Esta es la razón por la que la gente inteligente prefiere estar sola, según la ciencia

¿Existe realmente una relación entre la inteligencia y las ganas de estar en soledad? Un estudio asegura que sí, y sostiene que la explicación está relacionada con la evolución.
Suele decirse que el individuo, si se trata de manera independiente, es más inteligente que la masa. Esta última, en cambio, tiende a ser banal y fácilmente manipulable, con total tendencia al gregarismo. Partiendo de esa base, algunos científicos han pretendido llevar a cabo demostraciones que sostengan este tipo de hipótesis. Por ejemplo: ¿prefiera la gente inteligente estar sola?
Aunque generalizar en estos casos pueda resultar complicado, la respuesta parece ser afirmativa. Y no solo eso, sino que en algunos casos se ha dado una explicación que se remonta, nada más y nada menos, que a los tiempos de la sabana africana. ¿Por qué algunas personas prefieren estar acompañadas y otras no? Ciertamente, la inteligencia podría tener algo que ver.
La gente inteligente prefiere estar sola, aseguran los especialistas
No son pocos los trabajos especializados que, de una forma u otra, se han esforzado por interpretar lo mejor posible las relaciones humanas. Un asunto complejo, en el que en ocasiones es difícil generalizar, pero que siempre termina desembocando en la sociedad en la que vivimos (al menos en la gran mayoría de Occidente). Una sociedad marcada por distintas conductas.
Sin ir más lejos, es obvio que hay una gente más solitaria que otra. O si no solitaria, al menos que disfruta pasando más tiempo en soledad. ¿La explicación a esta característica? Según un estudio llevado a cabo en su momento por el British Journal of Psychology, podría no estar tanto en la personalidad como tal, y sí depender mayormente de la inteligencia.
Para explicarlo, recurren a lo que ellos mismos llaman la Teoría de la Sabana. En ella se expone que las preferencias modernas de los individuos tienen sus raíces en el entorno ancestral, concretamente en la sabana africana, donde los humanos pasaron la mayor parte de su evolución. En ese contexto, la vida social en pequeños grupos era crucial para la supervivencia.
Sin embargo, la teoría también sostiene que las personas con mayor inteligencia han desarrollado una mayor capacidad de adaptación a contextos más modernos y complejos; es decir, a la vida en lo que sería la ciudad. A diferencia de nuestros ancestros, los individuos más inteligentes dependen menos de la interacción social y el resto de la gente para sentirse bien.
La (supuesta) importancia de la interacción social

A pesar de este convencimiento científico (al menos a juzgar por la investigación realizada por los profesores Satoshi Kanazawa y Norman Li), es recomendable también no confundir conceptos. Se estaría hablando de individuos inteligentes que encuentran satisfacción en la soledad (o en momentos en los que darse a la misma), no personas con problemas para sociabilizar.
Es decir, que para ellos resultaría una elección, no una imposición obligada por su falta de habilidad a la hora de tratar con los demás. Tampoco debería de interpretarse como un gesto de arrogancia o de superioridad intelectual. En cambio, el estudio sí señala que, cuanto menos coeficiente intelectual tiene alguien, más feliz es al interactuar con el resto de la gente, sea cuando sea.