Astrónomos confirman una nueva estrategia para buscar vida extraterrestre "en nuestro vecindario estelar"

Los científicos del SETI han pasado meses observando un pulsar "cercano" a la Tierra, y ahora podrán reconocer mejor cualquier tipo de señal de origen no natural.
Fundado formalmente allá por 1984, el SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) tiene como principal objetivo encontrar vida fuera de la Tierra. De momento, es obvio, no lo ha cumplido. Sin embargo, parece que los astrónomos que lo forman no solo mantienen la esperanza, sino que han desarrollado una nueva estrategia.
Al contrario de lo que muchas veces se piensa (o se ve en películas de ciencia ficción), la mejor manera de intentar descubrir si realmente existe alguna civilización alienígena en alguna parte no pasa por enormes radiotelescopios apuntando al cielo o sondas que exploren planetas lejanos. Los científicos han descubierto que hay algo mucho más importante: el tiempo.
La estrategia del SETI para buscar vida extraterrestre
¿Hay vida, a poder ser inteligente, fuera de la Tierra? Esa es, desde luego, la pregunta del millón. Una pregunta para la que nadie tiene respuesta, pero que el popular SETI (representado en numerosas ocasiones en películas, la mayoría de ellas de ciencia ficción), quiere responder. Para ello están intentando mejorar la precisión de los llamados "relojes cósmicos".
Como señala el medio especializado en ciencia Space.com, bajo este nombre se encuentra una herramienta imprescindible para los pilares de la astronomía moderna, pero también para intentar responder a si estamos o no solos en el universo. Estos "relojes", como los denominan los científicos, no son más que un fenómeno del todo natural: los púlsares.
Los púlsares son estrellas de neutrones, restos ultradensos de estrellas que explotaron como supernovas. Giran a velocidades enormes y emiten haces de radiación que, vistos desde la Tierra, llegan como pulsos regulares de radio. Tan regulares, que parecen relojes. De ahí este nombre y que los astrónomos los utilicen para de alguna forma medir el tiempo a nivel galáctico.
El problema, dicen los expertos, es que aunque los púlsares son sumamente precisos en su origen, la señal que emiten ya no es tan clara cuando llega a la Tierra. Por el camino encuentran todo tipo de obstáculos que, al final, despistan a los científicos. O los despistaban hasta ahora, puesto que en el SETI han logrado dar con una solución al respecto.
Un antes y un después en la investigación espacial
Los astrónomos del SETI han observado durante meses un púlsar más o menos cercano, analizando cómo sus señales se deformaban a distintas frecuencias de radio. Gracias a estas observaciones, los científicos han logrado medir con mayor precisión cómo el espacio entre las estrellas afecta a las señales, y cómo corregir esos errores.
¿Y qué se puede lograr con esto? Pues tener más precisión para detectar fenómenos astronómicos sutiles. La mayoría de ellos naturales, por supuesto, pero este nuevo avance también debería ayudar a los especialistas a detectar cualquier tipo de señal que no sea natural. Si es que la hay, claro.
