ChatGPT contra el calor extremo: cómo la IA podría salvar las ciudades en verano, según un estudio

Las temperaturas parecen resultar más altas cada época estival, y especialistas ya han intentado demostrar como las nuevas tecnologías podían ayudar a mitigarlo.
Puede que sea al cambio climático, o quizá no, pero la realidad es que cada año el calor da la impresión de resultar más asfixiante cuando llega el verano. Tanto, que muchos expertos ya han decidido pedir ayuda a la tecnología de moda: la inteligencia artificial. ¿Existe la posibilidad de que ChatGPT sea capaz de volver más soportables las temperaturas extremas?
Según un nuevo estudio, sí. Al menos, si se atiende a la teoría. Según esta, la IA podría marcar las pautas que permitieran a las grandes ciudades reducir las olas de calor extremas que se producen en verano. Aunque, como bien advierten los especialistas, no todo dependería de ella. También serían necesarias otras medidas que garantizasen lo que llaman acciones conjuntas.
ChatGPT en verano, ¿cómo puede vencer la IA al calor?
Los expertos Johanne Rei R. Castro y Laurence L. Delina han llevado a cabo una exhaustiva investigación que, básicamente, pretende responder a la siguiente pregunta: ¿cómo podrían ChatGPT y la inteligencia artificial mejorar la situación de las ciudades cuando llega el verano y aparece una ola de calor? Su respuesta es cuanto menos llamativa, desde un punto de vista científico.
Para empezar, el trabajo pone de manifiesto que, efectivamente, las olas de calor son más intensas cada año. Aunque no especifican cuál es la razón para ello, su frecuencia y duración parecen incrementarse en cada temporada estival. Además, señala, es algo que afecta de lleno a la calidad de vida y la salud pública, pero también al estado de las infraestructuras de muchas ciudades.
¿Y cómo creen los expertos que la IA podría ser de utilidad ante esta situación? Para ellos, planificando. Por ejemplo, prediciendo con antelación en qué zonas concretas pueden golpear más las temperaturas extremas, y optimizando las decisiones urbanísticas que pudiesen reducirlas. Por ejemplo, construyendo más zonas de sombra, más parques, una mejor ventilación, etc.
El propio estudio reconoce que ya existen acciones contra el calor en muchos países del mundo, pero también deja claro que estas parecen insuficientes y, sobre todo, que no están lo bastante coordinadas. Otro problema añadido es que, en los países menos favorecidos, como es el caso de África, no existen datos suficientes como para poder realizar iniciativas globales, por así llamarlas.
El trabajo conjunto debe ser fundamental
Así las cosas, los especialistas tienen claro que tomar medidas para poder mitigar las crecientes olas de calor veraniegas es algo fundamental si se quiere encarar el futuro con garantías. Y que para ello la tecnología puede jugar un papel clave. La IA puede proponer soluciones urbanas factibles en cuestión de minutos, pero claro, al final ella solo trabaja en la teoría, no en la práctica.
Para que sus planes llegaran a buen puerto, dicen Rei y Delina, es necesario que vayan acompañados de políticas que realmente quieran cambiar las cosas. De lo contrario, todo parece indicar que cada verano será más duro que el anterior, y que la vida lejos del aire acondicionado se volverá mucho más sofocante, en el mejor de los casos.
