Ni 60 ni 90 grados, esta es la temperatura óptima de la lavadora para eliminar ácaros y bacterias, según los expertos

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Olvídate de pensar que solo el agua hirviendo elimina ácaros y bacterias. Lavar a esta temperatura, con un ciclo prolongado y un buen detergente, es una opción más eficaz.

La lavadora es un electrodoméstico indispensable en cualquier hogar, puesto que facilita la vida enormemente. Con solo pulsar un botón, puedes lavar toda tu ropa y olvidarte de la suciedad, los malos olores… ¡Y hasta de los ácaros y bacterias!

Muchas amas de casa, en su afán por conseguir una higiene impecable, recurren a modos de lavado con agua a 60 o incluso 90 grados centígrados. La creencia popular es que solo el agua hirviendo puede acabar con los artrópodos que se esconden entre las fibras de los tejidos.

Sin embargo, esta creencia ha sido desafiada. Chris Tattersall, un experto en higiene del hogar y director de Woolroom, ha lanzado una afirmación sorprendente: no es necesario usar temperaturas tan altas para lograr una ropa libre de ácaros

Según él, una temperatura mucho más baja, de 40 grados, es suficiente para eliminar estos patógenos si se emplean algunos ajustes clave en el ciclo de lavado. Una información importante para todas las personas que utilizan este electrodoméstico. 

La importancia está en el tiempo de lavado

El experto explica que lo que realmente marca la diferencia es el tiempo y la acción mecánica de la lavadora. Un ciclo de lavado más prolongado permite que el agua y el detergente penetren a fondo en las fibras de las prendas, descomponiendo los microorganismos de manera efectiva. 

De esta manera, no se trata solo de la temperatura del agua, sino de cómo interactúan todos los elementos del proceso: el movimiento del tambor, el detergente adecuado y el tiempo de exposición.

Este enfoque es más que una simple sugerencia, ya que está respaldado por el hecho de que los ciclos prolongados a 40 grados logran neutralizar bacterias y ácaros sin dañar los tejidos. Mientras que lavar a temperaturas de 60 o 90 grados puede desgastar las prendas con el tiempo.

En el caso de ropa que se utiliza a diario, como camisetas, ropa interior o ropa de cama, lavar a estos grados es más que suficiente. Sin embargo, prendas como toallas o sábanas, que están más expuestas a la humedad, podrían beneficiarse de lavados ocasionales con agua más caliente.

Por otro lado, este método tiene otras ventajas importantes, como por ejemplo, en la sostenibilidad. El impacto ambiental de lavar a temperaturas moderadas es mucho menor. Menos energía significa una menor huella de carbono, lo que convierte en una práctica más ecológica y responsable.

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