John McAfee, pionero de los antivirus: "Nuestros teléfonos móviles se han convertido en el mayor espía del planeta"

John McAfee advirtió hace años sobre los riesgos de privacidad de los móviles. Sus declaraciones cobran fuerza en plena era de la IA y la recopilación masiva de datos.
No cabe duda de que los móviles se han convertido en una herramienta imprescindible para trabajar, comunicarse o entretenerse. Pero la enorme cantidad de información que recopilan ha abierto un debate sobre la privacidad.
Mucho antes de que la inteligencia artificial y los algoritmos fueran noticia, uno de los pioneros de la ciberseguridad ya alertaba sobre este fenómeno y sus peligros.
En 2014, durante el DEF CON 22, una de las conferencias de seguridad informática más importantes del mundo celebrada en Las Vegas, John McAfee advirtió que los móviles estaban acumulando una capacidad de vigilancia sin precedentes.
Para el fundador del conocido antivirus que lleva su apellido, el problema no residía únicamente en los ciberdelincuentes, sino en la enorme cantidad de datos personales que los propios usuarios entregaban cada día a través de las apps.
Más de una década después, muchas de aquellas declaraciones siguen vigentes en un entorno donde los móviles están conectados de forma permanente y donde los datos se han convertido en uno de los activos más valiosos de la economía digital.
Cómo los teléfonos recopilan información de los usuarios

Cuando John McAfee tomó la palabra en DEF CON 22, el ecosistema móvil ya estaba creciendo a gran velocidad. Millones de personas utilizaban smartphones para navegar por internet, acceder a redes sociales, consultar mapas o realizar compras.
Sin embargo, según el empresario estadounidense, pocas eran plenamente conscientes de la cantidad de información que estaban generando. Por ello, su principal preocupación se centraba en las aplicaciones móviles.
Y es que muchas de ellas solicitaban acceso a recursos del dispositivo que iban mucho más allá de su función principal. Una app para compartir fotos podía solicitar acceso a la ubicación, mientras que una app de entretenimiento podía recopilar información sobre hábitos de uso, contactos o actividad en línea.
Para McAfee, esta acumulación constante de datos convertía al teléfono en una herramienta para espiar permanentemente, capaz de registrar buena parte de la vida cotidiana de una persona.
Pero en la actualidad, la capacidad de recopilación de datos de un smartphone moderno es muy superior a la que existía cuando aparecieron los primeros teléfonos móviles.
Ahora, estos dispositivos incorporan sistemas de geolocalización, cámaras, micrófonos, acelerómetros, sensores de movimiento, conexiones inalámbricas y acceso continuo a internet.
Cada uno de estos elementos genera información que puede ser utilizada para mejorar servicios, personalizar contenidos o analizar comportamientos. El problema señalado por McAfee es que el usuario rara vez conoce el alcance completo de esa recopilación.
Aunque muchas apps muestran avisos de privacidad y solicitan permisos, la mayoría de personas acepta las condiciones sin revisar en detalle qué datos se recopilan, cuánto tiempo se almacenan o con qué terceros pueden compartirse posteriormente.
En la práctica, una aplicación puede llegar a conocer dónde vive una persona, dónde trabaja, qué lugares visita con frecuencia, qué intereses tiene, pero también cómo utiliza su dispositivo a lo largo del día.
Es importante mencionar que la cuestión no es necesariamente que exista espionaje directo hacia las personas, sino que la suma de miles de pequeños datos permite construir perfiles digitales extraordinariamente precisos.
Una preocupación alimentada por su propia experiencia

Las advertencias de McAfee no surgieron únicamente de su experiencia profesional en ciberseguridad, ya que a lo largo de los años, el empresario sostuvo en numerosas ocasiones que había sido objeto de vigilancia, seguimiento y ciberataques.
Su vida estuvo marcada por conflictos con autoridades, por lo que esa situación reforzó su visión crítica sobre la privacidad en internet y sobre el creciente poder de las herramientas tecnológicas para rastrear la actividad de los ciudadanos.
Para él, la vigilancia no era una amenaza reservada a expertos en seguridad, ya que consideraba que cualquier usuario conectado a internet podía convertirse en una fuente permanente de información para empresas, anunciantes o gobiernos.
Uno de los aspectos más interesantes de las declaraciones de John McAfee es que el problema que denunciaba no puede resolverse simplemente instalando un antivirus.
Los antivirus fueron diseñados para detectar amenazas como virus, troyanos, programas espía, ransomware y otros tipos de malware. Su función consiste en identificar software malicioso que intenta comprometer un sistema sin autorización.
Sin embargo, gran parte de la recopilación de datos que preocupa a los expertos en privacidad no procede de programas maliciosos, sino que proviene de aplicaciones legítimas que funcionan exactamente como fueron diseñadas.
Muchas plataformas recopilan información porque esa es la base de sus modelos de negocio. Utilizan esos datos para personalizar servicios, mostrar publicidad dirigida o generar estadísticas de comportamiento. Desde un punto de vista técnico, no están infectadas ni realizan acciones consideradas malware.
Por ese motivo, un antivirus tiene un margen de actuación muy limitado. Bloquear completamente esos procesos supondría impedir el funcionamiento normal de numerosas aplicaciones que millones de personas utilizan cada día.
La privacidad y la seguridad informática son conceptos relacionados, pero no idénticos, por lo que un dispositivo puede estar protegido frente a virus y, al mismo tiempo, seguir generando enormes cantidades de información sobre su propietario.
Cabe señalar que cuando McAfee realizó aquellas declaraciones, el principal debate giraba alrededor de la recopilación de información, pero hoy la discusión es más amplia.
Y es que tecnologías tan avanzadas como la inteligencia artificial permite procesar cantidades masivas de datos y detectar patrones con una precisión que hace apenas unos años parecía imposible.
La información generada por móviles, aplicaciones y servicios conectados puede utilizarse para elaborar perfiles cada vez más detallados, predecir comportamientos, pero también para personalizar contenidos de forma extremadamente precisa.
Esto explica por qué las advertencias realizadas hace más de una década siguen despertando interés. La cantidad de datos disponible no ha dejado de crecer y las herramientas capaces de analizarlos son cada vez más sofisticadas.
Quién fue John McAfee

John McAfee fue una de las figuras más conocidas de la ciberseguridad. Nacido en 1945 en el Reino Unido y criado en Estados Unidos, desarrolló una carrera vinculada al software y a la seguridad informática cuando los ordenadores personales comenzaban a extenderse entre empresas y particulares.
Su mayor contribución llegó a finales de los años ochenta con la creación de McAfee Associates, una compañía especializada en software antivirus. En una época en la que los virus informáticos empezaban a convertirse en una amenaza real, sus productos ayudaron a popularizar la protección digital en millones de equipos.
Con el paso de los años, la empresa creció hasta convertirse en una de las referencias mundiales del sector. Aunque posteriormente abandonó la compañía, su nombre continuó asociado para siempre a la industria de la seguridad informática.
Durante las décadas siguientes se involucró en proyectos tecnológicos relacionados con la privacidad, las criptomonedas y la protección de datos. También se convirtió en una figura polémica por sus declaraciones públicas y por los problemas legales que marcaron parte de sus últimos años.
John McAfee falleció el 23 de junio de 2021 en una prisión de Barcelona, donde permanecía detenido mientras se resolvía una solicitud de extradición a Estados Unidos por delitos fiscales. Las autoridades españolas concluyeron que se trató de un suicidio, aunque su muerte generó numerosas controversias.
