Karen Hao, la periodista más crítica con Sam Altman, lo cuenta todo: "La idea de crear una única tecnología que pueda beneficiar a toda la humanidad siempre fue una ficción"

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En su libro Empire of AI, Hao describe a Altman y OpenAI como una mezcla de ambición sin control, secretismo y explotación, a la que hay que poner fin.

Karen Hao, desconocida por muchos, es actualmente considerada como una de las periodistas tecnológicas más virales del momento, y resulta que ha pasado años investigando a Sam Altman, el hombre detrás de OpenAI y ChatGPT.

El resultado de su trabajo, que ya puedes imaginar por dónde van los tiros, tira por tierra esa figura de gran empresario y casi considerado como un dios en lo que a inteligencia artificial se refiere. 

En concreto, afirma que Altman no solo es el malo de la película si se habla de esta tecnología, sino que sería un peligro si termina coronándose y posicionándose en lo más alto de esta carrera.

Contextualizando, Sam Altman, a sus 40 años, es uno de los personajes más poderosos y polémicos del mundo tech. Dirige OpenAI, la empresa que revolucionó la IA con ChatGPT, y su vida desconocida por muchos, parece casi una película plagada solo de éxitos.

En una entrevista en exclusiva para El Orden Mundial ha vuelto a opinar, criticar y contar la realidad para que todo el mundo sepa la verdadPara ella, la carrera por la IA no es solo innovación, es una lucha por el control, el relato y los recursos. Y en esa carrera, unas pocas empresas juegan con mucha ventaja.

Sam Altman, CEO de OpenAI, aparece en el libro como una figura central de este nuevo orden. No como un villano de película, sino como la cara visible de una forma de pensar reconocida en Silicon Valley: la creencia de que una sola tecnología, creada por una élite, puede y debe decidir el futuro de todos. 

Para Karen Hao, la gran promesa de la IA empieza a hacer aguas

Una de las ideas más repetidas de Hao es que la llamada IA general, esa que supuestamente beneficiará a toda la humanidad, es una ficción que les viene de perlas a todos ellos. Útil para atraer inversión, talento y apoyo político. Pero poco realista.

Según la periodista, si de verdad se quisiera crear una IA útil para todos, el camino sería otro: modelos pequeños, locales, diseñados con y para las comunidades que los usan. No sistemas gigantescos controlados por una sola empresa privada con intereses que ya todos conocemos.

"Esta concepción de OpenAI de una IA que beneficie a toda la humanidad ha sido esencialmente una herramienta para consolidar su poder", comenta en la entrevista.

Para Hao, todo lo que está sucediendo ahora le recuerda demasiado al pasado, en concreto a los imperios coloniales: extracción de recursos, mano de obra barata, control del discurso y una supuesta misión humanista como justificación.

"Está el aspecto ideológico, centrado en la creencia de que dependiendo de quién llegue primero a la meta de la IA general, terminaremos en el cielo o el infierno. Al considerarse a sí mismos como el 'imperio bueno, pueden imponer la idea que solo están tratando de llevar a cabo una misión civilizadora para traer progreso y modernidad a la humanidad', comenta la periodista.

Sostiene que hoy empresas como OpenAI, Google o Meta tienen más poder real que muchos Estados. Influyen en leyes, presionan a gobiernos y amenazan con retirarse de mercados si no les va el viento de cara

La periodista advierte además de una burbuja financiera enorme alrededor de la IA. Promesas exageradas, expectativas que están lejos de la realidad y modelos que no funcionan igual fuera del inglés o de contextos muy concretos. Si esa burbuja estalla, los efectos podrían sentirse en toda la economía global.

Karen Hao propone varias soluciones para acabar con todo este drama

Cree que el futuro de una IA más justa pasa por modelos abiertos, locales y sostenibles, desarrollados con financiación pública y supervisados de forma muy concreta.

Karen Hao considera que la humanidad está en un punto de inflexión. La imagen de estos CEO tecnológicos multimillonarios como salvadores empieza a caerse por su propio peso. Para ella esto es una gran noticia.

"Me encantaría ver un futuro en el que el desarrollo de la IA no provenga de imperios extremadamente poderosos que proyectan un único modelo a todos los rincones del mundo. Por contra, debería existir una colección de muchos tipos diferentes de IA especializados y localizados que surjan de las propias comunidades", finaliza la entrevista.