Acuamación, la alternativa ecológica a las cremaciones

La mayoría de las técnicas funerarias que se usan en el mundo, son bastante contaminantes. Una nueva alternativa es la acuamación.
Aunque no lo parezca, enterrar a los difuntos es el sistema más caro y contaminante que existe. Durante décadas se ha usado la cremación como una alternativa, porque es más barata y práctica, pero también contamina bastante. Por eso mucha gente opta por la acuamación, o cremación en agua.
Durante una cremación clásica, literalmente se quema el cuerpo a altas temperaturas usando combustibles fósiles, hasta que se convierte en cenizas. Esto produce abundantes gases contaminantes.
La acuamación, científicamente llamada hidrólisis alcalina o cremación con agua, implica sumergir el cuerpo en un líquido, que lo disuelve en sus componentes básicos. Es más ecológico y más respetuoso con el difunto.
Así funciona la acuamación
La cremación con agua consiste en introducir el cuerpo en un tanque de acero lleno de un 95% de agua y un 5% de solución alcalina. Normalmente, hidróxido de potasio, hidróxido de sodio o una mezcla de ambos compuestos.
Este tanque se calienta a unos 90 °C durante unas 10 horas. El agua nunca llega a entrar en ebullición.
Este proceso provoca que el cuerpo se descomponga en elementos naturales: aminoácidos, péptidos, sales y azúcares. Al final solo quedan fragmentos de huesos, que se secan y se trituran para convertirlos en cenizas, que los familiares pueden quedarse.
La cremación en agua es más respetuosa para el difunto, pues no exige eliminar del cuerpo los marcapasos, implantes, o maquinaria que incluya baterías o metales, algo que sí es obligatorio con la cremación. Estos objetos quedan sin dañar tras la acuamación, y son devueltos a los familiares.
Un estudio llevado a cabo por la organización científica TNO de Holanda, determinó que la cremación con agua requiere un 90% menos de energía que la cremación con fuego, y genera un 35% menos de gases contaminantes. Además no emite gases de efecto invernadero ni mercurio a la atmósfera.
En los países en donde se ha aprobado la acuamación, como Australia, un funeral de este tipo tiene un precio a partir de 3.600 euros.
El obispo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz por su lucha pacífica contra el apartheid, dejó escrito en su testamento que quería que le aplicasen la acuamación, como así ocurrió. Desde hace dos décadas, es un método funerario ecológico que se viene aplicando en Estados Unidos, Australia, y otros países.
