Científicos desarrollan una teoría revolucionaria: el ser humano podría no tener cinco sentidos, sino más de treinta

Científicos desarrollan una teoría revolucionaria: el ser humano podría no tener cinco sentidos, sino más de treinta
Representación de científico estudiando los sentidos.Imagen generada con IA.

Vista, oído, olfato, gusto y tacto. Esos son los cincos sentidos desde los tiempos de Aristóteles. Sin embargo, neurólogos modernos creen que eso es quedarse cortos.

Cualquier crío de escuela sabe que el ser humano cuenta con cinco sentidos. Y que estos son los siguientes: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Esto viene siendo así y permaneciendo inalterado desde los tiempos de la filosofía clásica, en concreto de Aristóteles (primer científico de la historia, dicen). Fácil, ¿verdad? Pues quizá no sea así en realidad, después de todo. 

Científicos especializados en neurociencia han decidido poco más o menos que desmentir esta convicción de siempre, mostrando argumentos que sugieren que los cinco sentidos tradicionales serían más bien escasos a la hora de explicar cómo el ser humano es capaz de percibir lo que hay a su alrededor. Según ellos, sería más preciso hablar de alrededor de treinta, al menos.

Poner los cinco sentidos… o los treinta

En lo que se basan estos científicos para sostener su teoría, es que eso de los cinco sentidos clásicos es una definición excesivamente simple del asunto. Un ejemplo sencillo para que todo el mundo lo entendiera sería el tacto, sin ir más lejos. Cualquiera sabe lo que significa, pero en realidad estaría compuesto de elementos distintos: presión, vibración, temperatura, dolor y textura.

Lo que expresan los especialistas tiene lógica. No es lo mismo la sensación de tocar una superficie para percibir si está mojada, pongamos por caso, que quemarse. No es que lo digamos nosotros, sino las investigaciones neuronales que se llevan años haciendo. Cada uno de estos "pequeños tactos" (llamémoslos así) funcionan mediante receptores y circuitos distintos.

Eso no lo sabía Aristóteles, porque no tenía los medios para analizarlo, pero sí lo saben los científicos actuales. Por eso desde el punto de vista científico moderno, como razona el nuevo estudio, meterlas en un único sentido es más una simplificación cultural que una descripción biológica precisa.

Dicho de otra manera: la neurociencia actual propone que un sentido no se define por el órgano que lo detecta, como ha sucedido desde los tiempos antiguos, sino por el tipo específico de información que transmite al cerebro. Bajo esta lógica, muchos procesos que damos por sentados serían sentidos independientes.

Sentidos "desconocidos" pero que están ahí

En este sentido, los científicos hablan de muchos sentidos "nuevos". Uno de los más conocidos es la propiocepción, el sistema que permite saber dónde están las extremidades sin mirarlas. Gracias a él podemos caminar, escribir o tocar la punta de nuestra nariz con los ojos cerrados.

Otro ejemplo clave pasaría por la nocicepción. O lo que es lo mismo, el sentido del dolor. Aunque suele considerarse parte del tacto, en realidad funciona como un sistema de alerta independiente, con receptores específicos diseñados para detectar daño potencial en los tejidos.

Más ejemplos: la termocepción, responsable de percibir el frío y el calor, y la equilibriocepción, gestionada por el sistema vestibular del oído interno, que nos informa sobre la aceleración, la orientación y el equilibrio corporal. También existirían sentidos “internos”, que advierte de cuando se tiene hambre o sed, del ritmo cardiaco o responsables del sistema digestivo.

En total, los expertos hablan de entre treinta y cuarenta sentidos, todos ellos fundamentales. Su exposición parece coherente, pero desde luego también más complicada. Sobre todo para los niños pequeños que lo estudien en el colegio. Para ellos, seguro que con cinco son más que suficientes.

Más información sobre: