Experto en seguridad desvela la función oculta del iPhone para espiar conversaciones: "Lo deja en la mesa y se va"

Pau Garcia-Milà en TikTok/Montaje

El iPhone tiene una característica que capta y envía todo el sonido ambiente directamente a los AirPods, lo que significa que alguien puede escuchar todo lo que dices sin que lo notes.

El experto en seguridad Pau Garcia-Milà ha utilizado su cuenta de TikTok para lanzar una advertencia inquietante: alguien puede dejar su iPhone bloqueado sobre la mesa, salir con los AirPods puestos… y aun así el teléfono seguirá escuchando todo lo que se dice, sin que nadie se dé cuenta.

Cabe señalar que no habrá alertas, luces ni ningún indicio visible en la pantalla. Solo un móvil aparentemente en reposo, pero que, en realidad, funciona como un micrófono activo, espiando conversaciones y captando todo el audio que le rodea.

Y no, no hablamos de una app espía, sino de una función que viene activada por defecto en iOS, diseñada para mejorar la accesibilidad de personas con dificultades auditivas. Pero, como suele ocurrir, el verdadero problema no está en la herramienta, sino en el uso indebido que se puede hacer de ella.

"Escucha en directo", la función que podría poner en riesgo tu privacidad

Se llama Escucha en directo, aunque también puedes encontrarla bajo el nombre Live Listen si tu dispositivo está en inglés. Forma parte del menú de accesibilidad de iOS, y su finalidad es facilitar que una persona con dificultades auditivas escuche mejor su entorno. 

Lo que hace esta función es sencillo: el iPhone actúa como micrófono y transmite el audio captado en tiempo real a unos AirPods conectados. Sin embargo, el problema es que no necesitas tener el móvil en la mano ni desbloqueado para que funcione. 

Una vez activada, puedes dejar el móvil sobre cualquier superficie, como una mesa en un restaurante, y retirarte tranquilamente con tus auriculares puestos. Desde otra sala, un pasillo o incluso desde el baño, seguirás escuchando todo lo que se diga a su alrededor, con una calidad sorprendentemente nítida.

Y desde fuera, nadie lo sospechará, puesto que la pantalla permanece apagada, es decir, el teléfono parece bloqueado… pero está grabando el ambiente y transmitiendo el sonido sin que nadie alrededor se dé cuenta del peligro que está en sus narices. 

Por supuesto, esta función plantea un serio dilema sobre tu privacidad. En una reunión de trabajo, una cena o una conversación confidencial, cualquiera podría estar escuchando sin que lo notes. Basta con que deje el móvil sobre la mesa y se aleje fingiendo ir al lavabo. Si lleva los AirPods puestos, está escuchándolo todo.

En la práctica, se convierte en una herramienta de espionaje y al alcance de cualquier usuario de iPhone. No hace falta conocimientos técnicos, ni instalar apps sospechosas. Solo activar una opción del sistema que, aunque está diseñada con buenas intenciones, permite usos mucho más cuestionables.

Y en un momento en el que la privacidad ya está lo bastante comprometida por asistentes virtuales, cámaras conectadas, así como aplicaciones invasivas, este tipo de funciones mal utilizadas pueden suponer un paso más hacia una vigilancia no consentida en el día a día de muchas personas.

Cómo puedes protegerte sin caer en la paranoia

No se trata de mirar con desconfianza a todo el que lleve un iPhone y sus AirPods, pero sí de tener conciencia de lo que es técnicamente posible, pero sobre todo tomar precauciones mínimas cuando la situación lo requiera.

Si estás en una conversación y alguien deja su iPhone sobre la mesa y se aleja con los auriculares puestos, puedes plantearte pedir que se active el modo avión en todos los dispositivos. Es una medida sencilla y legítima cuando se maneja información delicada.

Evitar hablar de asuntos personales en lugares públicos o en presencia de teléfonos ajenos sin supervisión también es una forma prudente de cuidarte. Porque los dispositivos de hoy pueden ser más discretos que nunca, pero también más capaces.

¿Por qué Apple no limita esta función? La respuesta está en la razón de ser una herramienta diseñada para la accesibilidad. La compañía ha invertido mucho en ofrecer soluciones reales a personas con discapacidad auditiva, y limitar esta función afectaría a quienes realmente la necesitan

El problema no está en la función, sino en la falta de educación digital que permita entender hasta dónde llegan las posibilidades de los dispositivos actuales.

Y aquí entra en juego una reflexión más amplia, donde muchas tecnologías son útiles, pero es el uso que hacemos de ellas lo que marca la diferencia. Si no hay reglas claras ni una comprensión general de cómo funcionan, herramientas así pueden convertirse en armas espía peligrosas.

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