To­más, ¿por qué estábamos buscando rock and roll y AdWords te sugiere el disco Zarzuelas Inmortales? Debe ser un fallo, le digo sonrojado a mi amigo Luis mien­tras <span>le propino unos fuertes cachetones a la CPU</span> del ordenador para hacer ver que algo no está funcionando bien.</p><p>Pero volvamos a su modelo de negocio. Me imagino a mi abuela, sagaz y sensata, <strong>sorprendida ante las fotografías</strong> que yo le hubiera puesto en pantalla de la sede ca­liforniana de la compañía: “¿Quién paga el alquiler de todo esto, el tal Sr. Google?” interrogaría ella. No sé, abuela, supon­go que con los beneficios, defende­ría encogiéndome de hombros. “¿Pero qué beneficios si te lo re­galan todo, Tomi?.” Puessssss... es que po­nen anuncios pequeñitos en los servicios que nos dan, y por esos sí ganan dinero. “Esos señores tienen muchos metros y con esos grandes ventanales... <strong>¿para qué tanta gente, para poner anuncios?</strong></p><p>Eso no se paga fácil, insistiría ella.” Y yo ya no sa­bría explicarle. <strong>El modelo de negocio de Google brilla tanto</strong> que inevitablemen­te pienso que, en lugar de oro, tal vez esté recubierto por una gruesa capa de pur­purina. Intento alejar ese pensamiento oscuro y en estas oigo a mi abuela, con­cluyendo: “<strong>Tú lo que eres es un pardillo</strong>”.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6090ba643a.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/tu-vida-real-no-te-convence-busca-vida-virtual-mejor-12211</guid>
    <title>
        <![CDATA[ ¿Tu vida real no te convence? ¡Busca una vida virtual mejor! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Los mundos virtuales son terreno abonado para que hagamos tonterías, pero curiosamente suelen ser las mismas que haríamos (o hacemos) en nuestra vida cotidiana. ]]></description>
    <pubDate>Fri, 25 Apr 2014 14:46:49 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/tu-vida-real-no-te-convence-busca-vida-virtual-mejor-12211</link>
    <enclosure type="image/webp" length="69382" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4fd71e14b1.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-04-25T14:46:49+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>La teoría parece indicar que los cibernautas usuarios de juegos y simulaciones online <strong>buscan experiencias muy diferentes</strong>, pero todas muy soñadas y deseadas, a las que viven cada día en su vida real. Por eso activan una cuenta en un juego de fantasía, <strong>se crean un avatar para vivir millones de sensaciones nuevas</strong>, le quitan sus lorzas y cubren con pelo donde hay calva, lo visten con las ropas que no se atreven a llevar en la calle (es <span>el momento de llenar su cuerpo de piercings, tatuajes y peinados</span> con formas que la geometría aún no ha sido capaz de definir), salen a matar alimañas feroces cuando en la dehesa se asustan hasta de una vaca malencarada, etc. </p><p>Lo que pasa es que, antes o después, <strong>los usuarios trasladan sus filias, fobias, fortalezas y flaquezas de una vida a otra</strong>. Si son unos miserables en la vida real, difícilmente mantendrán un perfil intachable en el mundo virtual. <strong>Da igual el escenario, el juego o la experiencia</strong> y, desde luego, puede ser más o menos consciente o voluntario. Ahí tenemos a los pazguatos de turno, aquellos que tras jugar dos partidas al GTA V y cometer toda clase de inofensivos excesos al estar compuestos por píxeles, salen a la calle y se lían a robar y destrozar coches porque <strong>“quería ver lo que se sentía jugando al Grand Theft Auto”</strong>. Declaración literal del mendrugo en cuestión.</p><p>¿Culpa del juego? No, culpa del tipo, el juego no tiene la culpa de atraer a algún que otro desubicado. ¿Nadie le sugirió a este mentecato que <span>también podía haber jugado unas partidas al Construction Simulator 2014</span> y después partirse los lomos en una obra para comparar experiencias?</p><h1> Trasladan sus filias y fobias de su vida real a la virtual</h1><p>Francamente, me gustaría mucho que toda esta caterva de desubicados que ocasionalmente <span>protagonizan las noticias buscando plasmar de una forma real sus experiencias virtuales</span>, canalizaran su estulticia de un modo más edificante. Por ejemplo, pueden dedicarse a grabar una tablilla con un escoplo para meterse en la piel de su procesador de textos. Con un diccionario al lado, si quieren sentir a la vez cómo funciona el corrector ortográfico. Pero me temo que <span>no todos los usuarios tienen claro lo que es su vida virtual y lo que es su vida real</span>.</p><p>Y por un lado es alarmante, ya que nos encaminamos hacia el uso y disfrute de <strong>simulaciones virtuales más fieles e inmersivas</strong> y con una mayor capacidad de absorbernos. Nuevas tecnologías que, como siempre, no serán buenas o malas por sí mismas, sino que dependerán de cada usuario. Los que se movían con sentido común en el mundo real, también lo harán en el virtual. Los que ya hacían memeces en el mundo real... <strong>seguramente ni abandonen ya el virtual</strong>, terreno abonado para las memeces, salvo para ver qué se siente yendo al baño. Una experiencia increíble, probablemente la mejor a la que puedan aspirar, tanto en la vida real como en la virtual.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4fd71e14b1.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/imagen-sonido/os-suplico-ayudadme-debo-tirar-basura-mis-fotos-11625</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Os lo suplico, ayudadme: ¡Debo tirar a la basura mis fotos! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Me he encontrado con más gigas de fotos de las que mi mente puede asimilar. La suerte está echada: debo borrar casi toda mi fototeca, pero ¿cómo lo hago? ]]></description>
    <pubDate>Sat, 12 Apr 2014 01:32:04 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/imagen-sonido/os-suplico-ayudadme-debo-tirar-basura-mis-fotos-11625</link>
    <enclosure type="image/webp" length="101516" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e67bb01f939.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-04-12T01:32:04+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Era de esperar: Nokia afirma que <strong>a lo largo de este 2014 se tomarán 880.000 millones de fotos</strong>. Yo añado un dato más: <strong>la mitad serán de mi familia</strong>. Pero no puedo parar de hacer fotos. El hecho de <strong>llevar siempre en nuestro bolsillo una cámara</strong> a punto de retratar cualquier instante, sea algo vital o algo de lo más intrascendente, nos está haciendo a todos muchísimo daño.</p><p><strong>¿Tan interesante es mi vida?</strong> Desde luego, la mía no. Pero yo, aún así, sigo sacando fotos. Si me dispusiera a ocupar buena parte de mi vida en repasar e intentar organizar mi monstruosa fototeca –una decisión propia de un jubilado, un rentista o, simplemente, un inconsciente– <span>el balance de trascendencia sería lastimoso</span>. Pero estoy seguro de que el de cualquier usuario de lo digital también.</p><p>Porque señores, reconozcámoslo de una vez: <strong>lo fotografiamos todo</strong>. No sabemos, o nos importa un bledo, lo que es escoger el momento, el personaje, la situación... solamente disparamos y sumamos una instantánea más a nuestra memoria. O sea, a la del smartphone, porque la nuestra ya no es capaz, a esas alturas, de <strong>procesar y recordar tanta información chorra</strong>. ¿Que tu niño sonríe? Foto, que está muy guapo. ¿Que no sonríe? Pues foto también, que está muy gracioso así, con su carita de pedorro enfurruñado.ç</p><h1>Tenemos más capacidad de almacenamiento que acontecimientos interesantes que conservar.</h1><p>Tomamos una fotografía tras otra, hasta que <strong>el teléfono pide auxilio porque no le cabe ni un píxel más</strong>. Entonces habrá llegado el momento de conectar el cable, volcar 1.281 imágenes a una carpeta de tu escritorio (Tip: <span>yo la llamo siempre “Para organizar”</span>, aunque jamás llegue a hacerlo) y dejarla allí por los siglos. Y vuelta a empezar.</p><p><strong>Me he propuesto reducir mi fototeca</strong> y todos deberían hacer lo mismo, aunque cueste decidir por dónde empezar. Pero una vez que te pones, incluso llegas a disfrutar. Para empezar, todos esos atardeceres y amaneceres fotografiados, a la papelera. Para eso ya están los del Serengeti en la National Geographic. Algunos tendrán muchas fotos de flores, plantas y bichejos, suelen ser de <span>cuando aprendieron a usar el macro y el bokeh</span> y estuvieron semanas desenfocando y acercando todo lo que se cruzaban. Prescindibles.</p><p>Es difícil <strong>meter mano a las fotografías del apartado Ráfagas</strong>, una técnica diabólica que ha provocado un daño a la humanidad equiparable al de la bomba atómica o los Cantajuegos. El listillo que ha inventado <span>este modo de disparo según el cual, en lugar de obtener una foto mediocre de nuestro peque, nos llevamos 15 o 20</span> en los que figuran diferentes grados de torcedura de su boca, debería ser ajusticiado. </p><p>Porque no seré yo, padre ejemplar, <strong>quien mande a la papelera una foto de mi hijo</strong> aunque en una tenga los ojos mal, en la siguiente falle la sonrisa y en una tercera haya movido el culete hacia donde no debía. <strong>De forma que la vida de mis hijos se cuenta por ráfagas</strong>, un estilo narrativo aún por normalizar pero, desde ya lo adelanto, bastante pelmazo a la hora de repasar sus obras. </p><p>En el ámbito humanístico, están <strong>los selfies, las de amigos borrachos –siempre te da vergüenza volver a verlas– y las familiares</strong>. En estas se puede cribar muy fácilmente, seguro que ni siquiera podemos tragar a la mitad de los que salen. Total, que nos quedamos con las que nos resultan entrañables y aquellas en las que tenemos un familiar poniéndose en evidencia durante una boda, por si hay que utilizarla alguna vez en su contra. <strong>Fuera con el resto. Que no nos tiemble el pulso</strong>. Por desgracia, hoy en día todos tenemos más capacidad de almacenamiento que acontecimientos interesantes que conservar.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e67bb01f939.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/te-odio-facebook-dichosa-privacidad-me-vuelve-loco-218495</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Te odio, Facebook. Tu dichosa privacidad me vuelve loco ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Mis amigos no me leen. Los desconocidos me invitan a jugar con simuladores de patinete. Echo en falta noticias de mis íntimos. Te odio, Facebook. ]]></description>
    <pubDate>Mon, 31 Mar 2014 15:41:40 +0200</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/te-odio-facebook-dichosa-privacidad-me-vuelve-loco-218495</link>
    <enclosure type="image/webp" length="75948" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5db93913e3.jpeg"/>
    <category>Redes Sociales</category>
    <dcterms:modified>2014-03-31T15:41:40+02:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Os abro mi corazón, con todas sus aurículas y sus ventrículos, para que os suméis a <span>mi confusión y hartazgo</span> con el tema de la dichosa <strong>privacidad en Facebook</strong>. No seré yo quien le reste importancia a <strong>mantener nuestra intimidad</strong> en la medida que deseemos.</p><p>Todo lo contrario, me parece un legítimo derecho que debemos ejercer a diario para no perder ni un palmo de la parcela de <strong>nuestras libertades</strong>, ya que a veces algunas fincas colindantes intentan mover su vallado para robar unos metros de nuestros terrenos.</p><p>Pero los amigos de Facebook me han liado tanto con las <strong>decenas de opciones de privacidad</strong> disponibles, los <span>cambios semanales de su política</span> y las definiciones confusas, que no tengo ni la más remota idea de cuál es mi situación actual al respecto. Me he perdido.</p><p>Lo que me pasa es lo siguiente. <strong>Me asomo a mi Facebook</strong>. Un montón de gente. A muchos, apenas los conozco, pero aún así recibo al minuto noticias de todo lo que les pasa, lo que piensan, lo que comen, cómo de fluida va su digestión... todo.</p><p>Por el contrario, en ocasiones <span>descubro a un viejo amigo escondido</span> en un rincón apartado de Facebook, y me sorprende no haberme enterado de algunos <strong>acontecimientos importantes</strong> en su vida, pese a que lleva en mi lista de amigos siete años.</p><p>Conclusión: <strong>Facebook decide quienes son mis amigos</strong>. En base a qué, no lo sé muy bien. Pero últimamente me obligaba a pensar en diario que en algún momento tenía que <span>poner orden en mi cuenta, en mi vida y en la de mis contactos</span>. Terminé de decidirme a poner coto a <span>los desmanes que ejecutaba Facebook</span> con mis amistades tras ver cómo un tipo con un mostacho espantoso al que no recordaba de nada me trataba como si fuéramos hermanos de leche y tenía la gentileza de mantenerme al día de sus enfermedades infecciosas.</p><h1>Muchos comparten conmigo su cansancio acerca del tema</h1><p>Así que acudí resuelto al apartado de <strong>ajustes de privacidad</strong> y empezaron a temblarme hasta los mofletes al leer alarmado las preguntas que Facebook me apuntaba: <span>¿Quién puede ver mis cosas?</span> <span>¿Quién puede conectarse conmigo?</span> Y mi favorita: ¿Quieres limitar el público de las publicaciones que compartiste con los amigos de tus amigos o que hiciste públicas? Según terminé de leer este sugerente y desafiante enigma, algo resonó dentro de mi cabeza, y sospecho que fueron algunas de <span>mis meninges reventando a causa del esfuerzo mental</span>.</p><p>¿Qué hago ahora? Con <span>mil preguntas en mi cabeza</span> esperando pacientes unas amables neuronas que les dieran una respuesta a las inquietudes más urgentes, (¿Pueden leerme?¿Y “megustarme”?¿Y ver mis fotos? ¿Y quererme?) he terminado por cerrar mi navegador y plantearme si tengo el tiempo o el ánimo necesario para <strong>configurar el nivel de privacidad de mi cuenta</strong>.</p><p>Esto de la privacidad se está convirtiendo en un tema cada vez más estresante, exigente y complejo. Y, sinceramente, no sé si abandonarme y que quien quiera, incluso los tipos con mostacho e infecciones, compartan conmigo lo que les dé la gana y vean de mi lo que les apetezca, o volverme paranoico y dedicar mis vacaciones a poner a punto, hasta el mas mínimo detalle, <span>el escaparate de mi vida privada</span>. </p><p>Apuesto a que no soy el único que piensa así. Seguro que <strong>muchos comparten conmigo mi cansancio acerca del tema</strong>. Aunque tal vez no podáis compartirlo porque mi perfil no lo permita. O sí. Yo, <span>todavía no me entero muy bien</span>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e5db93913e3.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/facebook-encanta-organizar-etiquetar-vida-218127</guid>
    <title>
        <![CDATA[ A Facebook le encanta organizar y etiquetar tu vida ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ ¿Has recibido tu conmovedor vídeo biográfico de Facebook para conmemorar el décimo aniversario de la compañía? Pues yo no, Facebook opina que no me lo he ganado ]]></description>
    <pubDate>Wed, 12 Mar 2014 09:43:55 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/redes-sociales/facebook-encanta-organizar-etiquetar-vida-218127</link>
    <enclosure type="image/webp" length="124720" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e52000b3e05.jpeg"/>
    <category>Redes Sociales</category>
    <dcterms:modified>2014-03-12T09:43:55+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p><span>Llegaron de improviso</span>, casi sin avisar. Primero, el vídeo de una amiga un poco pavisosa en el que compartía un ramillete de instantes vitales bastante insulsos, a saber: comida con amigos, niños en la playa, comida con niños, amigos en la playa... y todo eso. La amable musiquita que lo acompañaba y unos <strong>mensajes corporativos de Facebook</strong> intercalados entre sus momentos mega-dichosos hacían temer lo peor: una ofensiva organizada. </p><p>Y, efectivamente, <span>una avalancha posterior de vídeos de amigos y conocidos</span> inundó mi pantalla, todos ellos creados por la <a href="http://www.facebook.com" rel="nofollow" target="_blank">compañía de Zuckerberg</a> para conmemorar su décimo aniversario. Y, de paso, transmitir la idea –no digo que intencionadamente– de que nuestras vidas están <strong>almacenadas, etiquetadas y ordenadas en Facebook</strong>, esperando cualquier oportunidad para salir y ser compartidas en busca de manitas con pulgares arriba.</p><p>Tras la invasión en mi muro de <span>numerosas biografías ajenas</span>, comencé a pensar, intrigado, en cómo sería la mía. Sin grandes expectativas, la verdad. Siempre he sospechado que mi vida era aburrida, pero confirmé esta suposición hace unos años cuando <strong>durante un accidente de tráfico</strong>, mi vida pasó ante mis ojos en unos segundos y tuvieron que insertar unas escenas de paisajes para rellenar porque faltaban acontecimientos interesantes.</p><h1>Nuestras vidas están almacenadas, etiquetadas y ordenadas en Facebook</h1><p>Pero a pesar de que contaba, como digo, con el carácter insípido de mi vida, cuando llegó <strong>el mensaje de Facebook</strong> me di cuenta de que era peor de lo que pensaba: en lugar de ofrecerme un montaje resumen de mi experiencia vital, me colocaron <span>seis mugrientas fotografías en una pantalla</span> y un escueto “Gracias Tomás”. Una forma elegante de darme la patada.</p><p>Y <span>eso me pasa por no compartir</span>. Sí, así es. Facebook me quiere menos que a los demás porque no aporto demasiado a su ecosistema. Leo, husmeo, miro perfiles, visito enlaces... pero a la hora de compartir mis fotografías, me las guardo en lugar de colgarlas en mi muro. Por tanto, no he hecho méritos para obtener <strong>mi emotivo videoclip biográfico</strong>, y eso me duele.</p><p>Me duele porque ya me estaba frotando las manos pensando en grandes <span>tertulias y piques entre amigos</span> comparando los vídeos de unos y otros. “Mi esposa se ha mosqueado porque no sale y mis amigotes aparecen muchas veces”. “Pues a ver por qué está tu ex-novio en el vídeo, ya estás editando eso”. Tantas posibilidades de <span>discusiones tontas</span> me he perdido...</p><p>Ya no podemos decir que <strong>aquel que no esté en las redes sociales es como si no existiera</strong>. Ahora vamos un paso más allá: aquel que no comparta su vida lo suficiente, no saldrá en la foto. Intimidad es lo mismo que anonimato. Y a mi no <span>me da la gana de compartir porque sí,</span> bastante comparto ya mi vida con la Administración Pública. Por cierto, aún espero su vídeo.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e52000b3e05.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/moviles/doctor-mi-movil-no-me-entiende-que-hago-grito-mas-9441</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Doctor... mi móvil no me entiende. ¿Qué hago, le grito más? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ A día de hoy, hablo a mi móvil y éste apenas me entiende. La pregunta es: ¿Cuál de las dos partes debe esforzarse más para que se le entienda lo que dice? ]]></description>
    <pubDate>Fri, 21 Feb 2014 12:59:54 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/moviles/doctor-mi-movil-no-me-entiende-que-hago-grito-mas-9441</link>
    <enclosure type="image/webp" length="88694" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e66766b0f0c.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-02-21T12:59:54+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hace unos años, un servidor pensaba que lo del <strong>reconocimiento de voz</strong> era algo tan poco útil como las bolsitas que te dan en la farmacia. Y <span>dejar mi destino en manos de un móvil</span> era un acto de fe suprema, a la altura de comprarse un dispositivo de trescientos euros en una web china.</p><p>Para colmo, estaba la necesidad de <strong>hablarle a mi teléfono</strong> como si no fuera un objeto inanimado. Eso puedo hacerlo, de hecho aún consulto los asuntos importantes a mi peluche de Totoro, pero... ¿en público? Me imaginaba solicitando una relación de los podólogos más próximos en medio del autobús, sonrojado ante <span>las miradas burlonas de mis compañeros de trayecto</span>.</p><p>Pero, según avanzan los tiempos y mi alopecia, <span>lo raro llega a formar parte de lo cotidiano</span>. Y si a nadie le resulta llamativo ver a cualquier tipo hablando con su manos libres, tampoco se nos hará extraño en unos años ver a los transeúntes <strong>hablarle a sus gafas</strong>, rogarle a sus smartphones o <span>discutir con sus prendas inteligentes</span>. Y será de lo más normal.</p><p>Pero, ¿será eficaz? Si el listón de los programas de <strong>reconocimiento de voz</strong> actuales lo situamos en “Ok Google”, “llamar Marta”, “Cines Madridejos” o “Receta Cochifrito” y cumplimos todos los condicionantes que la tecnología nos impone hoy, sí, puede ser eficaz. Hay que <span>hablar con claridad</span>, hay que <span>huir de los ambientes ruidosos</span>, hay que <span>escoger términos simples</span>, reconocibles... y cruzar los dedos para que nuestro móvil sepa que Granada es una ciudad y no una fruta.</p><h1>Ambos sabemos que estamos condenados a entendernos</h1><p>En definitiva, <strong>tenemos que adaptarnos a nuestros smartphones</strong> para que éstos hagan después lo propio con nosotros, si es que son tan amables. Esto me recuerda a otro reconocimiento, el de escritura. ¿Soy yo el único que se empecinó, años ha, en que una Palm interpretara sus garabatos? ¿El único que modificó su B o su M hasta que su intransigente PDA dio el visto bueno y empezó a admitirlas como válidas? En ocasiones, somos tan “<strong>early adopters</strong>” que terminamos siendo <span>cobayas gratuitas de las compañías</span>.</p><p>Si la <strong>tecnología de reconocimiento de voz</strong> no es capaz de estar aún a la altura, prefiero esperar un poquito a que esto mejore, muchas gracias. No me molesta, por ejemplo, tener <strong>Siri</strong> en mi iPhone. De hecho, mi hija lo adora. Durante los viajes familiares, me pide el teléfono para desafiar al software con palabras y frases que se cruzan por su mente y se descostilla de la risa con las respuestas de <strong>Siri</strong>. Pero de ahí a que disfrutemos de <span>una comunicación fluida, eficaz y natural</span> con nuestro móvil, queda un rato. Y a que lo utilicemos a diario, para todas o casi todas nuestras tareas, un rato más.</p><p>Y no será porque no lo intente, pero el caso es que mi <strong>teléfono móvil mega inteligente</strong> no me comprende. O se hace el tonto y mira para otro lado, todavía no estoy seguro. Pero ambos sabemos que los dos <span>estamos condenados, más pronto o más tarde, a entendernos</span>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e66766b0f0c.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/apps/socorro-mis-estanterias-apps-estan-hundiendo-9273</guid>
    <title>
        <![CDATA[ ¡Socorro! ¡Mis estanterías de apps se están hundiendo! ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Mi armario de apps está a tope. Y sé que tengo que hacer limpieza porque no me queda espacio e incluso las baldas empiezan a combarse, pero, ¿por dónde empiezo? ]]></description>
    <pubDate>Fri, 14 Feb 2014 13:48:53 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/apps/socorro-mis-estanterias-apps-estan-hundiendo-9273</link>
    <enclosure type="image/webp" length="157616" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6296408ce3.jpeg"/>
    <category>Aplicaciones</category>
    <dcterms:modified>2014-02-14T13:48:53+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p><span>Señores de Apple, amigos de Google:</span> espero que, al recibo de la presente, se encuentren bien. Yo, ya saben, como siempre, con mis cosillas. Ya sé que están muy ocupados, pero no les escribiría si no fuera importante. Tengo mi <strong>Google Play</strong> y mi <strong>App Store</strong> hechas unos zorros. Compro, descargo, vuelvo a comprar y... <span>he perdido la cuenta de todo lo que tengo en mis nutridas bibliotecas</span>. Francamente, no tengo idea.  </p><p>El problema empieza con <strong>la limitada capacidad de tablets y smartphones</strong>. Por pocas que sean mis inquietudes y amplio el escritorio de mi dispositivo, antes o después tengo que hacer limpieza. No cabe todo, y tal vez la app del metro de Estambul no sea algo que necesite estar tan a mano si vivo en Madrid. Así que cierto día me arremango, pincho el “O Fortuna” a todo volumen para aplicar cierta épica a una tarea tan ingrata y <span>me lío a borrar apps y juegos</span> como si no hubiera un mañana.</p><p>Una vez tengo mi pantalla de inicio como la patena, no tarda mucho en atragantárseme la experiencia de usuario: descubro dos días más tarde que me apetece, pongamos por ejemplo, un juego de Mahjong para mi iPad. Entre mis pequeñas y gastadas neuronas se pasea una de ellas susurrándome que le suena que yo ya tenía un Mahjong comprado. Ahá. El problema es que mi biblioteca en la App Store data de 2006 y <strong>el número de apps descargadas desde entonces supera, con mucho, el millar</strong>.</p><h1>No tengo ni la más remota idea de las apps y juegos que me he descargado</h1><p>Tal vez algún ocurrente lector piense: “<span>teclea Mahjong en la búsqueda y a ver qué sale</span>, cenutrio”. Vale, pero ¿Y si no se llama Mahjong el que me he comprado? ¿Y si, tras este ejemplo, me da por buscar un juego de cuatro pingüinos beodos buscando una taberna que ni se llama pingüinos, ni taberna, ni recuerdo nada que no sea lo mucho que me gustó?</p><p>Necesito ser más selecto El problema parte, lo sé, de un servidor. <strong>Google Play como App Store son para mi tan tentadoras como el escaparate de una pastelería</strong>. Las campañas de rebajas en una u otra me vuelven loco, las apps que me alertan a diario de que algunos de sus congéneres pasan a ser gratuitas me cautivan... <span>mis bibliotecas se llenan</span> hasta que el peso de centenares de aplicaciones comban las baldas pero, llegado el momento, <strong>no dispongo de un modo rápido y eficaz de saber qué tengo</strong> en mis colecciones.</p><p><span>Señores de Google, amigos de Apple</span>: ¿han oído ustedes hablar de las carpetas y las subcarpetas para organizar nuestro historial como es debido? ¿Las etiquetas? ¿<span>Los filtros de búsqueda que van más allá de Título y Género</span>? ¿Algún otro modo, en definitiva, de <span>consultar mis compras sin tener que recorrer una por una centenares (y centenarias) páginas de historial</span>? Ya que uno consume de forma indiscriminada y compulsiva, piensen algo para facilitármelo un poquito, hombre. Queda suyo,</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6296408ce3.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/busco-inmensidad-red-encuentro-demasiado-8796</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Busco en la inmensidad de la Red... y encuentro demasiado ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ ¿Es posible buscar un dato en Internet, encontrarlo y pasar a otra cosa? Lo diré rápidamente: NO. Antes hay que pasar por toneladas de información poco útil. ]]></description>
    <pubDate>Fri, 24 Jan 2014 12:56:08 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/busco-inmensidad-red-encuentro-demasiado-8796</link>
    <enclosure type="image/webp" length="273292" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4c8b456536.jpeg"/>
    <category>Internet</category>
    <dcterms:modified>2014-01-24T12:56:08+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ayer por la tarde <strong>busqué en Internet</strong> un dato biográfico sobre William Turner, el pintor. Al final no lo encontré, pero durante la búsqueda aprendí algo sobre tradiciones navideñas en los Cárpatos, cuáles son los diez apellidos austronesios más comunes y un método infalible para que la bechamel no quede con grumos. Vale, <span>perdí el tiempo</span>, pero veamos el lado bueno: <span>soy menos ignorante</span>.</p><p><strong>La información en Internet es como una enorme tienda de artículos usados</strong>: un lugar divertido, que esconde hallazgos sorprendentes, algunas cosas útiles y muchas inservibles. Bonitas, baratas, con encanto... pero no son más que trastos. Además, hay un problema añadido: si <span>Internet tiene un tamaño descomunal</span>, encima nosotros tendemos a no utilizar ningún plano o indicaciones para movernos por ella cuando buscamos información.</p><p>¿Algún veterano usuario de MS-DOS se acuerda del <strong>constante uso de los comodines</strong> en sus búsquedas? Nadie en su sano juicio osaba iniciar una incursión en su disco duro sin antes armar sus cadenas de caracteres con <span>asteriscos, signos de interrogación</span>...</p><p>Tenemos entonces una Red de redes compuesta por <strong>toneladas de información de todos los tamaños y condiciones</strong>. Y sabiéndolo, nosotros, usuarios mendrugos desbordados por un optimismo inexplicable, googleamos “iguana alimentación” cuando en realidad lo que necesitamos buscar es “a mi iguana le ha salido bigote y temo que se deba a la mala alimentación, ya que está acostumbrada a que le de un churrito cada vez que me hace una voltereta y se pasa el día rodando, la muy tripona”.</p><p>¿El resultado? Por nuestra pantalla desfila una lista de enlaces que habla de juegos de mesa con iguanas, la dieta de la iguana, la vida sexual de los reptiles, las increíbles propiedades diuréticas del guano de muerciélago... al menos un veinte por ciento de esos enlaces son, para alguien medianamente curioso, irresistibles. ¿Quién es capaz de resistirse a un buen artículo sobre el guano? Así que <span>pinchas, husmeas, lees, aprendes sobre guano, saltas a otro sitio, vuelves atrás, te despistas</span>... el tiempo pasa y tu querida iguana, tripona pero leal, sigue sin solucionar lo de su bigote. </p><h1>A mí me iría mucho mejor con el <span>paquete básico de Internet</span>. Pienso cancelar la versión premium, dan demasiadas cosas.</h1><p>Las <strong>búsquedas en Internet</strong> se asemejan a pasar la tarde en un centro comercial luminoso y surtido, disfrutando de la jornada: vas a por un pantalón y te vuelves con tres camisetas muy chulas. Y a muy buen precio. Luego en casa descubrirás que no aguantan más de dos lavados, pero... ¡han sido tan baratas y son tan coloridas! Da igual que el fabricante no sea de fiar, que la tela sea basta, que salgan hilachos... Es ropa. Pero sigues necesitando un pantalón.</p><p>O <span>aprendemos a manejar toda la información de la Red</span> y dar a cada una la importancia que su calidad merece, o vamos a llenar el ropero con camisetas mediocres. Y mi iguana Cándida, ahí sigue, la pobre, con su mostacho churrero.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4c8b456536.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/harto-cuentas-usuario-8619</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Harto de las cuentas de usuario ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Nombres de usuario contraseñas, preguntas de seguridad, datos de registro... una tortura a la que nos quieren condenar la inmensa mayoría de páginas web ]]></description>
    <pubDate>Fri, 17 Jan 2014 13:53:42 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/harto-cuentas-usuario-8619</link>
    <enclosure type="image/webp" length="105396" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e53e128a449.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-01-17T13:53:42+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Seguro que te identificas con esas preguntas. Desde hace ya tiempo, <span>nadie te da nada</span> en la Red <strong>si antes no te creas una cuenta en su página web, foro, portal</strong> o cualquier otro tinglado que tenga mediante el que ofrece sus servicios. En ocasiones, con la verdad por delante: “si te gusta coleccionar cuberterías de alpaca, únete a nuestro foro enviándonos tus datos personales, el libro de familia, tres últimas nóminas y cuatro revisiones médicas recientes”.</p><p>Pero al mismo tiempo, <span>otras páginas son más sibilinas</span> y te ofrecen un material, información o servicio atractivo, te conducen a través de varias pantallas preliminares y cuando tan sólo falta darle al clic final te muestran un mensajito burlón: “Lo sentimos. Para opinar, descargar, leer, escribir o tragar saliva en esta página <strong>debes ser usuario registrado</strong>. Sólo te llevará treinta minutos y unos cuantos improperios”.</p><h1>Es imposible navegar treinta minutos sin que te pidan registrarte en una página web</h1><p>Así que, el papelito que tienes junto a tu teclado y en el que anotas todo aquello que los expertos en seguridad te aconsejan no anotar en un papelito junto a un teclado, pronto <strong>está lleno de nombres de usuario, contraseñas</strong> y las correspondiente <span>respuestas a las preguntas de seguridad</span>: nombre de tu mascota, aficiones de tu abuela, apodo de tu primer cepillo de dientes... Ya estás perdido. ¿Cómo manejo todo esto? Es fascinante el “efecto llamada” que tienen los papelitos de notas sobre sus congéneres. A tu papelito se le suman muchos más con una facilidad pasmosa, de forma que <span>te sientes más y más miserable</span> a medida que bajas la mirada hacia tu escritorio y ves tanta convivencia celulósica.</p><h1><a href="https://computerhoy.20minutos.es/listas/software/programas-trucos-crear-contrasenas-seguras-7525" title="Programas y trucos para crear contraseñas seguras">Programas y trucos para crear contraseñas seguras</a></h1><p>“Ha llegado la hora de organizar todo esto”, decides. Por suerte, hay herramientas dispuestas a ayudarte en el empeño: programas de <strong>software y apps que te ayudan a reunir, clasificar y tener a mano en todo momento tus cuentas y contraseñas</strong> de una forma lógica, sencilla y eficaz. Ja. Ja. Ja. No dudo de sus inmejorables intenciones, tampoco de su capacidad de hacer la vida más fácil a los usuarios... pero a otros usuarios, no a mi.</p><h1>Tengo tantos papelitos con contraseñas anotadas que podría dormir (cómodamente) sobre ellos</h1><p>Si yo tuviera la constancia, la regularidad necesaria para nutrir una base de datos con todas mis cuentas de usuario y mantenerla al día, perfectamente sincronizada con todos mis dispositivos... sería un tipo tan organizado que ya no necesitaría la ayuda de una app. Ya he pasado por ello Lo he probado todo: <strong>he usado un usuario y contraseña única en mis cuentas</strong>, pero el miedo a que me hackeen una cualquiera y accedan a mil más me podía. Probé con un <span>prefijo común y un sufijo variable según el contexto de la cuenta</span>, pero llegado el momento, la clarísima interpretación contextual que veía cuando la creé ya no acudía a mi mente.</p><p>Al final, ¿qué he decidido? Usar documentos de texto, post-it en todos los rincones de mi vida cotidiana, emails... <strong>todo aquello que le pone los pelos de punta a cualquier experto en seguridad</strong>. Sólo que, tal vez, él tenga los nervios de acero que a mi me faltan cuanto me piden <strong>crear una nueva cuenta de usuario</strong>.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e53e128a449.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/sois-muy-amables-pero-no-no-quiero-mas-espacio-nube-8472</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Sois muy amables, pero no, no quiero más espacio en la nube ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Háganme un favor: no se empeñen en ofrecerme espacio de almacenamiento virtual en su nube. No se imaginan el daño que me están haciendo... ]]></description>
    <pubDate>Fri, 10 Jan 2014 12:07:24 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/sois-muy-amables-pero-no-no-quiero-mas-espacio-nube-8472</link>
    <enclosure type="image/webp" length="115220" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e643820120b.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2014-01-10T12:07:24+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>A lo tonto, a lo tonto, se me está yendo el siglo y aún me quedan mil cosas por hacer. Para empezar, <strong>tengo la nube manga por hombro</strong>. Vamos, como para que vengan las visitas y me vean las carpetas y los ficheros apilados sin un criterio y un alineamiento que los haga lucir un poquito. Desde que empezó a <strong>popularizarse el invento este de la nube</strong>, quedó clarito que era el mejor lugar para almacenarlo todo y acceder a ello después desde cualquier parte. O sea, algo así como <span>un trastero de tamaño generoso</span> y sin problemas de humedades.</p><p>Y, seamos honestos, no exageraban: la nube es un lugar estupendo, la mejor opción para <strong>acoger nuestros datos</strong>. Tardó en llegar, pero desde entonces <span>ya nadie se acuerda de los disquete</span>s, los discos magneto ópticos, las cintas de streamer, los discos zip, el CD-RW... se acabaron los <strong>problemas de espacio</strong>, las copias de seguridad domésticas que tardaban horas y horas, los estantes llenos de estuches de plástico con etiquetas borradas, tachadas y sobrescritas mil veces... </p><h1>Gracias a la nube, se acabaron los problemas de espacio. Pero no los problemas</h1><p>Pero ¡ay! no todas las nubes son color de rosa. No por culpa suya, sino por usuarios tan desconsiderados como un servidor, que se lía a subir cosas y ya no puede parar. Nunca. No me importa admitirlo: si no es conveniente darle un revólver a un chimpancé, tampoco lo es darme a mi un <strong>espacio de almacenamiento</strong> ilimitado. Está muy claro: cuando tu trastero es pequeñito, te esfuerzas en comprarte unas feísimas pero funcionales estanterías metálicas para colocarlo todo y, mediante las veteranas técnicas del Tetris y el Sokoban, encajar cada objeto de forma que se aproveche el espacio. Al final, con mejor o peor criterio y mayor o menor fortuna, tu diminuto trastero guarda los trastos y se adapta a tus necesidades tanto como tú a sus características. Una <span>relación simbiótica perfecta</span>.</p><p>Y llega entonces un tecno-filántropo desalmado ofreciéndote un <strong>espacio en la nube grande y gratuito</strong>, o casi. ¿Qué haces? Recoges los bártulos y te vas allá donde la luz del Sol brilla más... y no hay que estrujarse el cerebro para hacer sitio. <strong>Mueves tus datos</strong> y los sueltas en la carpeta de entrada, “a capón”. Lo organizo una de estas tardes, te dices. Y no lo harás. Simplemente, porque no lo necesitas. Porque cabe todo así, apelotonado. Es un regalo envenenado. </p><h1>¿Espacio de sobra para todo? No, gracias, seguro que hay gato encerrado</h1><p>Personalmente, creo que <span>no es bueno tener sitio de sobra</span> para todo. ¿Qué lección le daremos a nuestros hijos? ¿Que todo se guarda? ¿Que todo vale? ¿Que no hay que borrar ni las fotos de la tía Ludi borracha en la boda del primo Rafa? Yo, en un ejercicio de responsabilidad, no permitiré a mis hijos más de 100 MB hasta que sean mayores de edad. Para mi, ya es tarde y necesito cada uno de mis 100 GB. Pero vosotros, mis pequeños, creced felices, <span>valorando el espacio que tenéis</span> y, sobre todo, mantenedlo organizado. No como la <strong>nube</strong> de vuestro padre, que parece una leonera...</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e643820120b.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/estrena-ps4-xbox-one-tira-basura-antiguas-7887</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Estrena PS4 o Xbox One y tira a la basura las antiguas ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Entrar en la nueva generación de consolas, PS4 o Xbox One, significa, según los planes de Sony y Microsoft, dejar de lado casi por completo la anterior. ]]></description>
    <pubDate>Fri, 06 Dec 2013 11:28:34 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/estrena-ps4-xbox-one-tira-basura-antiguas-7887</link>
    <enclosure type="image/webp" length="52874" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6143c6af50.jpeg"/>
    <category>Gaming</category>
    <dcterms:modified>2013-12-06T11:28:34+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Estoy que me tiemblan las axilas, de los mismos nervios. <strong>PS4</strong> y <strong>Xbox One</strong> ya están en la calle, y a mi me falta poquito para convencer a mi mujer de que son necesarias en casa para los estudios de nuestra hija mayor.</p><p>Y no es nada fácil hacer que crea que en los colegios les ponen deberes a los alumnos con <strong>PS4</strong>, pero yo estoy dispuesto a todo con tal de subirme al carro de la <strong>nueva generación de videoconsolas</strong>. Como ya dije en otro lugar, me muero por hacerme con las dos <strong>consolas</strong>. Pero, como ya apunté hace unas <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/ps4-xbox-one-tu-cual-te-quedas-7190" target="_self">semanas</a>, primero tendrá que ir una y luego la otra, la credulidad de mi esposa tiene un límite.</p><p>Y, puestos a elegir y tras varias jornadas de ayuno y meditación, he optado por abrir fuego con la <strong>Xbox One</strong>. Su concepto de <span>centro multimedia doméstico</span> me parece más sólido y convincente que el de la consola de Sony. Como aliciente adicional, la tentación de hacer el bobo delante del <strong>Kinnect</strong> en cuerpo, voz y alma, es verdaderamente irresistible. Pero, en realidad, las dos me enamoran. Aunque ambas –¡grandísimas traidoras!- me hayan dado una puñalada en lo más profundo de mi ser jugón, gracias a su decisión de <span>pasar por alto la retrocompatibilidad</span>.</p><p><embed-image id="d19dd94c-51a4-4b36-abd0-e55fad7485b4"></embed-image></p><p>Se acabó jugar con mis títulos de <span>Xbox 360</span> o <span>PS3</span>. Porque reconozcámoslo: el salón español medio no tiene lugar para dos generaciones de consolas. O se larga la “antigua” generación del mueble de mi televisor, o no habrá sitio para la nueva.</p><p>¿Qué puedo hacer? Sony planea proporcionar una selección de títulos veteranos a través del <span>servicio de <a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/internet/oferta-juegos-ps4-ampliara-gaikai-7835" title="Gaikai para jugar en PS4">juego en streaming Gaikai</a></span> (lógicamente, no será gratuito). Microsoft, ni eso. Pero yo me resisto a creer que ambas compañías piensen que ya lo tenemos todo jugado. ¿Es que todo el mundo se ha pateado ya cada metro de Los Santos en GTA V? ¡Por favor! ¡Si no tengo más de veinte logros en mi Viva Piñata! </p><p>Obligarme a elegir entre <span>la nueva y la vieja generación</span> es cruel e inhumano. Forzarme a colocar en los estantes más altos mi Oblivion cuando sólo llevo once portales, o dar por perdida la trilogía Mass Effect sin haber visto con mis propios ojos su criticadísimo final… no es de recibo.</p><p>¿Qué puedo hacer? En esta injusta encrucijada me encuentro, con el corazón dividido y el alma atormentada. Muerto de ganas de probar <strong>PS4</strong> o <strong>Xbox One</strong>, pero con una larga lista de tareas pendientes antes de sentirme legitimado para asumir nuevas misiones.</p><h1>Me resisto a creer que ambas compañías piensen que ya lo tenemos todo jugado</h1><p><span>He dejado reinos a medio salvar</span>, tengo en mi colección villanos que derrotar, escenarios que recorrer y puzles por resolver. Se me acumula el trabajo en los estantes aún más que el polvo, que ya es decir. Por las noches, en la cama, escucho los alaridos de todos los inocentes que habitan mis videojuegos y que sufren mi desidia (eso, o el matrimonio de la casa de al lado ha vuelto a poner en práctico esos extraños juegos que parece que les gustan tanto).</p><p>Y tanto Microsoft como Sony pretenden que haga oídos sordos, que los abandone a su suerte e inicie nuevas aventuras. Difícil dilema. ¿Me debo a mis juegos clásicos? Sí. ¿Tengo ganas de probar los títulos nuevos? Muchas. ¿Necesita mi hija mayor la <strong>PS4</strong> para hacer los deberes? Desde luego que sí, cariño, te lo aseguro. Pero pedirme a cambio que deje en la estacada a mis piñatas o que me aleje de Skyrim, es una oferta tentadora pero venenosa.</p><p><embed-image id="98a216f0-f438-4e4d-9a8a-34dead2d99e4"></embed-image></p><p><span>Entrar en la nueva generación significa no regresar a la anterior</span>, salvo que consiga echar de mi salón los adornos aztecas de mi mujer, que ocupan un valioso espacio que bien podría ser invadido por una nueva videoconsola. De modo que no, no seré un traidor.</p><p>Que se prepare GlaDOS, volveré a crear portales. Que tiemble el asesino del Origami porque pienso retomar el caso de Heavy Rain. Que tiemble también el espíritu de Freddie Mercury porque estoy decidido a volver a destrozar su Who wants to live forever en el Singstar Queen. <span>No voy a dejar todos esos juegos</span>, no abandonaré a los inocentes, no dejaré sin castigar los crímenes de mis archienemigos. La nueva generación, por mi, puede esperar. No traicionaré todo aquello en lo que creo…</p><h1>Obligarme a elegir entre la nueva y la vieja generación es cruel e inhumano</h1><p>… A menos, claro está, que Microsoft decida hacerme una llamadita para solucionar de un plumazo mi dicotomía y me comunica que me regalan una Xbox One. En ese caso, gustosamente me retractaré de todo lo dicho, me fotografiaré con la consola incluso embutido en una camiseta de tirantes delante de la fría sierra madrileña y <span>empezaré a probar todos los juegos de PS4 y Xbox One</span>, uno tras otro. Y es que, amigos, el ser humano puede ser tentado hasta un límite.</p><p>Y, después de todo, digo yo que los inocentes que me chillan por las noches desde mis videojuegos a medio jugar ya podían callarse un poquito, que no son horas. Eso contando con que sean ellos y no la parejita de al lado, tan retozones y creativos.</p><p>Yo, ya lo digo, quedo a la espera de <strong>la llamada de la nueva generación</strong>, y mantengo desocupado el teléfono. ¿A qué esperan?</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e6143c6af50.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/vivir-tecnologia-realmente-es-posible-7773</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Vivir sin tecnología... ¿realmente es posible? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ A estas alturas, ¿alguien se atreve a apartar todos los dispositivos y avances tecnológicos de su vida? Como si pudiera decidirlo libremente... ]]></description>
    <pubDate>Fri, 29 Nov 2013 12:30:43 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/hardware/vivir-tecnologia-realmente-es-posible-7773</link>
    <enclosure type="image/webp" length="79836" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e51553162b0.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2013-11-29T12:30:43+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Escuché acerca de Alex hace unos días, directamente de la boca de su hermano José que dejó caer su nombre y condición durante un desayuno entre <strong>tecnófilos</strong>. A bocajarro, sin darle importancia: “Mi hermano Alex <span>no tiene móvil</span>”. Murmullos del respetable. “No, si la cosa es que no lo quiere”. Los murmullos subieron de tono y se intercalaron algunas interjecciones despectivas. “Es más –insiste José– asegura que no lo necesita”. Clamor general, algunos se desgañitan gritando, otros empuñan hoces, antorchas y guadañas y exigen su dirección para ir a visitarle.</p><p>Minutos después, con las armas a un lado y los argumentos más encendidos en lo alto, se inició un apasionado debate que José aprovechó para distraer de la mesa de desayuno un par de bollitos que, por justicia, no le correspondían. ¿La conclusión? Bueno, hubo dos. La primera, que José es un caradura y nos debe unos bollitos. La segunda, que pensábamos que a día de hoy <span>nadie podía sustraerse a la irresistible, fascinante, glamorosa y, sobre todo, utilísima <strong>tecnología</strong></span>. Pero sí, parece que algunos sí que hay. </p><h1><a href="https://computerhoy.20minutos.es/noticias/tablets/maldigo-dia-que-mis-hijos-jugaron-ipad-7471" target="_self">Con mis hijos peleándose por el iPad en casa, me resultaba difícil de creer...</a></h1><p>Para colmo, esta mañana en el metro, iba un chico joven que <span>no estaba mirando la pantalla de su smartphone o tablet</span>. De hecho, no tenía. Ni consola, ni libro electrónico. Vamos, ni una maldita novela impresa, revista o periódico. Ni siquiera el talonario de cheques descuento que reparten periódicamente en el suburbano. Lógicamente, todos en el vagón estábamos un poco violentos.</p><p>Una chica muy amable, visiblemente incómoda, avanzó hasta el muchacho y le ofreció <span>su propio tablet</span>: “Te lo puedo dejar hasta Moncloa, yo me las arreglo con mi smartphone”. “No, gracias”, contestó el chico con una amplia sonrisa, “Es que estoy con mis cosas, a mi aire”. “Ahhhhhhhhhh –respiró aliviada la chica– entonces es que tienes Bluetooth”. “Errr... no. Verás, es que vengo pensando”. La chica forzó a duras penas una sonrisa y giró hacia el lado contrario mientras torcía la boca en un gesto de incomprensión. Pobre chico. <strong>Vive sin tecnología</strong>.</p><p>Poco hemos tardado en revertir los papeles. Venimos de los tiempos en que la <span>tecnología</span> daba sus primeros pasos, en que mi madre pensaba que conectando mi Spectrum al televisor me lo cargaba o que sacaba un ladrillo-móvil en público y me veía como un miserable snob, sintiendo la obligación de justificar por qué lo llevaba conmigo cuando había tantas cabinas telefónicas en la ciudad.</p><p>Y ahora vivimos en los días en que mi madre no concibe que no tenga una <span>conexión a la Red</span> en todo momento para consultarle un dato de última hora sobre uno de sus achaques, o que mis amigos me llamen de todo si me presento ante ellos con un móvil que lleve más de un año en el mercado. Y tampoco es eso. <strong>La tecnología ya forma parte de nuestras vidas</strong>, pero una parte no es el todo. De cuando en cuando, apaguemos nuestros dispositivos y... pensemos. ¿Recordamos cómo era?</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e51553162b0.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/tablets/maldigo-dia-que-mis-hijos-jugaron-ipad-7471</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Maldigo el día en que mis hijos jugaron con el iPad ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Todo cambió el día en que, buscando silencio y tranquilidad, pensé que estaría bien que los peques tuvieran su primer contacto con la tecnología y sus ventajas ]]></description>
    <pubDate>Sat, 16 Nov 2013 17:00:50 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/tablets/maldigo-dia-que-mis-hijos-jugaron-ipad-7471</link>
    <enclosure type="image/webp" length="170370" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e61dabea9cf.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2013-11-16T17:00:50+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si echo la vista atrás y hago memoria, creo que todo empezó hace cosa de un año y medio. Adriel comprobaba la robustez de los muebles del salón saltando sobre ellos con entusiasmo y decisión admirables, y a mi se me ocurrió poner sobre sus rodillas el iPad con alguna aplicación didáctica a modo de sedación desesperada.</p><p>Así lo hice y, esa aciaga tarde, mi hijo Adriel no sólo aprendió sobre colores, formas, números, alimañas de la granja de todo género y pelaje y los ruidos desagradables que estas producen... aprendió también que el iPad era una fuente de diversión más colorida, más viva, más sorprendente y divertida que cualquier otra cosa que hubiera visto hasta entonces, incluyendo golpear a su hermana mayor con fieles reproducciones metálicas de coches de carreras. Y, a partir de entonces, ya no quiso vivir más sin él.</p><p>Luego llegó Abril, su hermana pequeña. Observaba cómo su hermano se lo pasaba en grande confirmándole a la aplicación de turno que, efectivamente, el camión era rojo, y quiso participar de la fiesta.</p><p>Ahora bien, ¿cómo le explicas a una bebé de 12 meses que la pantalla táctil del iPad es capacitiva y no resistiva? Para Abril, si pulsar suavemente sobre la ovejita para asociar el lastimoso gemido con el que la app intenta representar un balido proporciona cinco puntos, pues es de cajón que golpearla con más brío daría, como mínimo, el doble.</p><p>Y así empezó a aporrear la sufrida pantalla del iPad, con ese devastador entusiasmo infantil que los niños le aplican a todo. Y así es como mi iPad ha terminado arañado, sobado, abollado y erosionado por la acidez de las babas.</p><p>Ya con los dos convertidos y rendidos a la causa del iPad, este empezó a convertirse en el objeto de deseo de la inquieta pareja en cuanto flaqueaba la programación televisiva infantil.</p><p>Lo agarraba el más rápido, se defendía mordiendo la más salvaje, se pegaban ambos por la custodia del irresistible dispositivo y terminaban llorando desconsolados cuando yo, harto de la batalla campal, colocaba el iPad en lo alto de la nevera. De los reproches pasaron a los sollozos y a los teatrales intentos de conmoverme y, finalmente, a un par de agresiones estériles contra mis rodillas.</p><p>Dedicí, entonces, que era el momento de cortar por lo sano y aparcar la tecnología por un tiempo antes de que mis hijos acabaran en la Clínica Betty Ford para Adictos al Tablet (CBFAT). Un niño es un niño, suena a perogrullada, pero también es una gran verdad.</p><p>El poder de atracción de los colores, animaciones,sonidos y musiquillas machaconas que pone en marcha cualquier app alojada en el iPad –y, por extensión, en cualquier tablet– supera la escasa o nula capacidad de un niño para ponerse a sí mismo límites.</p><p>No podemos poner en sus manos un “juguete” tan fascinante como éste y pedirle, media hora después, que lo abandone por iniciativa propia para ver un libro con dibujos de animalitos que, ni se mueven, ni mugen, ni bailan...</p><p>La tecnología tiene un doble filo: es tan fascinante, tan cautivadora, tan absorbente... que fácilmente supera a los peques. Y a muchos de nosotros.</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e61dabea9cf.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/que-vale-vale-que-no-analista-7333</guid>
    <title>
        <![CDATA[ El que vale, vale. Y el que no, para analista ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Los analistas se dedican a decir lo que todos ya sabemos. Y lo mejor es que ganan dinero con ello. ¡Qué extraordinario oficio el suyo! ]]></description>
    <pubDate>Fri, 08 Nov 2013 12:42:01 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/que-vale-vale-que-no-analista-7333</link>
    <enclosure type="image/webp" length="154362" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4e2daa4b0f.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2013-11-08T12:42:01+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mi madre me lo decía siempre muy clarito cada vez que yo, en mi inocencia, aventuraba que de mayor quería ser rentista: “Tomuchín, hijo... debemos ponernos en lo peor. Tal vez no tengas el brillante intelecto de tu padre, ni la vasta cultura de tu tío Juan Miguel, ni el increíble olfato para los negocios de tu hermana o el talento para la estafa de tu primo Paco. Pero no desesperes, cariño: siempre podrás ser analista.”</p><p>¡Analista! imaginaba yo, fantaseando con la imagen de un amplio despacho, un sillón de cuero que rechinaba como respuesta al más mínimo de mis movimientos y un botón que pulsar para hablar con mi asistente. En mi fantasía, pulsaba ese botón y decía: “Señorita García, haga el favor de venir a tomar nota de un nuevo comunicado que voy a enviar esta misma tarde.</p><p>Se tratará de un análisis sobre la actualidad y el futuro inmediato del mundo de la tecnología, y estará repleto una vez más de obviedades, perogrulladas y conclusiones más sobadas que la masa que mete al horno mi abuela para hornear el pan”. “Será entonces un nuevo éxito”, afirmaba la avispada señorita García... ¿Quién quiere ser analista? O más bien, ¿Quién no querría serlo?</p><p>Una profesión con futuro, bien remunerada, en la que puedes crear gabinetes con nombres rimbombantes en forma de dúo artístico como “Bernacci &amp; Louriño” o “Cariñena &amp; Fuenteplatea”... ¡Pero si hasta puedes llevar traje! Son todo ventajas. Lo único que se te pide es que te leas los periódicos con regularidad –aquí te ofrezco un tip: suscríbete a las alertas de Google y no necesitarás leer prácticamente nada– y que extraigas de ellos los temas más comentados. Aplícales una pincelada de futuro y devuélvelos al albero en forma de dogmas y revelaciones. Felicidades. Ya eres todo un analista. No importa si es evidente, no pasa nada si hasta los niños lo saben.</p><p>Si no lo ves claro, aquí mismo te regalo un par de epifanías para que pruebes a extenderlas por aquí y por allá. Te sorprenderá ver que, no sólo algunos medios de comunicación las publican, sino que les añadirán una inexplicable pátina de noticia trascendente. Por ejemplo: “La cámara fotográfica de los dispositivos móviles cobrará cada vez mayor importancia para el usuario”. Y esta otra es muy buena: “Las nuevas televisiones se convertirán en el centro de entretenimiento del hogar para toda la familia ”.</p><p>Claro que, si ya tienes claro que serás analista, puede que te des cuenta de que llegas un poco tarde. Esto ya está infestado de gurús y lumbreras que auguran sin sonrojo tendencias que llevan dos o tres años instaladas en más lo alto. Pero siempre podrás destacar especializándote en un subgénero, el de los rumores. Total, no hace falta que se cumplan. O tira de lo seguro: “algunas fuentes apuntan a que Apple podría lanzar un nuevo iPhone”. Sin fecha. Sin datos. Sin fuentes. Pero funciona.</p><p>Los analistas de rumores deberían tener una sección propia en los programas del corazón. Imaginemos a un Jorge Javier Vázquez, sobrio, moderando un debate en el que confluyen declaraciones de Kiko Rivera con sorprendentes apuntes de cómo será el iPhone 6. “Eso es mentira”, acusaría un colaborador cualquiera de la terna desgañitándose, mientras que otra se levantaría y, tras lanzar la melenita hacia atrás y buscar la cámara de las confesiones relevantes, diría: “Lo que pasa es que tú eres un sinvergüenza y siempre te han tirado más los Galaxy”.</p><p>En fin, ahí dejo mi consejo. A mi no me hace falta, encontré mi lugar en el mercado laboral pese a carecer de las capacidades y talentos que en mi familia sobraban. Pero tú, anímate... ¿has pensado en hacerte analista?</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e4e2daa4b0f.jpeg"/>
    </item>
    <item>
    <guid isPermaLink="true">https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/amigo-captcha-puedo-saber-que-me-odias-7192</guid>
    <title>
        <![CDATA[ Amigo Captcha, ¿Puedo saber por qué me odias? ]]>
    </title>
    <description><![CDATA[ Captcha es un test de seguridad cuyo objetivo es discriminar entre usuarios humanos y bots de intenciones maléficas. Y también aniquilar mi capacidad visual... ]]></description>
    <pubDate>Fri, 01 Nov 2013 08:00:17 +0100</pubDate>
    <link>https://computerhoy.20minutos.es/noticias/software/amigo-captcha-puedo-saber-que-me-odias-7192</link>
    <enclosure type="image/webp" length="134240" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e66775d97f9.jpeg"/>
    <category>Tecnología</category>
    <dcterms:modified>2013-11-01T08:00:17+01:00</dcterms:modified>
    <dc:creator>Tomas Gonzalez</dc:creator>
            <content:encoded><![CDATA[ <p>Estoy seguro de que no soy el único al que cada día le cuesta más superar <strong>la difícil prueba del Captcha</strong>. Ya sabéis, el sólido método de seguridad compuesto por <strong>dos palabras distorsionadas</strong> que debemos adivinar a fuerza de entornar los ojos, inclinar la cabeza hacia uno u otro lado y ensayar expresiones faciales que dejarían al histriónico Jim Carrey a la altura de una esfinge pétrea. Vale, tendrá su razón de ser. Hay toda una hipótesis acerca de que <strong>una máquina no puede interpretar</strong> correctamente la secuencia que muestra Captcha.</p><p>Hablo de <strong>máquinas competentes</strong>, no como mi robot de cocina, un portento de inteligencia artificial según la monísima vendedora que me lo ha endilgado, pero incapaz de advertirme de que he echado melocotón en el vaso de aluminio en lugar del aguacate que exige para hacer su “Guacamole Riviera”. ¿Y qué sé yo, si todas las frutas se parecen tanto entre sí?</p><p>Volviendo al dichoso Captcha. Primero eran palabritas cortas, como “aro” o “heno”. Pero a medida que la <strong>tecnología OCR</strong> se perfecciona, los maquiavélicos enanitos de Captcha que diseñan nuevas pruebas para dificultar el desafío presentan más ruido en el resultado final que un concierto de Motorhead: le ponen líneas para tachar la palabra, luego tuercen esas líneas, luego las hacen más gruesas, luego hacen bailar a los caracteres... mis ojos no pueden más. ¿No podemos ser amigos?</p><p>Tiene que haber una alternativa a este método despiadado. Tal vez sean más eficaces los temibles desafíos intelectuales, también conocidos como <strong>preguntas de seguridad</strong> para memos. Supongo que la teoría apunta a que si alguien no es capaz de responder “2 +3”, “Después del martes viene el...” o “¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?” es un <strong>malvado bot</strong> impostor que intenta colarse. O puede ser mi tía Remedios, que cuando le pusieron como pregunta de seguridad “Entre ceja y ceja tienes...” tecleó sin dudar ni un segundo: “la Merche”, su archienemiga del alma.</p><p>Lamentablemente, hoy por hoy sigue siendo <strong>el incómodo Captcha</strong> el método más usado. Y yo me siento como un fracasado porque demasiado a menudo tengo que “recaptchear” un par de veces antes de que la palabreja deformada signifique algo inteligible para mi. Le doy, le doy... hasta que creo haber interpretado correctamente el lisérgico mensaje que aparece en pantalla y asumo, hecho un manojo de nervios, el difícil desafío: en esta ocasión, se trata de “mandril” y algo que parece... esperad un momento que enarque las cejas, guiñe un ojo, levante un hombro y tuerza la cabeza en dirección Albacete. Ah, sí, “tungsteno”. Vaya, pues no era. <strong>Toca seguir jugando</strong>...</p> ]]></content:encoded>
                <media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://imagenes.computerhoy.20minutos.es/files/image_1920_1080/uploads/imagenes/2022/11/28/68e66775d97f9.jpeg"/>
    </item>
    </channel>
</rss>
