Nicola Bressi, naturalista y zoólogo: “Nuestros hogares son invadidos por animales, pero no tenemos que preocuparnos por eso”

Insectos en casa
Insectos en casaMontaje con IA

Las viviendas ofrecen refugio, temperatura estable y alimento para pequeños organismos como insectos, arañas, ácaros, entre otros. Sin embargo, ninguno representa un peligro real.

La idea de que nuestro hogar es un espacio completamente limpio y bajo control es, en gran parte, una ilusión. Y es que en realidad convivimos a diario con pequeños animales que forman parte del entorno.  

Pero lejos de ser una amenaza generalizada, su presencia responde a dinámicas naturales que rara vez implican un riesgo real para las personas.

El naturalista Nicola Bressi afirma que lo que solemos interpretar como una invasión es, en la mayoría de los casos, una convivencia normal con organismos que han encontrado en nuestras casas un hábitat estable.

Una presencia constante que casi nunca vemos

Cabe señalar que todas las viviendas ofrecen condiciones ideales para muchos pequeños animales, como temperatura constante, refugio y, en algunos casos, alimento. 

Esto facilita la aparición de insectos, arañas o ácaros que se instalan sin llamar la atención, y a simple vista son invisibles. 

La mayoría de estas especies pasa desapercibida, y no porque no estén, sino porque su tamaño y su comportamiento no generan señales evidentes y no las vemos por estar distraídos en cosas del día a día.

Muchas personas llaman a esto "invasión", algo que sugiere algo externo que irrumpe en un espacio ajeno, como los ya mencionados insectos e incluso roedores.

Sin embargo, en este caso no hay una frontera clara, puesto que los hogares forman parte del entorno natural y, como tal, están conectados con el exterior.

Desde este punto de vista, la presencia de estos animales no es una anomalía, sino una extensión de los ecosistemas que nos rodean. La diferencia es que ocurre en un espacio que consideramos propio y controlado.

No, no hay un riesgo real

Uno de los puntos clave que menciona Nicola Bressi es la distancia entre percepción y realidad. Muchas de estas especies generan rechazo automático, pero eso no implica que sean peligrosas.

En términos generales, la mayoría no supone un problema para la salud ni para la vivienda. Algunas, de hecho, desempeñan funciones útiles, como controlar poblaciones de otros organismos que sí podrían resultar más molestos.

Esto no significa que cualquier presencia de animales deba ignorarse, sino que conviene distinguir entre situaciones normales y casos que requieren intervenir.

La reacción habitual ante cualquier pequeño animal, como hormigas, arañas, avispas, cucarachas o chinches en casa, es eliminarlo de inmediato; se trata de un impulso que responde más a una construcción cultural que a un riesgo objetivo.

Por ello, el enfoque que propone Bressi es observar, identificar y entender antes de actuar. No se trata de aceptar todo sin criterio, sino de reconocer que la convivencia con otras formas de vida es parte de la normalidad.

La idea de un hogar completamente libre de otros organismos no se corresponde con la realidad, ya que vivimos en espacios compartidos, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

Entender esta convivencia no implica renunciar a la higiene o al control, sino ajustar la percepción. Entre el rechazo y la indiferencia hay un punto intermedio más útil, que es saber qué está ahí, por qué está y cuándo realmente importa actuar.

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