Dan Houser, creador de la saga GTA: "La IA es como cuando alimentábamos a las vacas con vacas y contrajimos la enfermedad de las vacas locas"

La visión sobre la IA de este gran creador no es precisamente optimista y, según él, se está alimentando un sistema que podría acabar muy mal para todos.
Desconocido por muchos, Dan Houser ha sido uno de los cerebros detrás de Grand Theft Auto. Su estilo, su forma de entender las historias y su humor negro han ayudado a convertir la saga en toda una locura de masas.
Tras dejar Rockstar en 2020 y montar Absurd Ventures, se había mantenido más en la sombra. Pero con la publicación de su novela A Better Paradise ha regresado y vuelve a protagonizar titulares, esta vez para hablar de un tema que lo tiene especialmente molesto: el camino que está tomando la inteligencia artificial.
En una entrevista reciente, este ha comparado la evolución de los modelos de IA con la enfermedad de las vacas locas. En pocas palabras, si los modelos empiezan a entrenarse con contenido creado por ellos mismos, se está entrando en un ciclo donde todo se acaba perdiendo. Y esto, para él, es tan solo el principio del fin.
En concreto, considera que algunos de los grandes defensores de la IA hablan como si fueran ellos quienes debieran decidir cómo debe ser la creatividad del futuro.
"Algunas de estas personas que intentan definir el futuro de la humanidad, la creatividad o lo que sea, usando IA, no son las personas más humanas ni creativas”, comenta. "Así que, en cierto modo, dicen que somos mejores humanos que ustedes. Y obviamente no es cierto".
"Esa es otra de las cosas que intentamos captar: que la humanidad está siendo arrastrada en una dirección por cierto grupo de personas que tal vez no sean seres humanos completamente desarrollados", añade.
La IA está chocando con los derechos de autor y dando pie a todo tipo de demandas
Disney, Universal y otras compañías llevan meses intentando parar por todos los medios el uso no autorizado de sus personajes e imágenes en modelos generativos. Por otro lado, muchas empresas tecnológicas siguen pisando el acelerador, ignorando cualquier advertencia, sin mirar atrás.
Este es el gran punto que le preocupa a Hauser. Este sabe lo que cuesta sacar a flote un proyecto y entiende que la creatividad no es un botón que se encienda como por arte de magia.
De ahí que considere que la IA podría acabar con estos puestos. Considera, y ciertamente no se equivoca, que "las máquinas lo harán mejor y más barato".
Lo peor es que parece que la propia industria se está sometiendo a algo que no puede frenar. En su opinión, la IA comienza a ocupar un papel demasiado extenso dentro de este sector. Mientras algunos lo ven como un avance o un paso más al que hay que adaptarse, parece que Hauser no lo tiene tan claro.
"No veo cómo va a mejorar la información. Ya se están quedando sin datos. Realizará algunas tareas de forma brillante, pero no todas. Se convertirá en una especie de reflejo de sí misma", comenta.
"Internet se está pudriendo y podría morir en tan solo 3 años"
Esto es algo con lo que coinciden los expertos desde hace ya bastante tiempo y no solo hablamos del campo de la creación de entretenimiento.
Sam Altman, CEO de OpenAI, la empresa tras el famoso ChatGPT, ha reconocido algo que antes muchos veían como una teoría de conspiración: la llamada teoría de la internet muerta podría estar pasando de ser solo una idea loca a una realidad.
Este coincide con Hauser y básicamente dice que gran parte del contenido que se consume en internet ya no está creado por personas reales, sino por bots y sistemas de inteligencia artificial que generan textos, imágenes y vídeos de forma automática. De forma simple, ya hay una inmensa cantidad de artículos, posts y hasta comentarios en redes sociales que no la hacen humanos, sino máquinas.
De esta forma, la línea entre lo verdadero y lo falso se vuelve tan difusa que se hace casi imposible confiar en lo que ves o lees.
Los investigadores hablan incluso de un “envilecimiento del cerebro digital”, porque esta enorme cantidad de contenido falso o creado para ser viral hace que los sistemas de inteligencia artificial que se entrenan con ellos también empeoren en capacidad, precisión y hasta en sentido común.
Es la pescadilla que se muerde la cola y la IA comienza a olvidar el pensamiento profundo y original porque aprende de información cada vez más pobre.



