Esta es la razón por la que nunca deberías subir fotos de las vacaciones a redes sociales, alertan los expertos

Desde robos a fingir secuestros, una simple imagen puede ser todo lo que necesitan los ciberdelincuentes para llevar a cabo sus fechorías durante el verano. 

Incluso sin ser demasiado aficionado a la fotografía, todo el mundo suele aprovechar las vacaciones para tomar fotos. Ya sea a modo de recuerdo personal o para compartirlas con familiares y amigos, se trata de una tradición que tiene muchísimo tiempo de antigüedad, pero que ahora, con las redes sociales, ha tomado una nueva proporción y mayor popularidad que nunca. 

Hasta cierto punto, es comprensible. Al fin y al cabo, esa es la razón de ser de las redes sociales: compartir aquello que haces con otras personas. ¿La principal diferencia? Que ya no es igual a cuando le mostrabas las fotos de tu veraneo a un hermano, una tía o un colega. Ahora Internet resulta mucho más indiscreta, una ventana a la mirada de quien sea, y los expertos advierten de ello. 

Cuidado con subir las fotos de las vacaciones a redes sociales

Mucho se habla de que las fotos que se comparten en redes sociales durante las vacaciones dan demasiadas pistas a los ladrones. En realidad, es completamente cierto. Muchas fotos guardan metadatos EXIF. Es decir, coordenadas GPS, modelo de cámara, hora exacta y otra información detallada por el estilo. Una información perfecta para saber dónde vives o si no estás en casa.

Aunque esta no es la única amenaza de la que alertan los expertos en ciberseguridad. Por ejemplo, un peligro casi al mismo nivel tiene que ver con la suplantación de identidad que, cada vez más, llevan a cabo los ciberdelincuentes. Una práctica muy común es la de coger fotografías de las víctimas y así hacerse pasar tanto por ti como por cualquier familiar o amigo. 

En este sentido, las fotos de las vacaciones suelen ser más desenfadadas, más personales. O lo que es lo mismo, sirven mejor a los propósitos de los ciberdelincuentes. Tampoco hay que olvidar, en este sentido, las maliciosas campañas en las que los estafadores llevan a cabo chantajes pasados un tiempo. "¿Recuerdas esta foto en bikini? Pues tenemos más, incluso más íntimas". 

Da igual que en realidad la persona no haya compartido nada comprometedor. A veces las imágenes vienen de un amigo o un familiar. Aunque no haya nada más embarazoso a la hora de la verdad, ante el riesgo de que pudiese ser así, mucha gente termina por picar y caer en la trampa. Son los fraudes de moda que suelen conocerse entre los expertos como "ingeniería social".

Falsos secuestros, también a la orden del día

Por mucho que los ejemplos anteriores ya son más que suficientes como para procurar evitar compartir fotos de las vacaciones en redes sociales, no son los únicos casos que se dan. De hecho, existen ocasiones en las que los ciberdelincuentes deciden hilar todavía más fino, y llevan a cabo estafas que tienen que ver incluso con secuestros, por loco que suene.

Al conocer la ubicación de alguien por Instagram, Facebook o lo que sea, igual que con quién se encuentra u otros detalles, crean un escenario creíble (al menos hasta cierto punto). Acto seguido, contactan con la familia y dicen que esta ha sufrido un secuestro, un accidente o lo que sea. Y pueden llegar a ser muy convincentes para conseguir su objetivo: vaciar los bolsillos de todos.

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