Esta colosal nave de 58 kilómetros llevará a 2.400 personas en un viaje de 400 años hacia un nuevo planeta habitable

Project Hyperion

Así es Chrysalis, el proyecto que busca convertir en realidad uno de los mayores sueños de la humanidad: abandonar la Tierra rumbo a otro planeta habitable y empezar de cero.

Lo cierto es que parece la próxima película de Steven Spielberg, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de un proyecto hecho y derecho, ganador del concurso Hyperion, que pone sobre la mesa a Chrysalis, una nave enorme, de 58 kilómetros de largo, diseñada para llevar a 2.400 personas hasta otro planeta habitable… aunque el viaje dure 400 años.

Tal y como se ha podido conocer, sería un cilindro rotatorio, capaz de generar gravedad artificial y con todo lo necesario para que miles de personas vivan allí de forma autosuficiente durante siglos. Casas, huertos, zonas comunitarias, espacios de ocio… todo organizado en anillos concéntricos que forman una especie de ciudad flotante.

La idea es que la nave partiría rumbo a Alfa Centauri, el sistema estelar vecino, y el trayecto duraría unos 400 años. Obviamente, y como ya te puedes imaginar, los que se suban al principio no llegarán al destino. Será un viaje  que denominan como multigeneracional, en concreto 13 generaciones que nacerán, vivirán y morirán a bordo.

Para prepararse, los primeros tripulantes pasarían entre 70 y 80 años entrenando en la Antártida, un entorno tan extremo que serviría como simulacro de la vida en la nave. Desde el principio, habría un control muy estricto de la natalidad: parejas entre 28 y 31 años podrían tener un máximo de dos hijos, para garantizar que la población no supere los recursos durante el camino.

El objetivo no es solo llegar físicamente, sino mantener durante siglos una población estable, unida y capaz de autogestionarse.

Así será el interior de la nave interestelar. Fuente: Chrysalis - Project Hyperion
Así será el interior de la nave interestelar. Fuente: Chrysalis - Project Hyperion

Parece ciencia ficción, pero es un plan que se quiere poner en marcha

El plan está dividido en siete etapas. Después del entrenamiento en la Antártida, la nave se construiría en el punto L1 de Lagrange, entre la Tierra y la Luna, aprovechando que allí la gravedad está en equilibrio y se puede trabajar con más facilidad. La construcción duraría unos 25 años.

Una vez ensamblada, despegaría y tardaría casi un año en alcanzar su velocidad de crucero, que sería aproximadamente el 1,07% de la velocidad de la luz, unas 17 veces más rápido que la sonda Parker. A partir de ahí, cuatro siglos de viaje sin retorno. Todo funcionando con un ecosistema cerrado y bioregenerativo con cultivos que producen alimento y oxígeno, sistemas que filtran CO₂, reciclan residuos y purifican el agua, y robots que se encargan de gran parte del trabajo.

Para evitar que la población dentro se vuelva directamente loca, las paredes y ventanas serían pantallas gigantes que muestran paisajes de la Tierra, y habría un lugar especial llamado Cosmos Dome, una cúpula desde la que sí se podría ver el espacio real.

Comentar que aquí es donde están poniendo especial atención. El equipo creador, un grupo de arquitectos, ingenieros, científicos y psicólogos italianos, sabe que lo difícil no es solo lo técnico, sino mantener la salud mental de la gente. Por eso, Chrysalis estaría pensada como una comunidad sin jerarquías, donde cooperar será la base de todo.

En cuanto a los tiempos, desde luego que ya puedes prever que esto va para largo. Se estima que la construcción de la nave tomará entre 20 y 25 años, siempre y cuando se desarrollen las tecnologías que se necesitan, como el motor de fusión directa alimentado por helio-3 y deuterio, que actualmente aún está en fase conceptual.

Por ahora estamos hablando de un concepto avanzando y ya muy detallado, pero que todavía se queda en algo en lo que hay que trabajar mucho. Lo que se sabe ahora es que se está cooperando para que esto un día se haga realidad. Universidades, agencias espaciales como la NASA, organizaciones sin fines de lucro como i4is, y más están poniendo todo de su parte.

El plan actual indica que, si el desarrollo de todo esto avanza al ritmo esperado, la construcción podría comenzar a mediados o finales de esta década, entre 2035 y 2040, haciendo posible que la primera generación de tripulantes esté lista para partir en el siglo XXI.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.