La IA está volviendo locos a estudiantes y bibliotecarios: se inventa citas en revistas que no existen

Cada vez más especialistas advierten que herramientas como ChatGPT siempre quieren complacer a los usuarios. Si algo no es real, simplemente se lo inventan.
Cada vez son más los expertos -y no expertos, gente normal- que denuncian en qué se está convirtiendo Internet. Se quejan de lo que ya se conoce como "AI slop" o "basura de IA". Es decir, contenidos creados con ChatGPT y herramientas similares que muchas veces aportan poco o nada. El tema, sin embargo, se ha trasladado ahora a un lugar inesperado: las bibliotecas.
¿Y qué tienen que ver las bibliotecas de toda la vida con la inteligencia artificial? Pues porque, según parece, muchos son los estudiantes y lectores en general que acuden a ellas para pedir algunos trabajos recomendados por la IA. El problema está en que esas revistas, libros o artículos no existen ni lo han escrito nunca. Jamás fueron publicados.
La IA trae de cabeza a estudiantes y bibliotecas
No es ningún secreto que cada día más gente utiliza la inteligencia artificial en su rutina cotidiana. Eso, por supuesto, incluye a los estudiantes. Más allá de lo ético o no que esto resulta (allá cada cual), recientemente ha surgido un fenómeno curioso: la invención de referencias a referencias académicas, artículos especializados y revistas que simplemente no existen.
Por supuesto, no es la primera vez que se trata el tema de las alucinaciones de la IA. Todos los chatbots como ChatGPT, Claude, Grok y demás se confunden cada dos por tres, aportando información equivocada. Pues bien, varias bibliotecas ya han denunciado lo que cada día es más frecuente: que la gente, sobre todo los estudiantes, acude a buscar publicaciones inventadas.
Bibliotecarios de centros como la Library of Virginia y organizaciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja han observado un incremento notable en las solicitudes de documentos que jamás se publicaron. En algunos casos, estas peticiones representan ya un porcentaje considerable de las consultas que reciben cada semana.
El problema aquí es doble, razonan los expertos. Primero, el tiempo que los empleados de las bibliotecas y los usuarios pierden en búsquedas inútiles. Pero sobre todo existe una pregunta que conviene formularse: si las referencias son así de poco precisas, ¿cómo será la información que muchos estudiantes están sacando cada día de la inteligencia artificial?
Una revista estupenda, pero que nunca existió
La cuestión, según parece, pasa porque la IA siempre quiere dar la razón al usuario, y que así este permanezca más tiempo conectado. Si alguien le solicita "cinco estudios sobre bioterrorismo publicados en revistas médicas europeas" lo más probable es que se lo dé. Que todos sean reales ya es otra historia. Si no los encuentra, se los inventa.
Los expertos señalan que los trabajos son completamente verosímiles: nombres de autores, títulos convincentes, año de publicación, resúmenes o incluso citas. De ahí que mucha gente termine en una biblioteca preguntando acerca de ello. Como anécdota puede ser gracioso; como tendencia, un tanto preocupante.