Descubren dónde podría estar la atmósfera perdida de Marte: ¿una fuente clave de energía?

Un grupo de geólogos del MIT ha propuesto una fascinante teoría: la atmósfera desaparecida de Marte podría estar atrapada en la arcilla de su superficie. Además, este carbono almacenado podría convertirse en una valiosa fuente de energía para futuras misiones humanas al planeta rojo.
Durante mucho tiempo, los científicos han intentado descifrar el misterio de qué sucedió con la atmósfera de Marte, un planeta que hace miles de millones de años contaba con agua líquida en su superficie.
Los estudios indican que, hace unos 3.500 millones de años, esa atmósfera densa, cargada de dióxido de carbono, comenzó a desaparecer, dejando al planeta rojo como el desierto frío y seco que conocemos hoy.
Un grupo de geólogos del MIT ha presentado una teoría intrigante: la atmósfera perdida de Marte podría estar atrapada en las capas arcillosas de su corteza.
Esta idea, publicada en la revista Science Advances, sugiere que grandes cantidades de dióxido de carbono se secuestraron en la superficie marciana a través de procesos geológicos que transformaron el CO₂ en metano, quedando atrapado en minerales arcillosos, como la esmectita.
Este hallazgo no solo ofrece una posible explicación a lo que ocurrió con la atmósfera de Marte, sino que también abre la puerta a nuevas formas de aprovechar este carbono atrapado en futuras misiones. De hecho, los científicos creen que el metano secuestrado en la superficie podría ser utilizado como fuente de energía para futuras exploraciones y colonizaciones humanas en Marte.
La clave está en la arcilla de Marte

El estudio del MIT partió de una observación casual. Los geólogos, que ya investigaban cómo en la Tierra ciertas arcillas pueden atrapar dióxido de carbono, se dieron cuenta de que Marte está cubierto de formaciones geológicas similares.
En nuestro planeta, minerales como la esmectita, que se forma cuando ciertas rocas interactúan con agua y CO₂, son capaces de retener carbono durante millones de años.
En Marte, la existencia de grandes depósitos de esmectita y otros minerales arcillosos podría haber actuado de manera similar. Cuando el agua fluyó por la superficie marciana hace miles de millones de años, estos minerales podrían haber absorbido el CO₂ de la atmósfera, atrapándolo y transformándolo en metano, que permanece almacenado hasta el día de hoy.
Los investigadores explican que, durante la historia temprana de Marte, el agua en la superficie interactuaba con rocas ricas en olivino, un mineral que contiene hierro en una forma reducida.
A medida que el agua se filtraba por la corteza, las moléculas de oxígeno en el agua se unían al hierro del olivino, lo que liberaba hidrógeno. Este hidrógeno, a su vez, reaccionaba con el dióxido de carbono atmosférico, formando metano.
Este metano quedaba atrapado en la superficie arcillosa de Marte, específicamente en minerales como la esmectita, que tienen la capacidad de almacenar carbono a lo largo de millones de años. Así, la atmósfera marciana se fue perdiendo, no en el espacio, como algunos sugieren, sino que quedó secuestrada en la misma superficie del planeta.
Potencial para futuras misiones
El hecho de que gran parte del dióxido de carbono de Marte esté atrapado en su corteza no solo resuelve una pregunta clave sobre el pasado del planeta, sino que también ofrece oportunidades para el futuro. Según los científicos, este metano podría ser una fuente de energía en futuras misiones humanas a Marte.
Al igual que el agua oculta en la Luna, el carbono atrapado en las arcillas de Marte podría ser extraído y utilizado como combustible. Esto sería un paso crucial para las misiones de larga duración, que necesitarían fuentes de energía sostenibles y locales para mantener a los astronautas y las operaciones en funcionamiento.
Aunque la teoría presentada por los geólogos del MIT es emocionante, aún queda mucho por descubrir. Las futuras misiones a Marte, como la del rover Perseverance, podrían buscar evidencias directas de estos depósitos de metano en la superficie.