Cuidado en el chiringuito: así puedes evitar la estafa del código QR en la playa

Los ciberdelincuentes aprovechan que mucha gente está más relajada y un poco despistada durante sus vacaciones para llevar a cabo todas sus fechorías. 

Irse de vacaciones suele ser sinónimo de chiringuitos, playa y descanso. Sin embargo, es en esta época del año cuando más activos están los ciberdelincuentes. No solo por las habituales estafas que llegan a los teléfonos o los correos de los usuarios, sino también por una amenaza cada vez más común: los códigos QR fraudulentos, presentes también en chiringuitos y otros sitios vacacionales. 

De hecho, son varios ya los periodos estivales en los que esta práctica se ha vuelto casi cotidiana. Tanto, que en el pasado la propia Policía Nacional tuvo que utilizar sus redes sociales para advertir a los ciudadanos de que se anduviesen con cuidado. Esta temporada veraniega el problema no solo no ha desaparecido, sino que todo sugiera que se ha potenciado. 

La estafa del código QR, un peligro del verano

La estafa en cuestión no es ni mucho menos nueva. Su funcionamiento siempre es el mismo. Los delincuentes crean un código QR malicioso que, al escanearse, dirige al usuario a una página fraudulenta. Allí pueden pedir datos bancarios, simular plataformas de pago, robar credenciales o incluso instalar software espía. En realidad, puede ocurrir en cualquier parte.

¿Por qué entonces los expertos ponen especial énfasis en tener cuidado durante el verano? Pues porque es principalmente en entornos como la playa o los chiringuitos, donde las personas se encuentran más relajadas y confiadas, y por lo tanto este tipo de timos pueden pasar desapercibidos con más facilidad. Los estafadores lo saben, y actúan en consecuencia en el periodo estival. 

Los lugares turísticos como chiringuitos, terrazas o bares junto al mar suelen utilizar códigos QR para evitar el uso de cartas físicas. En muchos casos, estos códigos están impresos y colocados en mesas, sombrillas o paredes, muchas veces poco vigiladas por los propios dueños. Es suficiente con que un timador espabilado pegue una pegatina falsa enfrenta para que la trampa esté lista.

De hecho, los ladrones saben perfectamente lo que se hacen. No es casualidad que actúen en estos entornos relajados. Mucha gente suele actuar en vacaciones con una menor atención a los detalles: el calor, la prisa, la falta de conexión Wi-Fi o el simple deseo de evitar complicaciones hacen que muchos usuarios escaneen los códigos sin fijarse mucho en lo que hacen.

De la ciudad a la playa… una estafa sin fronteras

Diversas organizaciones de ciberseguridad, como el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad de España), han alertado sobre el uso creciente de códigos QR en estafas. Es cierto que muchas de estas advertencias están orientadas a lo que vienen siendo las ciudades, o los ambientes de oficina, pero cada vez más se pone el foco en su uso en la hostelería y el turismo.

En cualquier caso, sus recomendaciones son siempre las mismas: fíjate bien en el enlace al que te envía un código QR antes de aceptarlo, y si tienes cualquier duda, pregunta al personal. En este caso, del hotel, el bar, el chiringuito o donde sea que estés. Además, para pagar un menú o algo así nunca se te pedirán datos personales o bancarios. Si sucede, sospecha desde el primer momento. 

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