Descubren los secretos del Imago Mundi, el mapa más antiguo del mundo

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Investigadores descubren los secretos del mapa más antiguo del mundo, el Imago Mundi, una fascinante tablilla de más de 3.000 años que revela cómo los babilonios veían la Tierra.

El misterio de un mapa milenario ha sido finalmente resuelto. Tras más de un siglo de especulación y estudio, los investigadores han logrado descifrar los enigmas del que se considera el mapa más antiguo del mundo, el Imago Mundi

Esta antigua tablilla babilónica, de más de 3.000 años de antigüedad, ofrece una visión única de cómo los babilonios percibían su mundo, y lo que creían que existía más allá.

Imago Mundi, descubierto en Oriente Próximo y adquirido por el Museo Británico en 1882, ha sido objeto de fascinación para arqueólogos e historiadores desde entonces. La tablilla, hecha de arcilla, retrata un mapa del mundo tal como lo concebían los habitantes de Mesopotamia alrededor del siglo VI a.C. 

Lo intrigante es que el mapa no solo representa las tierras que conocían, sino que también incluye detalles de su mitología y creencias sobre los confines del mundo.

Con el paso de los años, los expertos habían intentado sin éxito interpretar por completo el significado de esta pieza. Faltaba una parte crucial que los impidió descifrar la tablilla en su totalidad. 

Sin embargo, tras una intensa investigación, se ha hallado la pieza que completa este rompecabezas histórico, permitiendo finalmente entender lo que los babilonios creían sobre su entorno y el origen de la Tierra.

El mundo según los babilonios

En el centro del Imago Mundi se encuentra representada la antigua Mesopotamia, rodeada por un río llamado “Río Amargo”, que marca el límite del mundo conocido en esa época. Este detalle resulta particularmente revelador, ya que muestra cómo los babilonios consideraban su tierra como el epicentro de todo lo existente, con fronteras naturales que delimitaban la civilización de lo desconocido.

La tablilla también contiene referencias al río Éufrates, que atraviesa Mesopotamia, uno de los ríos más importantes de la región, vital para el desarrollo de la civilización. 

El experto en escritura cuneiforme, Irving Finkel, del Museo Británico, ha señalado que este mapa no solo muestra el mundo conocido, sino que también nos permite adentrarnos en la imaginación de los babilonios sobre lo que existía más allá.

Más allá de las fronteras geográficas, el mapa también refleja las creencias religiosas y mitológicas de los babilonios. El investigador explica que este mapa no solo era una representación física del mundo, sino también una herramienta para comprender los límites de su mundo espiritual e imaginario.

Además de las representaciones geográficas, el Imago Mundi está lleno de referencias mitológicas. Los babilonios creían en una serie de criaturas míticas y dioses que poblaban su mundo y los territorios más allá de lo conocido. 

Entre las figuras más prominentes, se encuentra el dios Marduk, el dios creador según la mitología babilónica, quien fue clave en la creación del mundo tal como lo concebían. También aparecen seres mitológicos, como el hombre escorpión y Anzu, una criatura mitad ave y mitad león. 

Otra leyenda importante representada en la tablilla es la de Utnapishtim, una figura similar a Noé en la tradición judeocristiana. Esta versión babilónica del diluvio universal demuestra cómo las civilizaciones antiguas compartían mitos y leyendas que trascendían fronteras y culturas.

El hallazgo de la pieza faltante de la tablilla ha permitido a los expertos completar la interpretación del Imago Mundi, arrojando luz sobre la forma en que los babilonios entendían su mundo y las fuerzas sobrenaturales que lo regían. 

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