Alarma en Linux: un fallo crítico abre las puertas de par en par a hackers para que tomen el control total del sistema

Si usas Linux, esto te interesa y mucho. Un fallo serio en el corazón del sistema operativo permite que hackers tomen el control total sin que te des cuenta.
Como bien sabrás, Linux es conocido por ser un sistema seguro, algo muy valorado por millones de usuarios y empresas. Pero aquí nadie se libra de los problemas y en septiembre de 2025, Nicholas Zubrisky, investigador, dio la voz de alarma sobre una vulnerabilidad crítica en un componente central del kernel de Linux llamado ksmbd, responsable de controlar el protocolo SMB, que se usa para compartir archivos en redes.
La gravedad tan seria de todo esto se debe a que este fallo permite que un atacante que tenga acceso a redes pueda ejecutar código con privilegios de administrador, es decir, que podría controlar todo el sistema a distancia.
Ya identificado, se sabe que el problema viene de un error en la sincronización de acceso a la memoria en ese componente. En términos muy simples, varias partes del sistema intentan modificar algo al mismo tiempo sin avisarse unas a otras y eso genera caos en forma de corrupción de memoria que los hackers pueden aprovechar para insertar programas maliciosos.
Lo peor es que para explotar esta vulnerabilidad no hace falta ser un genio ni permisos especiales. Basta con tener unas credenciales válidas en la red, algo que en entornos empresariales ocurre muy a menudo porque acceso a SMB suele estar abierto para compartir archivos.
Esto quiere decir que si alguien consigue robarte la contraseña o usar una cuenta legítima, puede aprovechar el fallo para hacerse dueño absoluto del equipo, sin que tengas ni idea hasta que el daño está hecho. Malware, robo de datos, deshabilitar sistemas críticos… todo es posible.
Por supuesto, Linux ya ha lanzado un parche para corregir este error, que básicamente añade los mecanismos necesarios para que estos accesos ocurran en orden, evitando la llamada condición de carrera que generaba este desastre. Pero ojo, solo sirve si actualizas el kernel.
Experto en Linux, tras 8 años utilizando el sistema operativo, prueba Windows 11 y decide no volver
Cambiando de tema, y ahora que ya se puede casi oler el fin de Windows 10, aunque Europa se resiste, son muchos los que se plantean el cambio a Linux por fuerza mayor, o al menos se plantean si este sistema operativo es una mejor opción que el tan odiado Windows 11.
Pero la realidad, al menos para un experto que lleva casi una década usando Linux como si fuera su segundo hogar, puede ser otra muy distinta. Teniendo como base que ha pasado por distros como Ubuntu, Arch, Fedora o NixOS, y dominaba Python, Rust y hasta Neovim, ha decidido volver a Windows 11 y quiere quedarse.
"Hace poco volví a Windows 11 después de pasar los últimos 8 años como usuario (casi) a tiempo completo de Linux, y me ha impresionado muchísimo lo mucho que ha avanzado el sistema operativo", comenta. Reconoce que extraña algunas herramientas de Linux, como el gestor de archivos Dolphin o el terminal Konsole, pero las diferencias prácticas le hicieron quedarse.
Una de las razones que más lo empujaron a todo este cambio fueron los videojuegos. Tal y como comenta, y a pesar de que Proton ha mejorado mucho, su experiencia con mods y sistemas antitrampas le hacía la vida imposible.
"Solo quería descargar el juego, poner algunos mods y jugar sin pelearme con capas de compatibilidad", explica. Además, la realidad virtual reconoce que funciona mejor en Windows.
Otro gran problema es la eterna transición entre Wayland y X11 en Linux, que le provocaba fallos cada dos por tres con el streaming en Discord. "Tenía problemas con el tinte verde o negro en la pantalla, pequeños cortes de audio y más", explica, frustrado por las complicaciones técnicas que, en Windows, simplemente no existen.
Y no fueron solo esas las piedras en el camino, ya que también menciona pantallas negras tras la suspensión, software especializado que no funcionaba bien y errores con sistemas de archivos como Btrfs. Esto, sumado al desgaste de los años, lo llevó a probar Windows 11.
Lo que más le sorprendió fueron dos cosas concretas: el gestor de paquetes Scoop, que le simplificó muchísimo la vida instalando herramientas y programas en un abrir y cerrar de ojos, y el Subsistema de Windows para Linux (WSL2), que le permite ejecutar cosas de Linux dentro de Windows sin complicaciones.
Si bien es cierto que reconoce que cada sistema operativo tiene sus defectos, parece que ahora tiene favorito: "Para ser claro, creo que solo soy un pragmático. No odio Linux. Todavía creo que el sistema de archivos de Windows apesta, y que depurar problemas ahí es más complicado que en Linux con sus herramientas como dmesg o journalctl".
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

