Esta es la razón por la que los seres humanos se besan, según la ciencia, y no tiene nada que ver con amor o amistad

¿De dónde viene la costumbra de besarse? Según investigadores se trata de algo muy, muy antiguo.
Los besos tienen una gran importancia en la sociedad, sobre todo aquellos que simbolizan una intención romántica o erótica. Todos conocemos ejemplos: la explosividad del primer beso de un adolescente, el tradicional beso de bodas de una pareja (hasta que la muerte no separe… en teoría) o incluso el recurrente beso al final de una película clásica de Hollywood.
Teniendo todo esto en cuenta, lo lógico es pensar que los seres humanos besan para manifestar su pasión, su deseo, su cariño o incluso su amistad. También por mera educación, en países como España, para saludar a alguien. Pero desde un punto de vista científico, la realidad es muy distinta, y los besos no tiene nada que ver con eso. Su origen es más profundo, lejano y práctico.
El origen de los besos, según la ciencia
¿De dónde viene la costumbre de besarse? Si alguna vez te has hecho esta pregunta y has dado por hecho que es por razones de amor o amistad, probablemente estés equivocado. De hecho, un reciente estudio ha decidido profundizar en el tema, y sus conclusiones parecen tener más que ver con la higiene que con el interés de compartir un momento emotivo con alguien.
En concreto, habría que hablar de limpieza entre primates. Sí, quizá suene poco sensual, pero así lo defienden los expertos. En simios, especialmente aquellos que pasan mucho tiempo en el suelo y están más expuestos a parásitos, el aseo social es esencial y puede incluir una fase final de succión en la piel de sus compañeros para remover insectos y desechos atrapados en su pelaje.
A medida que nuestros ancestros perdieron pelaje, estas sesiones de aseo se hicieron más cortas y menos necesarias, como es lógico, pero es posible que el hecho de besar haya persistido como un remanente de esa conexión social, convertido en un símbolo afectivo y de vinculación, sin la función práctica que tenía antes, pero de alguna forma siendo representativa de la misma.
De esta forma, y si el estudio realizado está en lo cierto, los besos estarían estrechamente relacionados con las conductas de los simios y el pasado remoto del ser humano. Curiosamente, a pesar de ello, su evolución cultural sí se ha visto frecuentemente alterada, siendo distinta en unos lugares que en otros.
No hay besos para todos
Históricamente, el beso también ha tenido diversos significados culturales. Entre los romanos, por ejemplo, el beso no era solamente una expresión romántica, sino un acto que simbolizaba respeto y jerarquía. Ellos diferenciaban entre el beso en la mano, el beso en la mejilla y el apasionado (con diferentes términos latinos: osculum, basium y savolium).
Por si fuera poco, algunas investigaciones también señalan que solamente un 46% de las culturas que hoy hay sobre el planeta se dan besos a nivel social o romántico. Para el resto resulta indiferente o, incluso en algunos casos, está visto como una conducta de mal gusto. Así que no, no es un gesto tan universal como en ocasiones se puede llegar a pensar.