China ha logrado frenar la desertificación gracias a parques solares con ganado

Parque solar en Qinghai (China)
Parque solar en Qinghai (China)Xinhua, Zhang Long

Antes de la construcción de este parque solar, la zona estaba completamente desierta; ahora, las ovejas pastan por el terreno y el verdor ha vuelto a aparecer.

La desertificación es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la Tierra, un fenómeno global causado por el cambio climático y la actividad humana, como el sobrepastoreo.

En Europa, según un informe especial del Tribunal de Cuentas Europeo, se estima que afecte con mayor incidencia a varias partes de España, el sur de Portugal y el sur de Italia, siendo estas las zonas con más peligro.

La desertificación, así, tendrá consecuencias implacables en todos los sentidos para la población, desde la destrucción de economías locales hasta crisis demográficas, obligando a los habitantes a una migración climática.

Mientras que Europa no mantiene una política común ni coherente para luchar contra este fenómeno, en China han encontrado una solución que une tecnología y ganadería, logrando reverdecer un desierto ya prácticamente perdido.

Concretamente, el de la provincia de Qinghai, el conocido como desierto de Talatan, que históricamente ha sufrido las consecuencias negativas del sobrepastoreo, por ser una de las rutas más importantes.

Desde 2011, China acometió una gran reforma y montó un parque solar en este área de más de 600 kilómetros cuadrados; casi por casualidad, comenzaron a aparecer plantas, un logro a mitad de camino entre la tradición y la tecnología puntera.

Cuando tecnología y tradición se unen para salvar el planeta

Con el paso del tiempo, las necesidades energéticas para alimentar a una población que no para de crecer se han incrementado, un aspecto que China ha cuidado desde el primer momento, con planes orientados a las energías renovables.

El país es líder en este sentido, y quizá el mejor ejemplo de esto es el parque solar fotovoltaico de Qinghai, que pertenece a la compañía Huanghe Hydropower Development.

Esta zona, al ser una región a una altitud de aproximadamente 3.000 metros, era perfecta para comenzar el desarrollo de este parque; tras su instalación, ha pasado de ser un desierto a una zona verde en la que las llamadas ovejas fotovoltaicas pastan a sus anchas.

Parque solar
Parque solar Qinghai (China)Xinhua, Zhang Long

"Al proteger el suelo, los paneles fotovoltaicos reducen la temperatura del suelo, la evaporación y la erosión del viento. Esto crea un terreno fértil para el pastoreo solar y demuestra un caso de uso de la mejor práctica de desarrollar una economía ecológica", explica Huawei, uno de los socios tecnológicos del proyecto.

Gracias a ello, tanto China Mobile como Huawei han instalado diferentes estaciones base 5G, pudiendo abastecer las necesidades actuales de la informática, las redes y los modelos de inteligencia artificial.

Con una capacidad de generación de 8.430 megavatios de energía, esta es ya la más grande del mundo, y ha favorecido el regreso de pastores y de la economía local a la región.

De una región empobrecida a una con riqueza natural

Según los datos de medios chinos oficiales, la renta anual per cápita de esta región se situaba por debajo de los 1.688 dólares, un efecto que se consiguió revertir en 2019, generando una economía local basada en la energía limpia y la ganadería extensiva.

Tal y como recuerda Yehdor, un pastor de 48 años de la zona, en 1998 sus vacas y ovejas sufrieron inanición, consecuencia directa de la ausencia de hierba, algo que ha revertido el parque solar.

Gracias a la condensación del agua provocada por los paneles solares, la evaporación de la humedad del suelo ha disminuido un 30%, además de que se ha logrado reducir la velocidad del viento a la mitad, evitando que la tierra se erosione.

Todo esto ha convertido totalmente la economía de las aldeas colindantes, ahora basada en la energía limpia: más de 50.000 habitantes lograron un ingreso medio adicional de 675 yuanes por cabeza –más de 80 euros al cambio–.