La mentira de Elon Musk y SpaceX: los satélites Starlink no son seguros y podrían caer del cielo

SpaceX ha admitido que sus satélites Starlink no se desintegran completamente al reentrar en la atmósfera, poniendo en entredicho las promesas del CEO de la compañía.
El ya conocido CEO de Tesla y su otra empresa, SpaceX, han tenido que dar un paso atrás en algo que afirmaron hace tiempo sobre la seguridad de los satélites Starlink.
Contextualizando, durante años, la compañía ha asegurado que estos dispositivos se desintegrarían por completo al reentrar en la atmósfera terrestre, borrando por completo cualquier riesgo para las personas. Sin embargo, un nuevo comunicado de SpaceX ha dejado al descubierto que no es así: pequeños fragmentos de los satélites pueden sobrevivir y caer a la Tierra.
Este cambio de discurso llega después de que un agricultor en Saskatchewan, Canadá, encontrara un trozo de aluminio de 2,5 kilogramos en su propiedad. SpaceX confirmó que el fragmento era de uno de sus satélites Starlink, que supuestamente debería haberse desintegrado por completo.
A raíz de este problema fue cuando la compañía espacial se ha visto obligada a reconocer que materiales como el silicio de las celdas solares y ciertas aleaciones cerámicas pueden resistir las altas temperaturas de la reentrada.

¿Mintió SpaceX sobre la seguridad de Starlink?
Teniendo esto en cuenta, lo que acaba de admitir SpaceX ha levantado sospechas sobre la transparencia de la compañía. Durante años, Elon Musk y su equipo aseguraron que los satélites Starlink estaban diseñados para desintegrarse completamente. Ahora, la empresa admite que hasta un 5% de la masa de los satélites podría sobrevivir a la reentrada. La gran duda es: ¿por qué no lo dijeron antes?
SpaceX ha intentado minimizar el riesgo, afirmando que la probabilidad de que alguien resulte dañado es "menos de una en 100 millones".
Por otro lado, comenta que la mayor parte de los fragmentos que sobreviven a la reentrada son de silicio, un material con un alto punto de fusión. La compañía asegura que estos fragmentos son muy pequeños y que la fuerza de impacto sería similar a la de "levantar una manzana". Sin embargo, lo ocurrido en Canadá deja bien claro que el peligro, aunque pequeño, es real. El gran punto aquí es que si mintió antes, ¿se les puede creer ahora?
Starlink y su impacto en la astronomía y la seguridad global
Todo esto lío sobre los satélites Starlink no se queda solo en el problema de su reentrada en la atmósfera. Teniendo en cuenta el aumento de satélites de la marca en el espacio, parece que también hay problemas con la investigación astronómica.
Un estudio publicado en Astrophysical Journal Letters comentó que la contaminación en las imágenes captadas por el Observatorio Palomar se ha multiplicado por 35 entre 2019 y 2021, haciendo más complejo que nunca distinguir si eso que están viendo en el espacio es un satélite o un peligroso asteroide. Pero cuidado porque el impacto de Starlink va más allá de todo esto y también se ha convertido en una herramienta de influencia geopolítica.
Según informes de Reuters, Estados Unidos ha amenazado con cortar el servicio de Starlink a Ucrania para presionar en las negociaciones con Rusia.
Esta no es la primera vez que la red de Musk influye en esta guerra y en 2023, el propio CEO de Tesla ordenó la desactivación de Starlink en Crimea, complicando un ataque ucraniano contra la flota rusa en Sebastopol. Ucrania aquí acusó a al directivo de haber provocado la muerte de civiles al impedir la operación.
El futuro de Starlink y la saturación del espacio
Mientras tanto, Elon Musk sigue expandiendo la cantidad de satélites que hay en el espacio. A fecha de febrero de 2025, hay más de 7.000 satélites Starlink en órbita, lo que convierte a SpaceX en el mayor operador de satélites del mundo. Y esto es solo el principio: Musk planea lanzar hasta 42.000 satélites en los próximos años.
El problema es que esto ya empieza a preocupar y mucho. La teoría del síndrome de Kessler, formulada en los años 70, advierte que demasiados objetos en órbita podría dar pie a una reacción en cadena, inutilizando la órbita baja terrestre y los viajes espaciales durante generaciones.
Viendo todo esto, parece que ya es hora de que los gobiernos tomen cartas en el asunto. ¿Cómo? Lanzando regulaciones sobre el espacio y limitando la saturación orbital. Sin embargo, y viendo la relación de Musk con Trump, parece que el directivo de X, Tesla y SpaceX tiene vía libre total para hacer y deshacer a su gusto.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

