Adiós a WhatsApp y Telegram: Rusia podría prohibir las aplicaciones de mensajería

Generada con IA

WhatsApp y Telegram podrían tener los días contados en Rusia, en un nuevo intento del país por mantener el control y la censura en Internet.

Rusia recrudece su batalla contra las aplicaciones de mensajería instantánea más usadas en el país, como WhatsApp y Telegram, en un nuevo intento por controlar un sector tecnológico cada vez más restrictivo.

Según han compartido diferentes medios como Swissinfo, citando a la agencia de noticias rusa TASS y a EFE, el Ministerio del Interior de Rusia ha relacionado ambas plataformas con un mayor número de delitos, anticipando su salida del país.

Siempre con las cifras compartidas por el Ministerio del Interior, durante la semana pasada en WhatsApp se llevaron a cabo 313 delitos, mientras que en Telegram la suma ascendió a 414 delitos; a su vez, se menciona que en Max, el servicio propio de mensajería, no se llevó a cabo ninguna actividad ilegal.

De esta forma, todo parece apuntar a un objetivo mayor, como es acabar con el dominio de WhatsApp y Telegram en el país, no solo con la creación de la reciente Max, sino también por las acusaciones de diferentes diputados, como Antón Gorelkin, que anticipó restricciones a dichas aplicaciones.

Organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch han calificado la situación actual de Rusia como una de las peores de la era postsoviética, debido a la censura de lo que el gobierno califica como "extremista", con el bloqueo de medios de comunicación o aplicaciones como YouTube.

En la actualidad, para acceder a este tipo de servicios, los ciudadanos rusos tienen que usar servicios de VPN, otro de los principales objetivos de Putin, al igual que los navegadores web que están más basados en la privacidad.

A cambio, las alternativas rusas como la reciente Max ofrecen un discurso alineado con las políticas del Kremlin, imponiendo la censura de medios independientes, además de condiciones estrictas a compañías tecnológicas como Apple y Google, para que bloqueen el acceso a este tipo de sitios web.

Según Human Rights Watch, la legislación del país "se ha convertido en una poderosa herramienta de control de la información en manos de las autoridades, permitiendo una censura estatal más efectiva, directa y no transparente, con la manipulación del tráfico sin supervisión o rendición de cuentas".

Al control de los servicios de VPN y la censura de diferentes servicios también hay que añadir que más de la mitad de las direcciones IP del país están en manos de los 7 principales proveedores de servicios de Internet vinculados al Estado, lo que complica aún más esquivar la censura.

Mediante software desarrollado para imponer estas normativas de control, como EcoSGE, las autoridades rusas pueden automatizar directamente el acceso a diferentes páginas web: si aparece alguna en la lista –actualizada periódicamente–, el usuario verá directamente un mensaje de error.

Gracias a este software de control, el gobierno mantiene el acceso a todo el tráfico de Internet, mediante una herramienta de seguimiento y análisis, como Sylorde, además de funciones realmente peligrosas como la inyección de JavaScript, que permite la manipulación maliciosa del código de una web.

De momento, el planteamiento de la prohibición de WhatsApp y Telegram se suma a una oleada de bloqueo de servicios extranjeros a los que se acusa de incumplir la ley, como Instagram, de Meta, o aplicaciones más privadas, como Signal, Session, Discord y SimpleX Chat.

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