Vacaciones infernales: los expertos culpan a las redes y TikTok del turismo masivo

Hacerse un selfi en tal o cual destino puede parecer algo inocente, pero en realidad tiene un gran impacto, sobre todo cuando un famoso lo hace en Instagram.
A estas alturas nadie duda lo que las redes sociales como TikTok son capaces de hacer… y lo que no. Para muchos son una forma de contactar con los demás, de mantenerse informados o incluso de buscar por Internet, casi sustituyendo a las alternativas tradicionales como Google. Sin embargo, expertos han puesto ahora la lupa en algo nuevo: su impacto en el turismo.
De un tiempo a esta parte es habitual escuchar hablar de conceptos como turismo masivo o invasivo, refiriéndose a la fiebre que existe por viajar a cualquier parte y, al menos en muchos casos, hacerse eco de ello en todos los perfiles de Internet. Que ambos fenómenos están relacionados resulta obvio pero, ¿hasta qué punto? ¿Y de qué forma se retroalimentan realmente?
Las redes sociales y su impacto en el turismo
La gran mayoría de expertos siempre coinciden en lo mismo: cuidado con creerse que la vida es como la gente la muestra en redes sociales, porque luego llegan las decepciones. TikTok, Instagram o Facebook no son un reflejo fidedigno de la vida de los demás, sino más bien de cómo les gustaría a los demás que fuese su vida. Y eso es algo que, dicen especialistas, pasa también con el turismo.
Según un interesante artículo publicado en Inglaterra, lo que sucede hoy en día es lo siguiente: solo es necesario que un influencer o famoso comparte en TikTok su experiencia en cualquier lugar turístico, para que este pase a convertirse en el destino de mucha gente. ¿El problema? Que también aquí suele existir una gran diferencia entre las expectativas y la realidad.
Y no solo eso. En muchos casos, dicen, también se genera otro inconveniente: estas "llamadas" provocan concentraciones masivas casi de la noche a la mañana, y una presión y un deterioro que, al final, muchas comunidades son incapaces de asumir. Sobre todo cuando se vuelve tendencia en Internet algún sitio que pretende ser exótico. Es decir, menos preparado para el turismo.
En realidad, no hace falta buscar mucho para dar con ejemplos concretos de este hecho. Hace menos de una semana, sin ir más lejos, varios medios se hacían eco de la "invasión" que estaban sufriendo las montañas Dolomitas, en los Alpes italianos, después de haberse hecho virales en numerosas publicaciones en redes sociales. Los residentes se han quejado, claro.
Hacerse un selfi es el último objetivo
Más allá de las expectativas falsas y los destinos abarrotados de visitantes, el que algunos ya empiezan a denominar como "turismo de redes sociales" tiene otras características. Una de ellas, claro, los selfis. Muchas veces, hacerse una foto en tal o cual sitio es casi lo que da razón de ser a un viaje. Para compartirlo con los contactos de TikTok, Instagram o la red social que sea.
Distintos expertos, claro, se están haciendo eco de las consecuencias. El impacto ambiental o la sobrecarga de infraestructuras locales son solo algunas de ellas. ¿Hasta qué punto son culpables las redes del turismo masivo, del encarecimiento de precios y ese tipo de problemas a los que se enfrentan los viajeros? Y lo que es más importante, si es así, ¿existe realmente forma de cambiarlo?