Étienne Ghys, matemático: existe una razón lógica por la que decimos "diecisiete, dieciocho o diecinueve, en lugar de diez-siete, diez-ocho o diez-nueve"

Étienne Ghys
Étienne GhysMontaje

Uno de los puntos que destaca Ghys es que el origen está en el latín; las combinaciones se fueron contrayendo y simplificando fonéticamente, dando lugar a las palabras actuales.

Cuando aprendemos a contar en el colegio, todo parece tener una lógica sencilla: once, doce, trece… Sin embargo, al llegar al 17, 18 o 19, aparece una pequeña irregularidad que casi nadie cuestiona.  

Desde un punto de vista matemático, esos números podrían expresarse de forma mucho más transparente, por ejemplo, diez-siete, diez-ocho o diez-nueve.

Pero detrás hay una explicación lógica de cómo funcionan realmente los idiomas y por qué seguimos contando de la manera tradicional, como diecisiete o dieciocho.

El matemático Étienne Ghys, director de investigación de la École Normale Supérieure de Lyon y secretario permanente de la Academia de Ciencias de Francia, explicó esta curiosidad.

Tal y como recoge Radio France, la explicación no está en las matemáticas, sino en la historia del lenguaje. Los números que utilizamos hoy son el resultado de siglos de evolución lingüística.

La lógica matemática sugeriría decir "diez-siete"

De acuerdo con el experto, si se analiza el problema desde un punto de vista puramente matemático, la estructura más coherente para los números entre 17 y 19 sería bastante simple.

Bastaría con expresar cada número como una suma: diez + siete, diez + ocho o diez + nueve. Este tipo de construcción refleja con claridad la operación aritmética que subyace al número. 

De hecho, muchos sistemas numéricos de distintas lenguas del mundo siguen estructuras muy similares. Sin embargo, el español utiliza palabras fusionadas como diecisiete, dieciocho o diecinueve, que no parecen responder a esa lógica. 

A primera vista podría parecer una anomalía, pero en realidad es una pista sobre cómo evolucionan los idiomas. Las lenguas no se construyen siguiendo reglas matemáticas; se transforman con el tiempo.

El origen del todo está en el latín

Para entender por qué utilizamos estas palabras, hay que retroceder más de dos mil años, hasta el latín. En esa lengua, los números de 17 a 19 se formaban mediante expresiones compuestas.

Por ejemplo, decem et septem, decem et octo, decem et novem, etc. Su significado literal era muy claro: diez y siete, diez y ocho y diez y nueve.

Con el paso de los siglos, el latín evolucionó hacia las lenguas romances —entre ellas el español— y esas expresiones empezaron a simplificarse en el habla cotidiana. 

La pronunciación rápida y el uso repetido hicieron que las palabras se contrajeran. Ese proceso lingüístico dio como resultado las formas actuales, como diecisiete, dieciocho, diecinueve, etc.

Cabe señalar que este fenómeno es muy común en la historia de las lenguas. Cuando ciertas expresiones se utilizan durante siglos, tienden a acortarse y adaptarse para resultar más fáciles de pronunciar.

Según explica Ghys, este ejemplo demuestra una idea fundamental: el lenguaje no evoluciona siguiendo principios matemáticos, sino que lo hace siguiendo principios sociales y culturales.

Los idiomas cambian principalmente por tres motivos, como lo son la facilidad de pronunciación, la costumbre social y los cambios históricos acumulados.

En otras palabras, lo que determina cómo hablamos no es la lógica formal, sino la práctica cotidiana de millones de personas a lo largo del tiempo.

Esto explica por qué muchas estructuras lingüísticas parecen irregulares cuando se analizan desde una perspectiva matemática. Lo que para un matemático sería una forma "más lógica" puede resultar poco natural para un idioma.

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