ChatGPT juega a hacerse el adivino… y el resultado le cuesta el divorcio a una pareja

Por extraño que pueda parecer, alguna gente ya utiliza la popular herramienta de OpenAI incluso para interpretar los posos de café, con todo lo que eso conlleva.
El éxito de ChatGPT, la herramienta de inteligencia artificial más popular que existe a día de hoy, sigue dando lugar situaciones cuanto menos pintorescas. Y no solo por las habituales declaraciones de Sam Altman (algunas más aventuradas que otras) o la sorprendente moda de copiar los dibujos del Studio Ghibli. Ya se cuentan hasta casos de divorcio.
Es al menos lo que ha sucedido en Grecia, donde una mujer ha decidido terminar la relación con su marido después de utilizar el chatbot de OpenAI a modo de adivino. La historia no ha tardado en volverse viral, y no es para menos. Si mezclar tecnología y superstición no acostumbra a ser una buena idea nunca, en este caso lo sucedido alcanza un nuevo nivel de hilaridad.
ChatGPT puede costar un divorcio
Tal y como señalan algunos propios medios griegos, todo comenzó como una especie de adivinanza. La esposa en cuestión protagonista de la historia decidió que ChatGPT se las diera de vidente e interpretara nada más y nada menos que los posos del café que había tomado su marido. Para ello, hizo una foto de la taza y la adjunto a la herramienta, como suele suceder en estos casos.
En realidad esta práctica no es del todo inusual, al menos en gente más o menos supersticiosa. Su nombre técnico no es otro que tasseografía, y consiste en interpretar los restos del café, sus posos, los del té o incluso del vino, para conocer el futuro, o cosas por el estilo. Es una tradición, y existen personas que la utilizan para conocer cómo les va a ir en el amor, el trabajo y demás.
Lo que no es tan habitual, desde luego, es indicarle a una inteligencia artificial como ChatGPT que sea quien lo hago. Por alguna razón, lo cierto es que ChatGPT decidió decirle a la mujer que su esposo mantenía un romance con una mujer más joven (que le era infiel, vaya), y que esta terminaría por destruir su relación. Ofendida, ella misma decidió poner punto y final a su relación.
Al final la cosa, ciertamente, parece que terminó en divorcio. "Me lo tomé como una tontería", parece que dijo el marido. "Pero ella se lo tomó en serio. Me pidió que me fuera, les dijo a nuestros hijos que nos íbamos a divorciar, y luego recibí una llamada de un abogado. Ahí me di cuenta de que no era solo una fase".
Cuando la IA se utiliza en lo personal
Aunque está claro que este caso resulta especialmente llamativo, también pone de manifiesto una realidad que va en aumento: el uso de la inteligencia artificial y ChatGPT en concreto en asuntos personales. Concretamente, emplearlo como asesor matrimonial. No hace prácticamente falta decir que los expertos lo desaconsejan por completo, pero hay a quien le da igual.
Si el uso de la IA en trabajos suele generar polémica en muchas ocasiones, su salto a este tipo de cuestiones, que afectan realmente al día a día humano de la gente, parece que da para otro debate. Uno que, por desgracia, seguramente no haya hecho más que comenzar.