JPEG, el formato de imagen más popular de la historia, podría desaparecer muy pronto

Generado con IA

Durante más de tres décadas, JPEG ha sido el estándar en imágenes, ofreciendo un buen equilibrio entre tamaño y calidad. Sin embargo, han surgido nuevos formatos de imagen que ofrecen soluciones más avanzadas y eficientes.

Hoy en día, en internet puedes encontrarte con una gran variedad de formatos de imagen, como el PNG, el WebP, el GIF o el BMP. Sin embargo, el formato más visto y utilizado en fotografías y contenidos digitales es el JPEG, también conocido como JPG

Fue lanzado a principios de los años 90 y se diseñó con una característica fundamental que lo hizo muy popular: la compresión con pérdida. Esta tecnología permite reducir el tamaño de los archivos al eliminar información de la imagen que, en teoría, el ojo humano no percibe. 

Gracias a esto, el JPEG ocupa mucho menos espacio que otros formatos sin compresión, algo que resultaba esencial en los primeros días de internet, cuando el ancho de banda y el espacio de almacenamiento eran limitados. 

Pero a pesar de sus ventajas, tiene limitaciones, como lo es la calidad de la imagen. A medida que se incrementa la compresión, aparecen artefactos visuales, pequeños bloques pixelados que se muestran especialmente en áreas con detalles finos o gradientes suaves. 

Esto significa que cuanto más se reduce el tamaño de un archivo, más se nota la pérdida de calidad, lo que puede arruinar una imagen que se quiera mantener nítida y detallada. Esta es una de las razones principales por las que, después de más de 30 años, el JPEG podría llegar a su fin.

El formato de imagen destinado a reemplazar al JPEG

En la actualidad, existen formatos de imagen más eficientes y capaces de preservar la calidad visual sin aumentar demasiado el tamaño del archivo. Entre ellos, destacan AVIF y JPEG XL, dos formatos que están llamados a reemplazar al JPEG en un futuro próximo

AVIF es un formato desarrollado Alliance for Open Media con el respaldo de Google, diseñado para ser compatible con los navegadores basados en Chromium, como Chrome y Microsoft Edge, lo cual le da una gran ventaja en términos de aceptación y visibilidad en la web. 

Permite una compresión de imagen altamente eficiente sin pérdida significativa de calidad, lo que significa que puedes obtener imágenes de alta resolución y con una buena reproducción de color en archivos mucho más pequeños que los JPEG.

Por otro lado, JPEG XL se presenta como el sucesor lógico del JPEG, ya que mantiene una estructura de archivo compatible, pero con mejoras considerables en la compresión y la calidad de imagen. Se puede reducir su tamaño sin preocuparse por la pixelación. 

Además, es capaz de manejar resoluciones mucho más altas y admite una mayor profundidad de color, lo cual lo convierte en un formato más versátil y preparado para el futuro. Sin embargo, aunque técnicamente superior, JPEG XL no cuenta con el mismo apoyo en navegadores que AVIF. 

¿Por qué estos nuevos formatos son mejores? Porque utilizan algoritmos de compresión más modernos, que permiten reducir el tamaño de las imágenes sin perder calidad. Esto se traduce en un ahorro de almacenamiento y un menor consumo de datos al cargar imágenes en internet.

Si bien JPEG ha sido, y sigue siendo, el formato de imagen más popular de la historia, es posible que en los próximos años veamos cómo empieza a ser desplazado por alternativas más modernas que se adaptan mejor a las demandas actuales de calidad en la web.

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