Esto debes saber para instalar una mirilla digital en casa y no meterte en líos legales

A diferencia de otros elementos de los "hogares inteligentes", una mirilla digital tiene su miga, puesto que cumple una función que puede afectar a terceras personas. Ten en cuenta una serie de cosas si quieres protegerte incluso antes denuncias de tus vecinos.
A medida que la tecnología avanza, es natural que muchos hogares también evolucionen, digitalizándose para proporcionar más comodidad a sus ocupantes. No obstante, a veces estos cambios pueden estar rodeados de ciertas polémicas.
Sobre todo cuando alguna instalación no tiene por qué afectarte exclusivamente a ti. Es lo que sucede si te decantas por una mirilla digital.
Aunque estos accesorios tienen muchas ventajas, empezando por mejorar la visión de las mirillas tradicionales, y resultan más cómodos y fiables, hay algunos aspectos que debes conocer antes de instalarlos. De lo contrario, incluso podrías meterte en algún lío legal.
Cuidado al instalar una mirilla digital
Lo primero que debes tener en cuenta al instalar una mirilla digital es que existen de dos tipos: aquellas que pueden grabar vídeos y registrar imágenes y las que no. Y como es lógico, las restricciones no suelen ser las mismas en ambos casos, siendo las primeras las que más problemas te pueden causar si no tomas una serie de precauciones antes de nada.
En líneas generales, poner una mirilla digital en tu puerta está bien siempre y cuando lo hagas de manera proporcionada. ¿Y qué quiere decir esto? Pues, básicamente, que la utilices únicamente con fines de seguridad. Ten siempre presente que la mirilla puede registrar zonas comunes de la comunidad (la escalera, el descansillo, vaya) y ahí empieza lo delicado.
Según el Reglamento General de Protección de Datos, debes ser cuidadoso a la hora de grabar o tomar imágenes de los vecinos, especialmente si estos no te han dado un consentimiento explícito para hacerlo. Si es el caso, podrías estar vulnerando su privacidad. O al menos la ley es capaz de contemplarlo de esa manera, y pueden producirse denuncias y sanciones.
Por esta razón, intenta siempre que la mirilla enfoque todo lo posible delante de tu puerta al colocarla, y no tanto en el resto del pasillo. E intenta siempre ser transparente, informado al resto de vecinos en una junta de que vas a proceder a su instalación, como medida de seguridad. Lo más probable es que lo entiendan y te den su consentimiento, pero es importante declararlo.
Protege siempre los datos
Si tu mirilla digital tiene capacidad de grabar, tampoco está de más que prestes una especial atención a qué haces con el contenido de las posibles grabaciones. De hecho, lo mejor es no recurrir a esta función siempre que consideres que no es necesaria. Si se da el caso contrario, asegúrate de que los datos se almacenen de manera segura, por ejemplo, utilizando un cifrado de seguridad.
No olvides que solo las personas autorizadas deben tener acceso a las grabaciones. Procura usar contraseñas fuertes y cambiar las predeterminadas que vienen de serie con el dispositivo.
Lo normal es que, tomando todas estas precauciones, instalar una mirilla digital no te suponga ningún problema. Sin embargo, no te confíes, puesto que de lo contrario siempre puede surgir algún problema. Al fin y al cabo, son un ojo al “exterior”, y no todo el mundo tiene por qué estar contento con eso.
