La generación Z no es inmune a las estafas de Internet: la mitad de los jóvenes están en peligro, según un estudio

Una encuesta pone de manifiesto que son precisamente quienes más utilizan los teléfonos móviles y los dispositivos electrónicos los más amenazados en la red.

Cada día surgen nuevas amenazas y estafas a través de Internet. En muchos sentidos, suele pensarse que es la gente que ya tiene una edad la más vulnerable, por razones obvias: un mayor desconocimiento en el uso de la tecnología. Sin embargo, y como suele suceder en estos casos, los datos apuntan en otra dirección contraria a lo que podría sugerir la pura lógica. 

Según revela un estudio, la generación Z también es vulnerable de sufrir los riesgos que se esconden en la red. De hecho, la mitad de los jóvenes podrían encontrarse en peligro. El motivo es también bastante razonable: es verdad que se manejan mejor con los móviles o el ordenador, pero precisamente el exceso de confianza frente a los ciberdelincuentes es su mayor problema cotidiano. 

La generación Z corre peligro

Por regla general, se da por hecho que aquellos chavales que forman parte de la generación Z se manejan como pez en el agua con la tecnología. Muy célebre es la frase que "los chicos de hoy ya nacen con un teléfono móvil debajo del brazo". No obstante, en ocasiones este pensamiento puede ser erróneo. Y no solo porque a veces no sepan usar ni tan siquiera una impresora o un teclado.

El dato lo ha dado una encuesta llevada a cabo entre jóvenes con una edad comprendida entre los 18 y 29 años. El fin de la misma era poner a prueba a quienes formar parte de la generación Z preguntándolos sobre temas de seguridad en Internet. Pues bien, los resultados no son para nada tranquilizadores: en total, un 57% de los mismos no tienen conocimientos al respecto. 

Al parecer, el principal problema es que la gente de menor edad tiende a no prestar demasiada atención a las recomendaciones que llevan a cabo los expertos. Por ejemplo, a la hora de facilitar sus datos con despreocupación. Algo que los estafadores suelen poner en práctica para luego llevar a cabo sus timos y engaños, suplantando identidades o accediendo a datos bancarios. 

De hecho, llama la atención que las personas maduras, en concreto aquellas que ya pasan los 65 años de edad, suelen tener menos problemas de este tipo, porque su conducta es precisamente la contraria: sí son mucho más reacios a la hora de ofrecer datos o mostrar información privada de cualquier manera. Y gran parte de la culpa, parece, podría estar en las redes sociales.

Los riesgos que sufren los jóvenes

Una de las explicaciones que los expertos dan a este fenómeno, aparentemente contradictorio, radica en que, al contrario que sus mayores, los miembros de la generación Z están más que acostumbrados a ser indiscretos (llamémoslo así) en plataformas como TikTok, Facebook o Instagram.

O dicho de otra forma: puesto que suelen compartir sin problemas fotos, opiniones y todo tipo de publicaciones (también por WhatsApp, en no pocas ocasiones), son menos dados a asumir los riesgos que este tipo de conductas generan. Una práctica que, antes o después, puede terminar por dar un disgusto a cualquiera, sin importar su edad. 

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: