China se coloca en cabeza en la carrera por volver a la Luna con un nuevo cohete reutilizable que deja a todos boquiabiertos

China se coloca en cabeza en la carrera por volver a la Luna con un nuevo cohete reutilizable que deja a todos boquiabiertos
Long March 10.Wikimedia Commons.

El plan del gigante asiático pasa por adelantarse a la NASA y a SpaceX y llevar misiones tripuladas a la Luna en 2030. De momento, los ensayos van viento en popa.

China ha dado un paso de gigante dentro de su programa espacial. Su objetivo, como ellos mismos han declarado, sigue siendo llegar a la Luna con una misión tripulada. Además, incluso han puesto fecha a su proyecto: el 2030. En términos de tecnología, eso está a la vuelta de la esquina. Pero por si existía alguna duda de sus capacidades, un nuevo cohete reutilizable las ha dejado claras.

La noticia no ha tardado en dar la vuelta al mundo, en parta gracias a su gran espectacularidad. El ensayo chino combinó una cápsula lunar (como las que se emplearán en sus misiones en 2030) con un cohete reutilizable. Ha sido este último, de hecho, el que en cierta manera ha dejado con la boca abierta a gran parte de los expertos de todo el mundo.

China apunta a la Luna con un ensayo histórico

Generada con IA

El ensayo, llevado a cabo por la Administración Espacial Nacional China (CNSA), involucró el lanzamiento de un prototipo de cápsula tripulada llamado Mengzhou, a bordo de un cohete de nueva generación, conocido a su vez como Long March 10. Lo realmente sorprendente, no obstante, fue la capacidad de sus ingenieros para unir ambas tecnologías, y que las dos funcionasen.

Hay que partir de la base de que ambas mecánicas resultan cuanto menos complejas. Tanto el sistema de escape en vuelo de la cápsula empleada en el ensayo como la posibilidad de reutilizar el cohete. Es cierto que ambas cosas existen, como bien ha demostrado Elon Musk, pero nunca habían funcionado conjuntamente. Y menos en una demostración de tal nivel.

Como revelan distintos medios internacionales, durante el vuelo la cápsula Mengzhou simuló una emergencia, activando así su sistema de escape. Gracias a esto se separó inmediatamente del cohete, logrando su objetivo de manera segura. Después, la cápsula descendió y aterrizó en el mar mediante paracaídas, marcando la pauta a seguir en futuras misiones tripuladas a la Luna.

Tras la separación, el cohete Long March 10 continuó su trayectoria y realizó una reentrada atmosférica controlada, aterrizando sobre el agua gracias a un sistema de propulsión que permitió su recuperación. En la práctica, esta hazaña coloca a China al nivel de compañías privadas como SpaceX, quienes popularizaron la idea de cohetes reutilizables con el Falcon 9.

Una nueva carrera espacial

China ha demostrado que la reutilización de cohetes resulta fundamental en el futuro de las misiones espaciales. No solo reduce el presupuesto, sino que también aumenta la frecuencia de lanzamientos, un factor que se antoja básico en la carrera lunar. Pero principalmente lo que ha demostrado China es que está preparada para ir a la Luna, al mismo nivel que otras potencias (Estados Unidos).

Por supuesto, la cosa no termina ahí. Los planes de China más allá de 2030 pasan por construir infraestructuras lunares y establecer misiones de larga duración en el satélite. Lo mismo que la NASA (programa Artemis) y SpaceX. Ahora solo queda ver quién lo conseguirá primero.

Más información sobre: