Volkswagen aprende de China para vender coches eléctricos: más híbridos, pero no como te lo imaginas

Motorpasión

En un contexto donde la electrificación avanza a distintas velocidades, los eléctricos de autonomía extendida pueden jugar un papel clave, como ya saben en China. 

Volkswagen está replanteando su estrategia de electrificación, y lo hace inspirándose en China. A pesar de que su plan inicial era abandonar por completo los motores de combustión entre 2033 y 2035 en Europa, el grupo alemán ha comenzado a explorar una vía alternativa, los coches eléctricos de autonomía extendida (EREV). 

Esta tecnología, que combina batería con un pequeño motor de gasolina que actúa únicamente como generador, está ganando tracción en el mercado chino y podría llegar pronto al europeo.

En el Salón del Automóvil de Shanghái de 2025, Martin Sander, directivo de Volkswagen, confirmó a Auto Express que el grupo está apostando por esta fórmula mixta para facilitar la transición a la movilidad eléctrica

¿Por qué Volkswagen apuesta por los EREV?

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La idea es sencilla, el ofrecer vehículos con una autonomía eléctrica considerable (entre 250 y 300 km) y un motor de combustión que no impulsa el coche, sino que recarga la batería cuando esta se agota. Así, Volkswagen podría mantener su compromiso con la reducción de emisiones de CO2 sin renunciar por completo a los motores térmicos.

Esta solución ya tiene recorrido en China, donde los coches EREV y los híbridos enchufables (PHEV) están experimentando un gran crecimiento. 

En marzo de 2024, los EREV alcanzaron una cuota del 8% y los PHEV el 41%, gracias a su bajo coste y a que, en ese país, ambos tipos se consideran "vehículos de nueva energía" (NEV) y disfrutan de los mismos incentivos que los eléctricos puros, según Motorpasión.

Desde el punto de vista técnico, un coche eléctrico de rango extendido tiene un funcionamiento más eficiente que un híbrido enchufable convencional. El vehículo se mueve siempre gracias al motor eléctrico, que puede alimentarse desde una batería o desde el generador térmico. 

Esto se traduce en un consumo de gasolina mucho menor que el de un híbrido tradicional, donde el motor térmico sigue impulsando el coche directamente en muchas situaciones.

Además, los EREV suelen equipar baterías más pequeñas (alrededor de 30-40 kWh), lo que reduce su coste de producción, y aun así permiten recorrer más de 100 km en modo eléctrico, suficientes para la mayoría de trayectos urbanos. A eso se le suma la ventaja de la recarga rápida, algo que muchos PHEV aún no ofrecen.

Para Volkswagen, esta tecnología puede ser una tabla de salvación. Aunque lidera en ventas de coches eléctricos en Europa, sus modelos no se venden al ritmo esperado. Esto compromete los objetivos de emisiones de la marca, y con la llegada en 2026 de homologaciones más exigentes para los PHEV, el margen de maniobra se reduce. 

Apostar por los eléctricos de autonomía extendida podría ayudarles a mantener una media de emisiones aceptable sin renunciar a cubrir segmentos más asequibles o de gran volumen.

Una tecnología con futuro

Desde la perspectiva del consumidor, el EREV ofrece un equilibrio interesante. Es más barato que un coche eléctrico puro, ya que su batería es más pequeña. Ofrece más autonomía eléctrica que un PHEV, y su consumo global de gasolina es menor. Además, elimina el miedo al "range anxiety", la ansiedad por quedarse sin batería, porque el generador siempre permite seguir adelante.

Y con la bajada de precios que ya se ha visto en China, donde los híbridos enchufables son ya tan asequibles como los coches de gasolina, es posible que los EREV lleguen a Europa con un precio muy competitivo.

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