Minimalismo emocional: cómo llevar una vida más simple puede aumentar tu felicidad en la era de las redes sociales

Hay ocasiones en las que menos es más. Por eso mucha gente recurre al llamado minimalismo emocional, una forma de entender la vida que ayuda a centrarse en aquello que verdaderamente importa. 

A veces, las respuestas más simples tienden a ser las mejores. Y eso es algo que, de alguna forma, también puede aplicarse a la propia vida. 

Especialmente en los tiempos que corren, en los que el ritmo trepidante de la rutina y la infinidad de posibilidades que ofrecen tanto Internet como las redes sociales pueden terminar por agotar la paciencia de cualquiera. 

Es por ello que algunas personas lo tienen claro y recurren al llamado minimalismo emocional. ¿En qué consiste esta filosofía y cómo puede enfocarse a nivel mental, hasta prácticamente hacer de ella una forma de vida? Y lo que es más importante, ¿realmente permite aumentar la felicidad incluso en los ajetreados tiempos que corren? 

¿Qué es el minimalismo emocional?

El minimalismo emocional es una idea que promueve simplificar las emociones y sentimientos, eliminando lo superfluo para enfocarse en lo esencial. Es decir, en todo lo que verdaderamente importa. De la misma forma, también promueve aquello de cultivar relaciones auténticas por encima de la acumulación de experiencias o expectativas que, en el fondo, no aportan gran cosa. 

Teniendo todo esto presente, resulta natural que cada vez haya más gente que apueste por el minimalismo emocional hoy en día. Se trata de una forma de vida alternativa que en cierta medida choca con la saturación de todo que la sociedad actual acostumbra a proponer, en todos los sentidos: consumo, información, relaciones, amistades, viajes: todo en exceso, más es siempre mejor. 

Pero el minimalismo emocional no pretender ser una conducta rebelde por el mero hecho de distinguirse de la mayoría. Contrariamente, tiene un fin manifiestamente práctico: aumentar la felicidad. Para quienes lo practican, ser capaz de seleccionar lo que realmente interesa y eliminar todo lo que sobra, hace que la vida sea más sencilla, en el mejor sentido. 

Primero, porque a veces no se trata de cuánto ganas o cuánto tienes, en un sentido emocional o material, sino realmente de cuánto necesitas. Y también porque si se concentran los esfuerzos, es más probable que no se caigan en banalidades cotidianas, modas o tendencias. O lo que viene a ser lo mismo: que seas más tú mismo y no te intentes influir tanto por los demás. 

¿Cómo se aplica el minimalismo emocional?

Aunque no existen reglas fijas acerca de cómo aplicar el minimalismo emocional, si hay parámetros que suelen repetirse con frecuencia. Por ejemplo, reducir el consumo digital, limitándote a solo aquello que verdaderamente te interesa, sin dejarte engatusar por lo que no. Además, al ver menos las redes sociales, no te contagias tanto de su visión superficial de la realidad

El minimalismo emocional pretende también fomentar relaciones más auténticas y gratificantes, al anteponer calidad a cantidad. De esta forma, se reduce igualmente el llamado ruido emocional y las expectativas inverosímiles, tanto en el mundo digital como en el mundo real. 

Siguiendo estas pautas, se logra sobre todo algo: tener más tiempo, pudiendo así aplicarte en aquellas tareas que son importantes, y hacerlo además con más calma. De esta forma, eres tú quien marcas los ritmos, y no el mundo a tu alrededor. 

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