Windows 10 está "muerto" y desde hoy es oficial: qué ocurrirá a partir de ahora y qué hacer si tienes un PC que no puedes actualizar a Windows 11

Ha llegado el final esperado de Windows 10 y seguir con este sistema ya no es seguro, aunque existen varias alternativas si tu PC no puede pasar a Windows 11.
El fin de Windows 10 ha llegado oficialmente y, con él, Microsoft da el paso definitivo a Windows 11, aunque no todos los ordenadores podrán instalar este si no cumplen los requisitos, con todos los riesgos que esto implica en seguridad.
En tal caso, las actualizaciones de Windows 10 han acabado, por lo que lo más seguro para cualquier usuario es pasar a Windows 11. Para ello, entre otras cosas, tu PC necesita 4 gigabytes de RAM y una unidad de almacenamiento de 64 gigabytes.
Para muchos dispositivos, estos requisitos son muy fáciles de cumplir, aunque la mayor barrera para actualizar es el Módulo de plataforma segura (TPM) 2.0, que es necesario para varias características del sistema, como el desbloqueo con Windows Hello o BitLocker para protección de datos.
Con ello, solo hay una opción disponible para quienes prefieran seguir en Windows y no cumplan los requisitos: invertir el dinero en un nuevo ordenador y dejar a un lado el otro con la versión 10, un problema que puede causar más basura electrónica.
De esta forma, a partir de ahora, la única solución para continuar en el sistema de Microsoft es esta, aunque existen otras alternativas que podrías tener en cuenta si no quieres comprar un nuevo ordenador.
Qué hacer si tienes un PC que no se actualiza a Windows 11
Una de las características que ofrece Microsoft para quienes se empeñen en continuar con Windows 10 son las denominadas Actualizaciones de Seguridad Extendida (ESU), un apartado gratuito si se cumplen algunos requisitos.
Como tener una licencia activa válida de Windows 10 Home, que se puede conseguir de forma gratuita si sigues unos pasos –también hay opción de pago– y extenderá el soporte hasta el 13 de octubre de 2026.
En caso de que prefieras no volver a elegir Windows, la alternativa más sensata pasa por probar alguna distro de Linux que se adapte a tu trabajo, ya que muchas suelen tener requisitos muy asequibles.

En el mundo de Linux, algunas de las más accesibles para quienes lleguen desde Windows son Linux Mint y Ubuntu, ambas muy parecidas en su interfaz y las más recomendables para comenzar en este sistema operativo.
Concretamente, Ubuntu cuenta con las versiones LTS, que son las más estables y las que deberías elegir si quieres que el sistema te aguante más tiempo que con las experimentales. A partir de ahí, las actualizaciones son prácticamente iguales que las de Windows.
Más allá de las ESU, los caminos a elegir si tu PC no puede actualizar a Windows 11 pasan por gastar dinero en un ordenador nuevo o, directamente, apostar por una distro de Linux que se adapte a tus necesidades.
La única opción que no deberías elegir es la de mantener un Windows 10 desactualizado, ya que te expondrás a grandes riesgos de seguridad, además de ser la diana perfecta para los cibercriminales.
