China pone en marcha JUNO, el colosal observatorio subterráneo que rastrea la partícula más rara del universo

China pone en marcha una auténtica locura. Un enorme detector subterráneo buscará revelar los secretos de una partícula casi invisible, vital para entender el universo.
Una piscina gigante, a 700 metros bajo tierra y del tamaño de un edificio de quince pisos, llena de un líquido un tanto extraño, pero que puede detectar partículas que ni siquiera puedes ver. El proyecto se comenzó a idear en 2008, pero la construcción real empezó en 2015 y no ha sido hasta 2024 cuando terminó la instalación y ahora se pone en marcha.
Esto es, a grandes rasgos y de una forma un tanto simple, justo lo que ha construido China con su Observatorio Subterráneo de Neutrinos de Jiangmen, conocido como JUNO, uno de los proyectos científicos más ambiciosos y novedosos que existen en la actualidad. Cuenta con una colaboración internacional con más de 700 investigadores de alrededor de 74 instituciones y 17 países.
Esas partículas casi invisibles son los neutrinos, partículas fantasmas que atraviesan nuestro cuerpo, la Tierra y todo sin apenas chocar con nada. Tan raras que para captarlas hacen falta gigantescas cámaras como la de JUNO, que contiene 20.000 toneladas de líquido centelleador, capaz de brillar con destellos mínimos cuando algún neutrino lo toca.
Para que te hagas una idea, estas partículas tienen una forma de actuar muy curiosa porque casi no interactúan con el mundo material. No tienen carga eléctrica, su masa es casi inapreciable y las fuerzas que afectan a las demás partículas apenas les rozan.
¿Qué hace tan especiales a los neutrinos? El gran objetivo de JUNO
Pero claro, trillones de neutrinos atraviesan tu cuerpo por segundo sin que notes nada. Por eso mismo, detectarlos y estudiarlos es casi tarea imposible, de ahí que JUNO entre en juego. Gracias a la tecnología que convierte esa luz mínima en datos que luego los físicos traducen para entender mejor la física básica.
Comentar que está diseñado para tener un uso que puede durar hasta 30 años. Tiene 44 metros de profundidad y una estructura de acero inoxidable que sostiene una esfera acrílica de más de 35 metros de diámetro.
Dentro de esa esfera está el líquido especial que reacciona con los neutrinos y más de 45.000 tubos fotomultiplicadores capturan cada pequeño destello de luz para analizarlo y determinar la trayectoria y energía de estas partículas.
Wang Yifang, portavoz de JUNO, explica lo siguiente: "Este observatorio permitirá a los científicos abordar preguntas fundamentales acerca de la naturaleza de la materia y del universo".
La idea es conseguir dar respuesta a preguntas que aún son imposibles como el orden de las masas de los diferentes tipos de neutrinos. Esto puede ayudar a explicar cómo se formó el universo y cuál será su fin o destino.
También podrá detectar neutrinos procedentes del Sol, de supernovas y de la atmósfera de la Tierra, además de analizar posibles partículas aún más complejas que permitirían descubrir nueva física más allá de lo que se conoce a día de hoy.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.