Sin tocar el móvil ni la cartera, cuando el dinero desaparece de tu cuenta por arte de magia: así actúan los "carteristas 2.0"

Una carterista con un datáfono junto a un móvil con el NFC activado
Una carterista con un datáfono junto a un móvil con el NFC activadoGenerado por IA

Los pagos sin contacto se han convertido en el objetivo de los conocidos como ladrones tecnológicos, que están al acecho de smartphones y wearables.

Los pagos contactless se han convertido en la principal preocupación de miles de usuarios, que los utilizan habitualmente (y, de hecho, hay tarjetas que ya no tienen su versión física) pero, a la vez, sienten que tienen un riesgo mayor a ser víctimas de los llamados Robos 2.0.

Hoy en día cualquiera puede hacerse con un terminal de cobro portátil, que, además, cada vez son más diferentes de los datáfonos tradicionales. Son, desde luego, más pequeños y, además, se pueden llevar en la mano como si se tratara de una batería externa.

Esos dispositivos, también conocidos como POS móviles, están trayendo de cabeza a las autoridades italianas, tal y como recoge El Mundo, que ha recordado que está habiendo un auge de los conocidos como Robos 2.0.

Qué son los Robos 2.0

Cuando hablamos de Robos 2.0 simplemente nos referimos a la manera en que han evolucionado los robos tradicionales, en los que se ejercía la fuerza y/o se despojaba a la víctima de su dinero en papel. Todo eso ya es cosa del pasado y más desde que se ha digitalizado el mal.

Porque no solo estamos al alcance de los atacantes a través de internet, con los centenares de tipos de ataques maliciosos que existen, sin que también hay formas de robo en las que no es necesario acceder a una base de datos sin el consentimiento de los usuarios. Con un sistema Point of Sale (POS) es suficiente.

Estos robos ya se han convertido en algo muy común, debido a que hoy en día es muy raro que un usuario de smartphone o utilice la tecnología de pago sin contacto o NFC.

De esa manera, para cobrar cierta cantidad, el delincuente solo debe llevar consigo este POS portátil o un móvil con capacidad de cobro oculto en una mochila o en un abrigo y tenerlo activado.

Después, ha de acercarse a la víctima para proceder al pago. Para evitar sospechas, lo más común es hacerlo en lugares concurridos, como el transporte público, un concierto o, simplemente, paseando por la calle.

Así, al acercar el terminal al bolsillo o a la cartera de la persona que tienen al lado, los delincuentes pueden realizar un cobro automático, sin necesidad de introducir el número PIN. Y, para que no se solicite esta contraseña, es preciso que los pagos sean de cantidades pequeñas.

Conviene recordar también que este método no solo se puede ejecutar con tarjetas de crédito físicas, sino también con aquellas que hayamos digitalizado y almacenado en carteras electrónicas, como Apple Pay, Google Wallet, Samsung Wallet o Quicko Wallet.

Card Clash o cómo llevar dos tarjetas puede salvarte la vida

Está claro que nadie puede decir que está a salvo de esta clase de robos, porque le podría pasar a cualquiera, teniendo en cuenta que hoy rara vez llevamos dinero en efectivo en el bolsillo, pero sí el móvil y una cartera con tarjetas de crédito.

Sin embargo, hay un fenómeno que conviene conocer y que puede salvarte de un susto, que recibe el nombre de card clash. Conocido también como Colisión de tarjetas, este fenómeno puede producirse si un usuario lleva en cartera dos tarjetas físicas contactless, independientemente de que sean de pago o no.

En esos casos, al acercar el POS, ambas tarjetas responderán al campo magnético de este dispositivo y n el caso de que este detecte respuestas múltiples de las tarjetas, el robo se cancela y deja de tener validez.

Esto, como cabría esperar, no aplica a las tarjetas digitalizadas, ya que los smartphones disponen de diferentes métodos de seguridad que evitan situaciones como estas. 

Es el caso de los iPhone, que requieren de la identificación biométrica facial para desbloquear las tarjetas y usarlas para pagar. Esto significa que, para pagar algo, hay que tener el móvil delante y desbloqueado, algo de lo que sí se percataría la víctima.

Android no está lejos de este concepto, ya que los móviles con este sistema operativo permiten los pagos por NFC siempre que esté activada esta opción y desbloqueado el terminal, tanto con huella dactilar o reconocimiento facial como con PIN o patrón.

En base a todo esto, ¿podría decirse que es posible ejecutar lo que hoy conocemos como Robos 2.0? No es imposible pero tampoco es fácil, debido a que se deben de dar unas circunstancias muy concretas para que los malhechores hagan su trabajo. Por eso, conviene extremar la precaución.

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Noelia Murillo

Redactora

Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.