Hace 10 años robó 120.000 Bitcoins, hoy es un hacker nuevo: "Mis habilidades detendrán el próximo hackeo multimillonario"

Ilya Lichtenstein
Ilya Lichtensteinm un ciberdelincuente arrepentidoIlya Lichtenstein / LinkedIn

A veces, tocar fondo es la mejor forma de redimirse, como le ha ocurrido a un hacker que pasó varios años en la cárcel.

La función de la cárcel es rehabilitar, y aunque no siempre lo consigue, ha sido así en el caso de Ilya Lichtenstein, un conocido hacker que en 2016 robó 120.000 bitcoins. Hoy valen unos 9.104 millones de euros. Una década después, es un hacker de sombrero blanco que busca trabajo en una empresa de seguridad.

Ilya Lichtenstein se confiesa en LinkedIn, pide perdón, y explica qué le llevó a robar 120.000 bitcoins a la plataforma de intercambio de criptos Bitfinex.

“Hace diez años, decidí que hackearía el exchange de criptomonedas más grande del mundo. Fue una idea terrible. Fue lo peor que he hecho en mi vida. Trastocó mi existencia, la de mis seres queridos y afectó a miles de usuarios del intercambio. Sé que decepcioné a mucha gente que creyó en mí y abusé de mis talentos. Pero en ese momento parecía una buena idea”.

La historia de un ciberdelincuente redimido

En 2016, Ilya Lichtenstein había fundado una startup, pero tras cinco años de noches en vela, sin fines de semana, la empresa no despegaba. Agobiado por las deudas y la responsabilidad, cayó en la tentación: “Al diablo, ¿por qué no gano dinero fácil?”

Explica su descenso a los infiernos: “Empecé a investigar la infraestructura del exchange que iba a hackear. Mapeé su red y analicé su arquitectura. No pasó mucho tiempo antes de que viera la manera de entrar. Una serie de vulnerabilidades, cada una aparentemente insignificante, un pequeño agujero de seguridad fácilmente pasado por alto por un desarrollador que se apresuraba por cumplir con una fecha límite. Si se encadenaran juntos, serían devastadores”.

Para Ilya, hackear es como resolver un puzzle matemático. Tenía las piezas, y sabía cómo encajarlas. “En una cálida noche de agosto en San Francisco, presioné el botón, ejecuté una serie de scripts cuidadosamente diseñados e inicié la transacción. Había transferido 119.700 Bitcoin a mi propia billetera”. El mayor robo de bitcoin de la historia.

Pero ser multimillonario con el dinero de otros no da la felicidad, si tienes algo de conciencia. “Poco después, me di cuenta de que el dinero no me importaba. No me interesaba vivir a lo grande ni gastar en lujos. Siempre me han motivado los retos técnicos más que la riqueza material”.

Puede que la blockchain sea anónima, pero se puede rastrear. Ilya Lichtenstein fue detenido en 2022, y condenado a cinco años de prisión en una de las cárceles más duras de Estados Unidos: “Ir a prisión, siendo un tipo flacucho y nerd, fue un shock, pero también una llamada de atención. Lo vi como una señal de que tenía que cambiar mi vida”.

Se declaró culpable, y aceptó colaborar con el gobierno. Ayudó a recuperar todos los bitcoins que había robado, e incluso ayudó a los agentes federales en varios casos de criptomonedas.

Otro caso como el de Kevin Mitnick

“Cuando era un hacker de sombrero negro, era solitario y paranoico. Trabajar con los buenos, formar parte de un equipo que resolvía un problema mayor, me hacía sentir sorprendentemente bien. Me di cuenta de que podía usar mis habilidades técnicas para marcar la diferencia”.

Tras cuatro años en prisión, a sus 38 años, cumplirá el resto de la condena bajo arresto domiciliario.

“Ahora comienza el verdadero reto de recuperar la confianza de la comunidad. Quiero trabajar en ciberseguridad. Pienso como un adversario. He sido un adversario. Ahora puedo usar esas mismas habilidades para detener el próximo hackeo multimillonario”.

Los casos de hackers redimidos son abundantes, y muchos se han convertido en respetados expertos en seguridad, como ocurrió con el famoso Kevin Mitnick.

Ahora lo único que Ilya Lichtenstein busca es un empleo en donde pocos le superan: “Si estás trabajando en una startup apasionante en el ámbito de la ciberseguridad, hablemos”.