Día de la marmota: Un hombre salva de morir ahogada a una mujer dos veces en 25 años

El azar, la casualidad, son a veces caprichosos. ¿Qué probabilidad hay de que una persona salve la vida a otra, dos veces en 25 años, si no tienen relación?
Ahogarse en un lago es algo excepcional. Hacerlo dos veces, es casi milagroso. Algunos lo llaman destino, o quizá es que el azar tiene cosas como esta. Que te salve la vida la misma persona, en el último momento, con 25 años de diferencia. El Día de la marmota hecho realidad.
Según cuenta el medio local SCMP, el pasado 17 de julio una mujer de unos 30 años llamada Xu Can, estaba conduciendo en la aldea de Yiyang en Hunan (China). Al tomar una curva, el coche derrapó y se cayó a un lago.
El agua comenzó a entrar en el vehículo, que empezó a hundirse. La puerta no se abría por la presión, y la ventanilla solo se abrió lo suficiente para poder sacar la cabeza y gritar pidiendo auxilio.
El hombre que salvó la vida a una mujer, dos veces
En ese momento, Tang Keming, de 71 años, un soldado jubilado, estaba haciendo la comida en su casa junto al lago. Siempre cocina con la ventana cerrada pero, una casualidad más, ese día la tenía abierta, así que pudo oír los gritos de la mujer.
No había nadie más en la zona, y el coche se estaba hundiendo por completo, así que lo único que se le ocurrió hacer fue coger una azada del jardín, lanzarse al agua, y golpear con ella la ventanilla.
No se rompía, pero pudo introducir la herramienta en la ventanilla para hacer palanca, y romperla. La mujer pudo salir por el agujero, salvando la vida de milagro. Le dio las gracias a su salvador, y se despidieron.
Unos días después, el ayuntamiento de Yiyang decidió otorgar a Tang Keming el título honorífico de "Valiente y buen aldeano", así que organizó una pequeña ceremonia. La mujer salvada, Xu Can, también fue invitada.
Charlando durante la ceremonia, Xu Can le contó a su salvador que, siendo una niña, con apenas 7 años, también estuvo a punto de morir ahogada en el mismo lago.
Mientras volvía del colegio, se cayó accidentalmente al agua. No sabía nadar, pero un hombre que la vio caerse se lanzó al lago y la sacó cuando ya se iba hacia el fondo. Xu Can se quedó sin palabras cuando Tang Keming le dijo que él había salvado de morir ahogada a una niña, hacía 25 años. Eran ellos dos.
Llámalo destino, o casualidad. Dos personas sin ninguna relación, que solo han coincidido dos veces en 25 años. El mismo hombre salva a la misma persona de morir ahogada en un lago, con 25 años de diferencia. Lo único que pudo decir Xu a la prensa es "Estoy tan agradecida". Tiene un verdadero ángel guardián... y una peligrosa manía de caerse a los lagos...
