Así es la estafa del supermercado que preocupa a los expertos: puedes perder cientos de euros en un segundo

Unas vez más, los ciberdelincuentes dan un mal uso a la tecnología: pueden clonar tu tarjeta bancaria sin que te des cuenta, y luego robarte casi a placer. 

Quien más y quien menos, todo el mundo se pasa alguna vez por el supermercado. Al fin y al cabo se trata de uno de los lugares más frecuentados por cualquiera, incluso hoy en día, cuando las compras por Internet se han vuelto cada vez más populares. Pero aunque parezcan sitios inofensivos, también pueden suponer una amenaza en ocasiones. Una en forma de estafa.

Por lo general, cualquiera podría pensar que resulta mucho más peligroso comprar a través de la red en persona. No obstante, esta deducción no siempre resulta correcta. Los expertos ya se han hecho eco de una nueva estafa que puede dejar a cualquiera con varios cientos de euros menos en su cuenta, y sin que se dé cuenta de qué ha sucedido. Te contamos en qué consiste. 

La estafa del supermercado, ¡cuidado al pagar con la tarjeta del banco!

La escena es lo más normal que existe: haces la compra en cualquier supermercado (por lo general uno cercano a casa), vas a la caja de turno y pagas con tarjeta. ¿El problema? Que esta rutina tan común que todo el mundo ha realizado alguna vez, puede ser un riesgo para tu cuenta bancaria. Al menos así lo han manifestado varios medios europeos, alertas ante una nueva estafa. 

Es lo que ya se viene conociendo, también en España, como "el timo de la tarjeta blanca". Además, su principal problema es que, a diferencia de la mayoría de fraudes de este tipo, aquí la víctima no tiene también su parte de culpa. Es decir, que no depende tanto de que te engañen, sino que más bien toda la operación se suele llevar a cabo sin que sospeches lo más mínimo. 

La estafa funciona mediante unos dispositivos llamados skimmers y que, en un idioma común y corriente, podrían definirse como "clonadores de tarjetas". Sí, similares a los que también se utilizan en cajeros automáticos. Bueno, pues estos ingenios tecnológicos se colocan disimuladamente en los datáfonos de los supermercados y copian en segundos cualquier tarjeta bancaria. 

Una vez tienen toda la información que necesitan de la tarjeta (número, fecha de caducidad, etcétera), los ciberdelincuentes proceden a hacer aquello de lo que toma nombre la estafa: una tarjeta blanca. O lo que viene a ser lo mismo: una réplica de la tarjeta original que pasan a poder utilizar en cualquier parte, por lo general un sitio diferente al supermercado en cuestión, claro. 

La mejor forma de evitar la estafa

Aunque este fimo es más complicado de detectar que otras muchas estafas, lo mejor que se puede hacer para intentar no caer en la trampa comienza por no perder la tarjeta bancaria de vista ni un segundo. No es una garantía del cien por cien, pero seguro que puede ayudar. 

Además, también conviene vigilar siempre los movimientos bancarios. Y sobre todo recuerda: si alguien clona tu tarjeta, lo más probable es que no haga una gran compra, sino muchas pequeñas, para que así el fraude pase desapercibido durante más tiempo a ojos de la víctima. 

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