Los físicos consiguen cumplir el sueño dorado de los alquimistas: convertir el plomo en oro

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Científicos europeos del CERN han hecho realidad el viejo sueño de convertir el plomo en oro, en un proceso absolutamente fascinante. ¿Qué implicaciones tiene?

Hace mil años, los alquimistas de la Edad Media intentaron, sin éxito, convertir el plomo, un metal básico, en oro, un metal noble. Este logro ya es posible, lo único que necesitas es que te dejen usar un ratito el Gran Colisionador de Hadrones situado entre Suiza y Francia.

Físicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) han llevado a cabo, por primera vez, la medición científica de la trasmutación del plomo en oro, utilizando el Gran Colisionador de Hadrones.

Este mágico proceso es un efecto secundario de los experimentos de colisión nuclear de alta energía, que se practican aquí.

Así convierte el plomo en oro el Gran Colisionador de Hadrones

Gran Colisionador de Hadrones
Gran Colisionador de Hadrones

El Gran Colisionador de Hadrones es la máquina más grande jamás construida por el ser humano.

Se trata de un acelerador de partículas que forma un círculo de 27 Kilómetros, a más de 100 metros de profundidad. Más de 10.000 científicos de cientos de universidades y laboratorios de más de 100 países, trabajaron en su construcción durante 12 años, desde 1989.

Esta máquina genera plasma de quarks y gluones, elementos clave para entender el origen del universo, acelerando partículas a velocidades cercanas a la luz.

¿Por qué los científicos llevan mil años intentando convertir el plomo en oro? Sencillamente, porque son elementos químicos muy cercanos.

El plomo tiene 82 protones en su núcleo, mientras que el oro tiene 79. Solo hay que quitar tres protones, para conseguir la transmutación. ¿El problema? Para hacer eso se necesita una cantidad inmensa de energía.

Según explica HiTech, cuando los núcleos de las partículas pasan extremadamente cerca unos de otros, pero sin tocarse, en el Gran Colisionador de Hadrones, generan brutales campos electromagnéticos que causan interacciones fotón-fotón y fotón-núcleo.

En núcleos de plomo que se mueven al 99,999993% de la velocidad de la luz, los fotones que interactúan con el núcleo pueden hacer vibrar la estructura interna del átomo, produciendo la liberación de una pequeña cantidad de neutrones y protones.

Los físicos del CERN ha detectado las condiciones en las que los átomos de plomo pierden tres protones, y se convierten en oro, a un ritmo de 89.000 núcleos por segundo.

Por tanto, se ha cumplido el sueño de los alquimistas de la Edad Media: ya sabemos cómo convertir el plomo en oro. En cuatro experimentos se generaron 29 picogramos de oro. Pero hay dos problemas.

El primero es que es una cantidad muy pequeña, cientos de miles de millones más pequeña que un gramo de oro. Y la segunda, que exige una cantidad brutal de energía. Así que crear oro en estas condiciones, no es rentable económicamente. Pero sin duda es un gran descubrimiento científico, que nos permite saber más sobre el comportamiento de las partículas a altas velocidades.

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