¿Cómo seremos los humanos dentro de 50.000 años? Así podría la tecnología cambiar la evolución, según los expertos

Los avances en inteligencia artificial y la tecnología podrían influir, en opinión de los expertos, en el aspecto que los hombres y mujeres tendrían dentro de miles de años.
¿Cómo seremos los seres humanos en el futuro? Esta es una pregunta a la que, periódicamente, los expertos y científicos de todo el mundo intentar dar respuesta. Hasta ahora, las teorías al respecto han acostumbrado a tirar por el lado más lógico: basarse en la evolución natural, por así decirlo, que se podría esperar de la especie. No obstante, ¿y si la tecnología lo cambiara?
Esa es al menos la conclusión a la que parecen haber llegado unos investigadores en un reciente estudio al respecto. Por supuesto, no sería el único factor a tener en cuenta, ya que, en su opinión, incluso elementos relacionados con las costumbres sociales podrían terminar por influir. Pero sumándolo todo, es posible hacerse una idea de cómo será la gente dentro de 50.000 años.
Cómo será la evolución humana dentro de 50.000 años
Hasta la fecha, biólogos y antropólogos se han mostrado más o menos de acuerdo acerca de cómo podría ser la evolución humana en el futuro. Por ejemplo, acostumbraban a coincidir en que hombres y mujeres serían más altos que actualmente, además de tener huesos y músculos más ligeros, a consecuencia de una vida más sedentaria que en el pasado.
Dicho de otra forma: las personas serían más débiles aunque, teniendo en cuenta las facilidades para alimentarse, que nunca han resultado tan accesibles como hasta ahora, no necesariamente más delgadas. De hecho, la obesidad es un problema que ya existe, no hace falta mirar hacia el futuro para darse cuenta de que la tendencia fisiológica, en ese sentido, vería con frecuencia.
En un primer momento, la tecnología puede ser culpable de ello. Al menos, en el sentido de que los avances tecnológicos llevados a cabo por la humanidad a lo largo de su historia, han permitido que ya no sea necesario trabajar en el campo, cazar y llevar a cabo todas esas actividades que en el pasado eran obligadas y que, claro, ejercitaban el cuerpo de manera constante.
Pero según una investigación llevada a cabo por los profesores Erik Hodgson, Nick Longrich y Kasper Mailund, y publicada en Newsweek, la cosa no terminaría ahí. Según ellos, dentro de 50.000 años, la gente será más homogénea. "Si mezclas diferentes razas de perros en una isla y los dejas reproducirse libremente, tendrás perros de tamaño y color promedio", dice Hodgson.
El ser humano, ¿tecnológico?, del futuro
Hasta ahí, todo más o menos entraría dentro de lo normal. Sin embargo, la tecnología y la inteligencia artificial podrían cambiarlo todo. Según los expertos, no es descabellado pensar que la inteligencia artificial, sumada a otras herramientas, ofreciera la oportunidad de dirigir la evolución. Es decir, editar genes, eliminar enfermedades o incluso modificar características físicas.
Sin embargo, este control intencional de la evolución plantearía de la misma manera dilemas éticos, casi propios de las películas de ciencia ficción.
Si bien se podrían crear, al menos en teoría, generaciones más saludables y adaptadas, también podrían existir riesgos de desigualdad genética o consecuencias imprevistas, advierten los científicos. Todo ello, claro, suponiendo que la especie no es extinga antes.