Locura en la NASA: quiere resolver un antiguo misterio disparando dos cohetes contra una aurora boreal

NASA

La NASA quiere descubrir los misterios de las auroras boreales desde su interior lanzando cohetes sonda desde Alaska, para descifrar sus pulsaciones, parpadeos y misteriosos "agujeros".

La NASA se prepara para lanzar dos cohetes sonda desde Alaska con el objetivo de desentrañar los misterios de las auroras boreales, centrándose en sus patrones de parpadeo y pulsación. Estas misiones buscan comprender mejor los procesos electromagnéticos que generan estos fascinantes fenómenos luminosos en el cielo polar

El despegue estaba programado para este martes 21, pero lo retrasaron por mal temporal, aun así el lanzamiento está previsto para que suceda a lo largo de esta semana.

Las auroras boreales han cautivado a la humanidad durante siglos, pero aun en la era moderna, presentan enigmas sin resolver. En particular, los científicos desean entender por qué algunas auroras exhiben pulsaciones rápidas y rítmicas, mientras que otras muestran parpadeos más lentos e irregulares. 

Estas variaciones podrían estar relacionadas con diferentes tipos de ondas electromagnéticas en la magnetosfera terrestre

¿Por qué la NASA quiere lanzar cohetes contra las auroras boreales? 

Aurora boreal
Aurora boreal

Las auroras boreales son el resultado de la interacción entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra. Cuando las partículas cargadas del Sol chocan con la magnetosfera, generan estas impresionantes luces en el cielo nocturno. Sin embargo, las variaciones en su comportamiento, como pulsaciones rápidas y parpadeos, aún no se comprenden completamente. 

La primera misión, denominada "Ground Imaging to Rocket investigation of Auroral Fast Features" (GIRAFF), se centrará en estudiar las auroras de pulsación rápida y las auroras parpadeantes. Estas últimas presentan una variabilidad más lenta e irregular, con parpadeos que parecen moverse según el flujo de partículas cargadas en la magnetosfera. 

Para estas misiones, utilizará cohetes sonda Black Brant XI, basados en el misil naval estadounidense Talos. Con tres etapas de combustible sólido, estos cohetes pueden alcanzar alturas de hasta 250 kilómetros, llevando instrumentos diseñados para medir los procesos responsables de las variaciones ópticas en las auroras. 

Además de GIRAFF, la NASA planea otra misión llamada "Black and Diffuse Aurora Science Surveyor" para investigar los "agujeros" en las auroras, áreas oscuras que aparecen en medio de estas luces. Ambas misiones buscan profundizar en la comprensión de los mecanismos que generan las diferentes características de las auroras boreales. 

Las ventanas de lanzamiento para estas misiones están programadas para esta semana, aunque las condiciones climáticas adversas en Alaska, como nevadas y temperaturas extremadamente bajas, podrían causar retrasos. Los científicos utilizarán cámaras terrestres en Fairbanks y Venetie, Alaska, para observar y analizar las auroras durante los lanzamientos. 

Comprender las auroras boreales no solo tiene valor científico, sino que también es importante para proteger nuestras infraestructuras tecnológicas. Las corrientes eléctricas generadas durante las tormentas geomagnéticas pueden dañar infraestructuras críticas en la superficie terrestre, como gasoductos, cables submarinos y redes eléctricas. 

Varias investigaciones han revelado que incluso las tormentas menos intensas pueden causar daños acumulativos a lo largo del tiempo, según indica The Sun.

Además, eventos recientes han demostrado que las auroras boreales pueden ser visibles en latitudes más bajas de lo habitual. En octubre de 2024, una intensa tormenta solar provocó que las auroras fueran visibles en varias partes de España, incluyendo Galicia y Murcia. Este fenómeno inusual permitió a muchos residentes observar y fotografiar las auroras en sus cielos locales. 

Estas misiones de la NASA representan un paso significativo en la exploración de las auroras boreales y su interacción con la magnetosfera terrestre. Al profundizar en el estudio de estos fenómenos, los científicos esperan no solo resolver antiguos misterios, sino también mejorar nuestra capacidad para predecir y mitigar los efectos de las tormentas geomagnéticas en nuestras tecnologías modernas.

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