No temas: el 3I/ATLAS no es una prueba alienígena, pero es algo particularmente raro

Algunos científicos han defendido la posibilidad de que el cometa 3I/ATLAS sea artificial, aunque parece una hipótesis ya descartada, pero el objeto sigue siendo extraño.
El cometa 3I/ATLAS fue descubierto por primera vez el 1 de julio y, desde entonces, las teorías sobre su procedencia y origen no han hecho más que crecer, a mitad de camino entre la ciencia y las teorías más extrañas.
Al igual que ocurrió con otros objetos interestelares del pasado, como Oumuamua, para el astrofísico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, este cometa reaviva dicha teoría sobre su procedencia alienígena.
La hipótesis de la vida alienígena en este tipo de objetos no es nueva, y Loeb siempre plantea este tipo de cuestiones como probables, aunque la comunidad científica parece ir en una dirección totalmente contraria.
El pasado 24 de octubre, el MeerKAT, un radiotelescopio situado en Sudáfrica, fue el responsable de capturar señales de radio de 3I/ATLAS cuando este estaba a unos días de alcanzar su perihelio, el punto más cercano al Sol de la órbita de un objeto.
Esto ya levantó las sospechas y fomentó la teoría alien, aunque la comunidad científica ya ha explicado el origen de estas señales de radio, que se produjeron por radicales hidroxilo en las frecuencias de 1.667 y 1.665 MHz.
Un radical hidroxilo (OH) representa un átomo de oxígeno y otro de hidrógeno que están unidos, pero con un electrón desapareado, transformando este en un radical libre bastante reactivo.
Como ya habrás pensado, esto requiere de presencia de vapor de agua, ya que se origina mediante fotólisis de ozono, algo que sí ha intrigado a los científicos, junto a los materiales que conforman 3I/ATLAS.
Para la mayor parte de la comunidad, lo más extraño que ha de explicar la ciencia es la alta cantidad descubierta de níquel, su polarización, la curiosa abundancia de agua y su fugaz destello, que podría deberse a la rotura de la cola del cometa, algo común.
Todas estas observaciones gracias a diferentes telescopios, como el Hubble, uno de los primeros en conseguir ubicar este extraño cometa, por lo que parece más factible que la teoría alienígena queda desterrada.

A pesar de esto, Loev no se ha bajado de ese carro y continúa apostando por la posibilidad de que 3I/ATLAS tenga un origen artificial.
A partir de este punto, el cometa comienza su viaje alejándose del Sol, por lo que será algo más complicada su observación y estudio, aunque podría pasar cerca de la sonda Juno, en las inmediaciones de Júpiter, para recabar más pistas sobre su procedencia.
Sea como sea, este visitante extraño parece que tiene más de 7.000 millones de años, por lo que ya de por sí es una evidencia antigua del universo, un pedazo vivo de la historia de las estrellas.
