Construyen un nuevo cristal del tiempo con ondas sonoras que desmiente la tercera ley del movimiento de Newton

¿Un cristal del tiempo que puedes tocar? La ciencia usa ondas sonoras para crear materia que ignora a Newton. El experimento que demuestra la interacción no recíproca.
Científicos de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, han conseguido lo que parecía poco menos que imposible: crear un cristal del tiempo con ondas sonoras. No solo es un auténtico hito, sino que además desmiente la tercera ley de movimiento de Isaac Newton. Eso desde un punto de vista técnico, sin embargo, también podría abrir muchas posibilidades prácticas.
Sin ir más lejos, expertos hablan de un paso adelante en todo lo que tiene que ver con la computación cuántica. Se supone que los cristales del tiempo podrían servir como sistemas que mantienen estados estables sin gastar mucha energía.
Crean un cristal del tiempo con ondas sonoras

Por lo general, no todo el mundo sabe qué son los llamados cristales del tiempo o cristales temporales. Básicamente son una forma de materia poco convencional cuya estructura no solo se repite en el espacio -como ocurre en los cristales normales-, sino también en el tiempo. En otras palabras, presentan un patrón que oscila de forma periódica sin necesidad de una energía constante externa.
En realidad, estos sistemas llevan siendo planteados desde el pasado año 2012. ¿Por qué entonces ahora medios especializados se muestran tan entusiasmados con la noticia? Pues porque en lugar de utilizar sistemas cuánticos complicados, los investigadores han recurrido a un enfoque más sencillo: ondas sonoras. En concreto, señalan los especialistas, mediante la manipulación de campos acústicos.
A través de ajustes precisos en la frecuencia y la intensidad del sonido, las partículas comenzaron a organizarse en patrones dinámicos. Lo más llamativo fue que estas estructuras no eran estáticas, sino que oscilaban de forma repetitiva y estable en el tiempo, cumpliendo así la definición de un cristal del tiempo. Este comportamiento persistente, aparentemente autónomo, es lo que ha captado la atención de la comunidad científica.
El experimento también ha generado controversia por su relación con la tercera ley del movimiento de Newton. Esta establece que a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido opuesto. Sin embargo, en el sistema creado por los investigadores, las partículas parecen interactuar de una manera que no encaja fácilmente con esta ley.
¿Por qué no encaja con la ley de Newton?
Con todo, los matices son importantes. Los expertos dicen que esto no significa necesariamente que la ley de Newton haya sido "violada" en un sentido estricto. Más bien, el sistema demuestra que en entornos complejos, especialmente aquellos con múltiples interacciones y fuerzas distribuidas, las leyes clásicas pueden manifestarse de formas menos intuitivas.
Desde un punto de vista práctico, estos cristales del tiempo podrían ayudar a crear dispositivos más precisos. Desde relojes hasta GPS o redes de telecomunicaciones. Pero también nuevos tipos de memoria o sistemas más estables para la computación cuántica. Esa prometedora tecnología que, pese a lo bien que pinta, no termina de materializarse del todo.
