Steve Jobs y su prueba del ascensor con la que atemorizaba a los empleados: mejor no cruzarse con él

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El cofundador de Apple tenía costumbres muy peculiares, una de ellas pasaba por poner a prueba a sus empleados... cuando se cruzaban con él en un ascensor. 

Steve Jobs era un genio para muchos, y ahí está el legado de su trabajo en Apple para atestiguarlo. Sin embargo, con el paso del tiempo no todas las anécdotas que giran alrededor de su persona son igual de positivas. En realidad, se trataba de un jefe exigente, hasta el punto de que algo tan sencillo y cotidiano como encontrarse por él en un ascensor podía terminar en drama.

Eso al menos es lo que aseguran muchos de los trabajadores que en su día compartieron oficinas con él. Incluso hoy en día, tantos años transcurridos desde su fallecimiento, continúan apareciendo confesiones que ayudan a hacerse una idea del grado de intransigencia que podía llegar a tener. ¿Dónde puede llegar a terminar la genialidad y comenzar la excentricidad? 

Steve Jobs atemorizaba a los empleados cuando se cruzaban con él

Seguramente cualquier empleado que se encuentre con su jefe en un ascensor puede sentirse incómodo. Tener miedo a decir algo inapropiado o dar una imagen poco adecuada por la razón que sea. Sobre todo si no se tiene mucho trato cotidiano con el mandamás de la empresa. No obstante, en el caso de Steve Jobs, estas situaciones resultaban realmente peligrosas.

Esta historia ha sido confirmada por varios ex empleados de Apple, entre ellos Michael Dhuey, ingeniero clave en el desarrollo del Macintosh II y el iPod original. Según Dhuey, muchos trabajadores evitaban compartir el ascensor con Steve Jobs porque sabían que él hacía preguntas directas sobre su trabajo y esperaba respuestas contundentes que agradaran al fundador de Apple. 

¿Y qué ocurría cuando las contestaciones no eran las adecuadas? Pues, según Dhuey, si eso sucedía, uno podía incluso llegar a perder el trabajo. Si el empleado no lograba impresionarlo con su respuesta en ese breve trayecto, las consecuencias negativas podían variar, dependiendo de cada caso, desde recibir una fuerte reprimenda hasta incluso ser despedido, sin más.

Como es natural, esta situación terminó por afectar a los empleados de Apple, que no dudaron en desarrollar sus propias estratégicas, por si se encontraban ante semejante "prueba del ascensor de Steve Jobs". Por ejemplo, algunos de ellos ensayaban respuestas para estar preparados en caso de toparse con él. Aunque pueda sonar exagerado, los comentarios de muchos trabajadores parecen demostrar que no lo es.

Apple no era una empresa para cualquiera

Estas experiencias de ascensor demuestran, en cualquier caso, que Steve Jobs no se andaba con chiquitas cuando se trataba de trabajo (que, en su caso, era prácticamente siempre). No toleraba mediocridad ni respuestas vagas. Quienes lograban impresionarlo podían recibir su apoyo y oportunidades para proyectos clave, pero aquellos que no convencían corrían el riesgo de ser apartados.

Además, no es la primera vez que surgen voces críticas en torno a la forma de comportarse con los demás de Steve Jobs. Se ha hablado mucho de que se trataba de un auténtico maniático de la puntualidad, o incluso se ha puesto en tela de juicio su higiene personal. En sus comienzos, al menos, no faltaban quienes no querían trabajar con él precisamente por su olor corporal

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