Darle a repetir alarma una y otra vez o dormir la siesta, ayuda a estar más atento por la mañana, apunta un estudio

Un estudio asegura que darle al botón para retrasar la alarma una y otra vez puede ayudar a estar más atento por la mañana.
Además, asegura que dormir la siesta no perjudica a las personas que lo hacen con regularidad.
Las cápsulas para echarse una siesta de pie que están instalando en las cafeterías japonesas.
¿Eres de esas personas que retrasa el despertador por la mañana constantemente? Pues hay buenas noticias para ti: no solo no perjudica el suelo, sino que darle al botón para retrasar la alarma una y otra vez puede ayudarte a que estés más atento por la mañana.
Una investigación liderada por Tina Sundelin, psicóloga e investigadora del sueño de la Universidad de Estocolmo, ha puesto el foco en ver si dormir la siesta o darle a repetir la alarma es malo para la salud y han detectado que incluso es beneficioso.
Lo más curioso es que cuando se pusieron en marcha, Sundelin no pudo encontrar datos reales que respaldasen que darle al botón de alarma o echar una cabezada puede perjudicar el sueño.
"Como investigadora del sueño, traté de encontrar pruebas de ello y no encontré ni un solo estudio", explica a Gizmodo en un correo electrónico.
Para entender mejor el sueño, el equipo realizó 2 estudios.
En el primero, encuestaron a más de 1.700 personas sobre sus hábitos de sueño. El 69% de los encuestados afirmaron utilizar el botón de repetición de la alarma o poner varias alarmas al menos algunas veces.
Por lo general, los que dormían más eran más jóvenes que los que no lo hacían y tenían más probabilidades de ser búhos nocturnos. También declararon dormir algo menos entre semana (unos 13 minutos menos) y tener más somnolencia matutina. Pero lo más importante es que no hubo diferencias significativas en la calidad media del sueño declarada por ambos grupos.
"La razón más común para echar una cabezada es sentirse demasiado cansado para despertarse, pero muchos también echan una cabezada porque les sienta bien", señala Sundelin.
En cuanto al segundo estudio, el equipo contó con 31 personas autoidentificadas como dormilonas habituales y los controlaron de cerca en un laboratorio del sueño durante 3 noches no consecutivas.
Tras la primera noche de sueño regular, cada participante durmió una noche con permiso para dormitar y la otra sin poder hacerlo. Al día siguiente, los voluntarios realizaron pruebas cognitivas sencillas por la mañana y por la tarde.
Los resultados hablan solos: los investigadores no encontraron diferencias significativas en los niveles de la hormona del estrés, la somnolencia matutina, el estado de ánimo y la estructura general del sueño de las personas, tanto si dormían la siesta como si no.
Las personas que dormían sí perdían unos 6 minutos de sueño, pero también eran menos propensas a despertarse del sueño profundo, que puede empeorar la inercia del sueño, es decir, el aturdimiento temporal que sentimos al despertarnos.
Y, por término medio, las personas que dormían incluso obtenían mejores resultados en varias pruebas cognitivas por la mañana, lo que sugiere que estaban más alerta.
Este estudio es uno de los primeros en examinar los efectos del sueño y deja claro que dormir la siesta no perjudica a las personas que lo hacen con regularidad. Es más, incluso podría ser un comportamiento adaptativo para las personas a las que les gusta dormir más tarde por la noche o que necesitan más tiempo por la mañana para reducir su inercia al sueño, teorizan los autores.
"Yo no recomendaría a quienes no duermen la siesta que empezaran a hacerlo, pero a quienes les resulta útil (o lujoso) no hay razón para dejar de hacerlo, siempre que no sea excesivo y se duerma la cantidad de sueño necesaria (¡y quizá siempre que no se perturbe el sueño de los que nos rodean!)", afirma Sundelin.
A esto añade que, en el futuro, los estudios sobre el sueño deberían tener en cuenta muestras de mayor tamaño o los efectos a largo plazo del sueño.
Ella y su equipo ya están investigando otras formas de perturbar el sueño de las personas y cómo puede afectar a su comportamiento durante la vigilia. Actualmente, estudian los efectos de la inercia del sueño en médicos que duermen mientras están de guardia.