Científicos británicos descubren un fósil del cocodrilo más extraño de la historia: rápido, ligero y con patas largas

En el Triásico, los antepasados de estos reptiles no vivían en el agua, sino que perseguían a sus presas por tierra firma, mostrando una gran agilidad.
Conociendo a los cocodrilos actuales, resulta complicado imaginar un ejemplar con patas largas, ligero y que se moviese a gran velocidad por tierra firme. Sin embargo, un animal así existió, tal y como acaban de descubrir un grupo de paleontólogos británicos. Lo han hecho después de dar con un sorprendente fósil hallado precisamente en el suroeste del Reino Unido.
La investigación, compartida en la revista The Anatomical Record, demuestra que estos reptiles (o sus antepasados, para ser más precisos) eran muy distintos en la antigüedad. En concreto, en el Triásico tardío. Después de un exhaustivo análisis, los científicos se han hecho una idea bastante precisa de las diferencias con las especies actuales, y cómo eran y vivían entonces.
Científicos descubren un cocodrilo con patas largas y veloz
El hallazgo en cuestión pone de manifiesto que los primeros miembros del linaje de los cocodrilos eran muy distintos a su apariencia y comportamiento de hoy en día. El animal descrito pertenece al grupo de los llamados crocodylomorfos primitivos, antepasados lejanos de los cocodrilos actuales que vivieron hace más de 200 millones de años.
Lo que más llama la atención es que no se trataba de un animal acuático. Este ejemplar presenta una anatomía claramente adaptada a la vida terrestre. Sus extremidades eran relativamente largas y esbeltas, sobre todo comparándose con los cocodrilos modernos. Su cuerpo resultaba mucho más ligero y su estructura ósea indica que podía desplazarse con agilidad.
Los investigadores también están convencidos que se trataba de un depredador activo. Es decir, que por lo general no tenía problema en correr tras sus presas por tierra firme, asemejándose a muchos dinosaurios. Sus huesos largos sugieren una locomoción eficiente y rápida, y su postura erguida era perfecta para alimentarse de pequeños vertebrados o insectos.
Lo más llamativo es que el fósil presenta características únicas en la estructura de las patas y la pelvis, así como proporciones corporales que lo diferenciaban en gran medida de otros crocodylomorfos contemporáneos. Vamos, que podría hablarse de nueva especie al árbol evolutivo, que vuelve a demostrar la gran variedad de estos reptiles que han vivido a lo largo de la historia.
El Triásico, un mundo fascinante
En cierto sentido, como recuerdan los científicos, durante el Triásico tardío (poco antes de la gran extinción que marcó su final) la evolución de los cocodrilos fue muy similar a la que llevaron a cabo muchos dinosaurios. Tanto los primeros como los segundos se diversificaron en gran medida. De hecho, este fósil fue confundido al principio con especies ya conocidas.
Solo un nuevo estudio anatómico realizado en detalle -incluyendo vértebras, huesos de las extremidades y otras partes del esqueleto- ha permitido a los científicos darse cuenta de que que en realidad se trataba de una especie distinta. Una que cazaba y corría y cuyo comportamiento poco tenía que ver con los robustos y lentos cocodrilos que ahora conocemos.
