China sube la apuesta en computación cuántica con el potente Zuchongzhi 3.0 de 105 cúbits

Este ordenador cuántico desafía a Google en la carrera por la supremacía cuántica, ya que es capaz de resolver una prueba que tardaría 5.600 millones de años en cientos de segundos.
China ha dado un paso adelante en la carrera de la computación cuántica con el desarrollo de Zuchongzhi 3.0, un procesador de 105 cúbits que mejora significativamente la capacidad de cálculo en comparación con versiones anteriores.
Este avance no solo refuerza el liderazgo del país en esta tecnología, sino que también lo posiciona frente a gigantes como Google, cuyo procesador cuántico Sycamore tiene 53 cúbits.
Los resultados de los experimentos con el prototipo chino fueron publicados en la revista científica Physical Review Journals. Para ello, emplearon una prueba clásica de rendimiento de máquinas cuánticas, llamada muestreo de circuito aleatorio, con el fin de obtener configuraciones diferentes de 86 cúbits y 32 ciclos (un ciclo corresponde a una ronda completa de operaciones).
Zuchongzhi 3.0: un hito en la computación cuántica
Los cúbits son la base de la computación cuántica y representan un salto respecto a los bits tradicionales de las computadoras clásicas. Mientras que un bit solo puede ser 0 o 1, un cúbit puede estar en ambos estados simultáneamente gracias a la superposición cuántica.
Esta capacidad permite que las computadoras cuánticas realicen múltiples cálculos a la vez, acelerando exponencialmente la resolución de problemas complejos.

El número de cúbits en un procesador cuántico determina su capacidad de procesamiento. Cuantos más puedan utilizar de manera estable, mayor será el potencial para realizar cálculos que las computadoras tradicionales no pueden resolver en tiempos razonables.
El Zuchongzhi 3.0 se basa en la arquitectura de su predecesor, que contaba con 66 cúbits. Con la nueva versión de 105 cúbits, los científicos han logrado realizar pruebas de rendimiento extremadamente exigente, como el muestreo de circuitos aleatorios. Esta técnica evalúa la capacidad de un procesador cuántico para generar distribuciones de salida en un tiempo muy reducido.
Según los investigadores chinos, un problema que tomaría miles de millones de años en una supercomputadora tradicional ha sido resuelto en apenas unos cientos de segundos .
Fiabilidad y escalabilidad: los retos de la computación cuántica
Uno de los mayores desafíos en el desarrollo de procesadores cuánticos es la estabilidad de los cúbits. Debido a la interferencia y el ruido del entorno, muchos pierden coherencia rápidamente, lo que limita su uso en cálculos de gran escala.
Sin embargo, el Zuchongzhi 3.0 ha logrado alcanzar una fidelidad de lectura del 99%, lo que representa un gran paso hacia sistemas cuánticos más confiables.
Otro obstáculo es la escalabilidad. Los expertos afirman que, para que una computadora cuántica tenga aplicaciones prácticas en la industria y la ciencia, debe contar con al menos un millón de cúbits funcionando de manera simultánea y estable. Actualmente, las investigaciones se centran en mejorar la corrección de errores y desarrollar algoritmos optimizados para estos sistemas.
La computación cuántica es un campo en el que varias potencias tecnológicas compiten intensamente. Google, IBM y otras empresas han desarrollado procesadores avanzados, como Willow, que también cuenta con 105 cúbits y utiliza una arquitectura tolerante a fallos.
La diferencia clave entre estos desarrollos radica en la eficiencia con la que pueden procesar operaciones y en su capacidad para mantener la coherencia cuántica por más tiempo.
Si bien estos avances son impresionantes, la computación cuántica aún se encuentra en una fase experimental. Hasta ahora, estas máquinas han demostrado su superioridad en pruebas de referencia, pero aún no han resuelto problemas prácticos con aplicaciones directas en la industria o la ciencia.
Los especialistas advierten que todavía falta un largo camino antes de que estos sistemas puedan ser utilizados en entornos comerciales. Pero, el desarrollo del Zuchongzhi 3.0 refuerza el compromiso de China con la computación cuántica y demuestra que la carrera por el dominio de esta tecnología sigue avanzando a gran velocidad.