El reactor nuclear más grande del mundo finalmente está terminado, pero no funcionará hasta dentro de 15 años

Los propios responsables del ITER lo tienen claro: el reactor nuclear más grande del mundo no estará listo a tiempo para frenar la crisis climática que existe actualmente. 

Ya es una realidad: el reactor nuclear más grande del mundo ha sido finalmente ensamblado. Una obra realmente ambiciosa y faraónica que de esta forma alcanza un nuevo hito en su desarrollo. 

Sin embargo, no es momento de descorchar el champán ni celebrar nada: sus responsables no se han mostrado demasiado optimistas: no funcionará hasta dentro de 15 años.

Es decir, que más que suponer una alegría para los científicos del mundo, se trata de lo contrario. No hay que olvidar que, cuando se proyectó por primera vez este reactor nuclear sin parangón, se marcó una fecha en el calendario para que comenzara a utilizarse: el año 2020. Ahora no solo padecerá otro retraso considerable, sino que las expectativas son dudosas. 

Un nuevo revés para el reactor nuclear más grande del mundo

Conocido como ITER (traducido significaría algo así como Proyecto Internacional de Energía de Fusión), este reactor nuclear nació con una intención muy clara: ser capaz de ofrecer una solución práctica a la supuesta crisis ambiental que parece amenazar al planeta. Desgraciadamente, no da la impresión de que finalmente vaya a estar preparado a tiempo como para cumplir con su objetivo.

Así lo ha reconocido amargamente su director general, Pietro Barabaschi, tal y como recoge LiveScience. “Ciertamente, el retraso de ITER no va en la dirección correcta”, ha comentado. “En términos del impacto de la fusión nuclear en los problemas que enfrenta la humanidad ahora, no deberíamos esperar a que la fusión nuclear los resuelva. No sería lo más prudente”. 

Pese a todo, se trata de un proyecto internacional en el que colaboran más de 35 países, entre ellos algunas de las mayores potencias del mundo, como incluidos todos los estados de la Unión Europea, Rusia, China, India y EE.UU.

ITER contiene el imán más poderoso del mundo, lo que le permite producir un campo magnético 280.000 veces más fuerte que el que protege la Tierra. En cualquier caso, uno de sus problemas principales está siendo precisamente la financiación, que es tan grande como el propio reactor. 

En un principio, se fijó que su construcción tendría una inversión de 5 mil millones de dólares. Sin embargo, debido a muchos imprevistos, la cifra ha aumentado en 22 mil millones más. De ahí que aún haya que esperarle 15 años.

Un trabajo extremadamente complejo

Más allá del dinero, que siempre importa, y mucho, tampoco conviene olvidar que la puesta en marcha del reactor nuclear más grande del mundo no es una tarea fácil. 

Una cosa es construirlo y otra muy distinta ponerlo en funcionamiento. Básicamente, se trata de replicar la forma en la que las estrellas arden.

Es decir, cuando se fusionan átomos de hidrógeno para producir helio bajo presiones y temperaturas extremadamente altas, las estrellas convierten la materia en luz y calor, generando enormes cantidades de energía sin producir gases de efecto invernadero ni residuos radiactivos de larga duración.

La teoría parece compleja, y la práctica lo es aún más. Por eso, aunque continuarán trabajando en este reactor nuclear más grande del mundo, parece que la solución al cambio climático deberá buscarse en otro lado. 

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