Encuentran un iPhone perdido hace una década en el interior del inodoro y su estado es sorprendente

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El mundo está lleno de historias que merecen la pena ser contadas. Hoy estamos ante una de esas situaciones que no nos gustaría que nos hubiese pasado a nosotros: un iPhone dentro de un inodoro durante casi una década. ¿Habrá aguantado bien?

Una ciudadana de Estados Unidos denunció la desaparición de su iPhone en 2012 (entonces iban por el iPhone 5). Ahora, en pleno 2022, la mujer lo ha encontrado en un lugar totalmente inesperado, aunque por el titular ya sabréis donde fue en lugar del descubrimiento.

A pesar de los esfuerzos por conseguir el dispositivo, Beckmann (que es como se llama la protagonista de nuestra historia) no pudo precisar qué pasó con su iPhone en 2012. Al no encontrarlo durante semanas, se olvidó del teléfono y se compró otro de sustitución.

Una década después, y tras llevar años y años escuchando un sonido persistente procedente de un inodoro en el apartamento de Beckmann, la familia se dispuso a averiguar que es lo que sonaba tan raro cuando tiraban de la cadena del inodoro.

Fue ahí cuando el marido de Beckmann descubrió entonces que, efectivamente, se trataba del iPhone perdido en 2012, que se había caído al retrete.

Es impresionante ver que el iPhone aún conserva su estructura básica, aunque la cubierta trasera se ha separado del teléfono. Lamentablemente, los iPhone no obtuvieron la resistencia al agua hasta 2016, a partir de la serie iPhone 7. Y ni aun así los teléfonos son muy resistentes según las demandas.

No está claro si el iPhone, que parece un iPhone 4, podrá volver a funcionar, pero en general, podríamos decir que el iPhone ha aguantado con dignidad su estancia durante una década flotando en agua (y no muy limpia).

Recordamos que no fue hasta hace un lustro que los teléfonos de gama alta no comenzaron a incluir la resistencia al agua y salpicaduras, precisamente por todos esos usuarios que se tiraban a la piscina con el teléfono en el bolsillo y por los que eran algo torpes, como es el caso de la señora Beckmann.

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