El experto en ciberseguridad José Maldonado recomienda esta alternativa a Android oficial para reducir el rastreo en el móvil

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
GrapheneOS sustituye el Android de fábrica por una versión sin servicios de Google en segundo plano, y el especialista explica en LinkedIn a quién le compensa dar el paso.
Un teléfono con Android envía información sobre su dueño de forma constante, y el redactor especializado en ciberseguridad y tecnología blockchain José Maldonado ha recordado en una publicación en LinkedIn, que existe una alternativa desde hace más de una década. Esta alternativa se llama GrapheneOS y es un sistema operativo de código abierto que reemplaza el Android original de los teléfonos Pixel de Google y tiene como principal ventaja, para nuestra seguridad, que elimina cualquier servicio del fabricante que funcione en segundo plano.
GrapheneOS nació en 2014 con el nombre de CopperheadOS pero no fue hasta 2019 cuando adoptó su denominación actual. Según Maldonado, convierte el móvil en un dispositivo sin rastreo gracias a que tiene unos permisos muy restrictivos por defecto, con protecciones adicionales de memoria y de red y un calendario de actualizaciones serio. Está destinado principalmente a periodistas, activistas y profesionales que no pueden permitirse una filtración, y rechaza la idea de que sea un capricho de desconfiados al definirlo como un sistema con el que se puede trabajar a diario.
La limitación más llamativa es que solo se instala en los Pixel, y el especialista explica que el motivo es porque esos teléfonos incorporan hardware de seguridad específico, arranque verificado y actualizaciones de firmware durante años, condiciones que permite un nivel de protección inalcanzable en móviles baratos que el fabricante deja de actualizar a los pocos meses de ponerlos a la venta.
Los móviles que admiten GrapheneOS
La documentación oficial del proyecto informa en detalle de los requisitos, GrapheneOS da soporte a 22 modelos, desde el Pixel 6 hasta el Pixel 10a, y considera que la protección completa, con etiquetado de memoria y límites a los intentos de desbloqueo en el chip de seguridad, se cumple a partir del Pixel 8. Esos terminales reciben un mínimo de siete años de actualizaciones desde su lanzamiento, de modo que un Pixel 8 estará cubierto hasta octubre de 2030 y un Pixel 10a hasta marzo de 2033. La instalación se hace desde el navegador con un instalador web oficial, sin herramientas adicionales, y el cargador de arranque debe volver a bloquearse al terminar, un paso que borra todos los datos del teléfono, por lo que conviene hacerlo antes de configurar nada.
Maldonado reconoce un inconveniente: algunas aplicaciones que dependen mucho de la infraestructura de Google dan problemas, y la primera jornada con el sistema exige paciencia. El proyecto no incluye las aplicaciones de Google de serie, pero permite instalarlas como programas normales, sin privilegios sobre el sistema, de forma que el usuario decide qué otras apps pueden comunicarse con ellas. Para las tareas habituales, llamadas, mensajería, navegación o banca por web, el especialista asegura que el teléfono responde como cualquier otro móvil actual.
Su mensaje de fondo tiene que ver con la elección. En su opinión, Google y Apple ofrecen comodidad a cambio de datos personales, desde las fotos y la ubicación hasta los contactos o las horas de sueño, y cada persona debe valorar si ese intercambio le compensa, siempre que la elección sea consciente y no la configuración que viene de fábrica.
El propio Maldonado matiza que este grado de protección no es necesario para todos. Para la mayoría de usuarios dice que basta con mantener el móvil actualizado, apoyarse en un gestor de contraseñas y mirar con recelo las aplicaciones gratuitas que se financian con los datos de quien las instala. GrapheneOS cobra sentido cuando el riesgo aumenta, como ocurre con periodistas, activistas o directivos. Como primer paso, propone un ejercicio sencillo: revisar los permisos concedidos a las diez aplicaciones más usadas y retirar todos los que no sean imprescindibles.

